Hace unos días, alguien dejó un comentario en Twitter a propósito de la publicación de la entrada en este blog FemDom del sumiso casado. Lo había leído y le había parecido interesante. Pero luego hizo la pregunta tan recurrente en el ámbito BDSM: ¿entonces qué hacemos los que estamos casados, renunciamos al BDSM?
Me detuve en esa pregunta. No porque fuera impertinente —no lo era— sino porque revelaba una expectativa que este blog femdom nunca ha pretendido satisfacer. La de que después del análisis viene la instrucción. Y sin embargo siento la necesidad de contestarla, no de la manera en que se espera, sino de la manera en que Yo la entiendo.
Este blog no nació para dar instrucciones sino para recoger dinámicas, nombrar lo que ocurre, identificar lo que se repite. No comprendo que leer un análisis obligue a quien escribe a explicar al lector qué hacer en cada hipotética situación que se le plantee.
No era esquivar la pregunta. Era la respuesta. ¿Quién soy Yo para dirigir tu vida?
Observar no es dirigir
En este blog vas a encontrar muchas descripciones de dinámicas, situaciones, intereses, prácticas. Pongo nombre a lo que ocurre, trato de explicar patrones, poner palabras a cosas que suelen quedarse sin nombre. Lo hago desde la experiencia y el análisis, de años de observación y reflexión sobre la comunidad BDSM y sus vínculos. Pero describir una realidad no es lo mismo que prescribir una conducta. La diferencia entre las dos cosas es enorme, aunque no siempre se note.
Existe una expectativa muy extendida —no solo en el BDSM, en cualquier escritura sobre relaciones humanas— de que el autor cierre el texto señalando el camino correcto. Que después de explicar qué ocurre, diga qué conviene hacer. Que la observación derive en recomendación. Yo no soy coach, soy Dómina, y así me presento.
La experiencia da perspectiva, no autoridad moral
Al escribir desde la experiencia directa y desde miles de conversaciones privadas, puedo identificar estructuras, reconocer contradicciones y nombrar patrones que se repiten. Muchos de los errores que comete la gente en estas dinámicas se cometen por desconocimiento. De eso sí puedo hablar. De lo que cada uno deba hacer con esa información, no.
La perspectiva que da la experiencia es una herramienta para mirar, no una licencia para juzgar. Incluso lo que desde fuera pudiera parecer una relación absolutamente desacertada puede funcionar perfectamente para quienes la viven.
Cada relación tiene circunstancias que nadie conoce desde fuera. Convertir una observación en una receta sería una forma de arrogancia que yo no me quiero permitir. No porque no tenga criterio —sino porque aunque lo tuviera, seguiría sin corresponderme decidir por otra persona. Esa responsabilidad es de cada uno, no mía. Una persona puede leer la entrada sobre el sumiso casado y decidir que su situación no tiene nada que ver. Otra puede reconocerse y quedarse donde está porque le vale, obtiene justo lo que necesita y se siente a gusto. Otra puede irse. Otra puede renegociar. Todas pueden estar tomando una decisión legítima. Ninguna necesita que yo decida por ella.
Nadie puede vivir el BDSM a la manera de nadie
Nadie puede vivir el BDSM a la manera de nadie. Intentarlo lleva al descalabro. Es uno de los motivos por los que tantas dinámicas se truncan: porque en lugar de mirarse a uno mismo, se mira al otro. Se busca el modelo, la referencia, el manual. Como si existiera una forma correcta de vivir algo que es, por definición, un acuerdo entre personas concretas con deseos concretos.
Durante años, los perfiles más críticos con el BDSM normativo repetían que el manual no existe. En eso tenían razón. Lo que no vieron es que ellos acabaron escribiendo el suyo. Con otras palabras, con otro vocabulario, desde otra posición. Pero manual al fin.
Cada uno acaba encontrando el camino, si lo encuentra, por el que puede dar rienda suelta a su deseo desde la autenticidad de su rol. Y eso no se aprende en ningún manual.
Prefiero dejar preguntas que respuestas
No tengo la menor idea de lo que cada uno deba hacer con su vida. Para mí observar con atención tiene valor en sí mismo, sin necesidad de convertirlo en instrucción. De la observación se extraen lecturas y cada uno acabará haciendo la suya. De ese gesto —el de asumir la propia lectura— sale la responsabilidad sobre la propia vida.
Hay blogs que enseñan a vivir el BDSM. Este no es uno de ellos. Este mira. Y cuenta lo que ve.
ScheherezadeDom