Sumisión masculina: por qué no desaparece aunque lo ignores
Llevas tiempo con algo que pensabas que se iría solo. Y no se va. La sumisión masculina no desaparece aunque la ignores —y hay hombres que llevan décadas comprobándolo.
Reflexiones de un Ama dentro del ámbito de la Dominación Femenina
Llevas tiempo con algo que pensabas que se iría solo. Y no se va. La sumisión masculina no desaparece aunque la ignores —y hay hombres que llevan décadas comprobándolo.
El finfet no descansa. Ocupa el espacio, distorsiona el lenguaje y se vende como liberación mientras construye dependencia. Una practicante lo resumió sin querer: hay que saber manipularte. Escribo sobre lo que veo.
Esta mañana fidel escribía esto: «El BDSM cuando hay amor, cuando hay un te elijo y me eliges más allá de los muros del momento, es una experiencia única y potente. Es el ser con-otro en complicidad poniendo con las dinámicas de la relación el mundo patas arriba.» Lo leí y pensé: claro que sí. … Leer más
Alisse decide actuar. Contacta con sumisos, confronta a Juanjo, le exige que deje al Ama. Él no cede. Ella tampoco. Y entonces conoce a @arrodillado_para_vos. Segunda parte de «Arrodíllate».
Una reflexión íntima sobre identidad, estereotipos y dinámicas de poder en las relaciones. A partir de una experiencia en la FemDom, el texto explora cómo no son las prácticas, sino el marco relacional, lo que permite dejar de actuar y empezar a ser.
Yo elijo la discreción, Ellas eligen el escaparate. Reflexión sobre dos formas de ser Dominante: la vocacional y la profesional. Ambas tienen su precio.
Una libreta olvidada revela un secreto: su marido tiene un Ama. La rabia de Alisse se transforma en algo más oscuro y húmedo. Primera parte de «Arrodíllate», el relato de un despertar inesperado al poder.
Balance de 2025 en FemDom: el blog, las colaboraciones, la serie sobre BDSM en la madurez y los sumisos que me acompañan en mi evolución como Dominante. Un año de coherencia y agradecimientos.
En el universo del BDSM, la palabra tiene un poder transformador. No es solo un medio de comunicación, sino una herramienta que establece confianza, crea vínculos profundos y ordena el espacio emocional entre Dominante y sumiso.
Servir a la Señora Scheherezade me hacía sentir en la cima del mundo, aunque no siempre comprendía sus silencios. Aquella mañana aprendí que la verdadera obediencia no consiste solo en cumplir órdenes, sino en escuchar lo que no se dice. A veces, el silencio puede ser una lección más dura —y más reveladora— que cualquier palabra