Diez años tras la huella

«Si algo me define es el sustantivo mujer y, como calificativo, dominante». Así empezaba la primera entrada de este blog, «Inicios», el 4 de noviembre de 2016. Después contaba cómo había llegado hasta aquí: un hombre que me saludó de Señora, se presentó como sumiso y me preguntó si Yo había oído hablar del BDSM. Ahí empezó todo.

Desde que abrí el blog han pasado diez años y doscientas tres entradas. Releo aquella primera y reconozco a la Mujer que la escribió, aunque no del todo. Quería divulgar, explicar, ofrecer a quien llegara lo que Yo no había encontrado cuando empecé a buscar: lecturas coherentes y razonadas, y muy pocas escritas por Dóminas. «Si puedo ayudar me daré por satisfecha». Lo sigo pensando. Lo que ha cambiado es que ya no me basta.

Mil y una noches

Llevo el nombre de la narradora de Las mil y una noches, la que contaba una historia cada noche para llegar viva a la siguiente. Diez años son algo más de tres mil seiscientas noches —bastantes más de mil y una—, y no todas han tenido historia. Pero el blog ha seguido aquí, y Yo con él. Algo que, por cierto, no esperaban quienes me conocieron al principio: en 2019 ya contaba que comprendía que aquella gente no hubiera apostado ni una perra gorda por que siguiera de Dómina, y mucho menos por que escribiera un blog. Es lógico: personas con recorrido en el BDSM de Málaga me veían como una recién llegada que aprendía técnicas, iba a talleres y ya estaba abriendo un blog. Pues sí. Eso hice. Y aquí sigo.

Tras la huella

Lo llamé «Tras la huella de una Dómina» porque sabía que estaba empezando un camino. Lo que no sabían quienes me veían así es que llevaba años leyendo y aprendiendo en la sombra, preguntándome si ese deseo de Dominación era algo pasajero o algo que tenía que escuchar y dejar salir.

Lo escuché. Y sigo tras la huella, aunque ya no camino igual. En 2018 escribía «Ser Ama», una entrada que reunía todo lo que había ido diciendo sobre serlo, por si a alguien le pudiera interesar. Este verano escribí «Yo no doy consejos»: hay blogs que enseñan a vivir el BDSM, y este no es uno de ellos. Este mira, y cuenta lo que ve.

Entre una entrada y otra he pasado de escribir a la defensiva —justificando cada palabra, demostrando que sabía de lo que hablaba antes de decirlo, porque sabía que tenía sobre mí miradas que me juzgaban— a pensar en voz alta. Para mí ese ha sido el cambio más importante de estos diez años.

Preparando este aniversario he hecho un ejercicio de introspección y he releído buena parte de lo que escribí en estos años, y lo que aparece cuando se pone todo en fila, la manera en que se ha ido desplazando el lugar desde el que me hago las preguntas, merece algo más que un párrafo, así que dedicaré algunas de las próximas entradas a poner en palabras lo que ese análisis de la evolución del blog deja ver.

Las despedidas que no lo fueron

En 2020 escribí «Desmotivada». Decía que pensar que Una escribe para nadie es desangelador, por muchos seguidores que se tengan, y que muchos blogs se abandonan y otros quedan en barbecho durante años. Pero también decía que no era una despedida: «No me he ido, sólo que miro a través del espejo».

Al año siguiente borré perfiles de puro hartazgo y escribí «Seamos minoritarios». En 2022 publiqué dos entradas. Y en marzo de 2024 me despedí de verdad, o eso creía: «Hasta siempre», ochenta palabras y un «Y FIN» en mayúsculas. Cinco meses después estaba de vuelta, porque el blog sin duda podía ser mejor.

Lo cuento sin pudor. El blog ha sobrevivido a mis ganas, a mis dudas, a mis despedidas y a unas redes que me convencen cada vez menos. Quizá por eso le tengo hoy más respeto que nunca.

Lo que me ha mantenido aquí, o lo que me ha hecho volver cada vez que me he ido, ha sido siempre una conversación, una persona, alguien que me ha dicho que echaba de menos lo que escribía, la visión que aportaba, el leerme, el recordarme, y con eso el saber que el blog tiene una utilidad para otras personas. Por eso, cuando Amas que para mí son significativas me han contado que recomiendan el blog a los sumisos que les llegan queriendo informarse, lo he vivido como una prueba fuerte de su valor y de su utilidad.

Quienes están al otro lado

Diez años no se sostienen sin lectores. Algunos llegaron casi por azar, con una pregunta urgente porque acababan de descubrir el BDSM o la Dominación Femenina. Otros llevan años volviendo, comenten o no. Están quienes me han escrito para contarme lo que no se atrevían a decir en voz alta y quienes me han llevado la contraria con argumentos, que también se agradece —cuando hay argumentos.

Hubo una Dómina que, después de una conversación en FetLife, me contó que este blog la había ayudado a encontrarse, y en el texto que nos dejó escribía: «aunque seamos pocas y casi invisibles, aquí estamos».

Las otras voces

Desde el regreso, el blog ya no es solo mi voz: Amaranta, fidel, expartaco, su_deseo con sus evocadores poemas y tantas otras voces lo han enriquecido con miradas distintas a la mía, y Aksel, mi SEO, mi siervo y mi mano derecha, con mucha paciencia, lo ha mantenido en pie cuando Yo me perdía entre categorías y crisis existenciales blogueras.

Esas otras voces pesan tanto que, de las diez entradas más leídas desde 2024, que es el periodo que recogen mis estadísticas, seis no las he escrito Yo: las firman Ama_Lai y Pedro de Lai, sammy, jm, a. y Expartakoexclavo. Me siento muy orgullosa de haber dado voz a personas que piensan y se expresan de forma diferente, y de que a través de mi blog lo que escriben haya llegado a muchos más lectores.

Y está M., que ocupa un lugar importante en esta historia: mucho de lo que he llegado a ser como Dominante lo descubrí y lo viví a su lado.

Están, por un lado, las entrevistas, en las que la voz es de otros aunque las preguntas las pusiera Yo. Ya en 2018 empecé una serie para que fueran los propios sumisos, y gente de la escena, quienes explicaran lo que vivían, y por aquí pasaron Luna de CLOE, Nacho Casas o El Místico.

Después llegaron las conversaciones con Dóminas, con Mistress Minerva y sus casi dos décadas en este mundo, con Mistress Bibianne, que primero me entrevistó a mí y luego se dejó entrevistar, y con Furia Fuego, emblemática donde las haya, ya este año, en el que también SpainBDSM me preguntó por estos casi diez años de blog. A esa misma familia pertenece la historia real de Mistress I. y su sumiso, que me confiaron y con la que cerré 2019.

Y están, por otro, las entradas que firman los colaboradores, quienes se han atrevido a escribir su propia vida en primera persona: la buena amiga a la que conocí como sumisa y que escribió su experiencia conmigo, sammy, que contó su experiencia real como sirvienta sin el final feliz de los relatos, Amaranta y su camino hacia la D/s soñada, fideldeGK y sus relatos de una vida al servicio de Ella, Mario con su diario de sumiso tardío o ExpartacoExclavo con su paso de la fascinación por los pies a la entrega.

Con la vuelta abrí también el blog a los relatos, algo que durante sus primeros ocho años no tuvo. El primero llegó en septiembre de 2024, firmado por a., y después vinieron otros, por nombrar solo algunos: el de Ama_Lai y Pedro de Lai, «La huella de Ella» de alicia, «Mi casa, Mis normas» de aksel, la saga de Femdonia de slipper, los relatos de Vera M., otra Ama que cuenta desde su lado, y, ya este año, las Píldoras FemDom, escenas breves en las que la dinámica aparece viviéndose en lugar de explicada.

Lo que viene

Lo que puedo decir es que tengo ganas de escribir, y que quiero hacerlo como escribo ahora: con menos explicaciones y más preguntas, desde lo que vivo y lo que pienso. Y sabiendo, como ya dije alguna vez, que el silencio a veces dice más que publicar por publicar.

Seguiré tras la huella. Ya no la de la Dómina que estaba aprendiendo a serlo, sino la de la Mujer que lo es y todavía quiere entender qué significa ser Dominante en este mundo del FemDom.

Hace diez años cerraba la primera entrada con dos palabras, y son las que de verdad quiero repetir hoy:

Sean bienvenidos.

ScheherezadeDom

1 comentario en «Diez años tras la huella»

  1. Lo cierto es que sigo sus relatos y algunas de sus vivencias desde el principio, y además tuve la suerte de charlar con usted largo y tendido e incluso de conocerla en una ocasión.

    Admiro su forma de tratar el Femdom, el BDSM, sin máscaras y sin clichés. Compartiendo su punto de vista con humildad y desde sus vivencias y formas de disfrutarlo. Tal y como es.

    Y esa autenticidad no abunda, y por eso (y a pesar de las piedras en el camino en forma de desmotivación o decepciones) el blog sigue aquí Porque -igual que el Femdom- es parte de su vida.

    Me siento afortunado de haber compartido alguna de las experiencias vividas junto a mi Dueña (Lady_Lai) en forma de relato, a sabiendas de que es una forma de compartir experiencias distinta de como usted está acostumbrada…pero incluso eso la hace distinta.

    Le animo a seguir compartiendo siquiera sus reflexiones o puntos de vista. Es un gusto leerla.

    Por muchos años más!!
    Un beso,

    Pedro_de_Lai

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Tras la huella de una Dómina
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