{"id":6685,"date":"2026-07-15T06:31:45","date_gmt":"2026-07-15T06:31:45","guid":{"rendered":"https:\/\/scheherezadedom.com\/?p=6685"},"modified":"2026-07-15T06:31:50","modified_gmt":"2026-07-15T06:31:50","slug":"que-me-coloques-no-significa-que-quiera-estar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/scheherezadedom.com\/index.php\/2026\/07\/15\/que-me-coloques-no-significa-que-quiera-estar\/","title":{"rendered":"Que me coloques en un sitio no significa que Yo quiera estar."},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay un comentario que me hacen a veces: \u00abSe\u00f1ora, qu\u00e9 amable al contestarme, con la cantidad de mensajes que debe recibir.\u00bb No recibo tanto como imaginan realmente. Lo llamativo es otra cosa: los que llegan se parecen mucho entre s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se agrupan en unas pocas categor\u00edas. Est\u00e1 el \u00abme dominas, porfis\u00bb, que pide sin rodeo, como quien le pide la hora a una desconocida en la calle. Est\u00e1 el que llega dejando lo que a \u00e9l le interesa, a ver si coincidimos, con su lista de gustos por delante. Y est\u00e1 el m\u00e1s elaborado: el que enmascara su propio deseo bajo la fascinaci\u00f3n por mi persona, con textos largos y cuidados, a veces tan pulidos que parecen escritos por una m\u00e1quina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las dos primeras se reconocen de un vistazo y no dan para mucho m\u00e1s: se agradece la franqueza y se responde, o no, en un segundo. Quiero detenerme en la tercera, la de los textos largos y cuidados, porque es la que enga\u00f1a. Bajo la aparente adoraci\u00f3n hacia una D\u00f3mina y sus f\u00f3rmulas de devoci\u00f3n no muestran un inter\u00e9s real, sino un soliloquio de lugares comunes que produce extra\u00f1eza al verlos reunidos en tan poco espacio de texto. Cambian el tono y el envoltorio, pero debajo hay una misma idea, y no dice lo que aparenta. Se formula como devoci\u00f3n \u2014\u00bb\u00bfno cree que la relaci\u00f3n funciona mejor cuando ella es lo primero?\u00bb\u2014, suena generoso, hasta halagador. Pero mirado de cerca es una petici\u00f3n, a veces una exigencia, y lo que pide no es lo que dice pedir. Los tres tipos, cada uno a su manera, traen un lugar ya decidido para m\u00ed y me piden que quepa en \u00e9l. <strong>No me est\u00e1n viendo. Me est\u00e1n colocando.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa es toda la cuesti\u00f3n, y conviene decirla pronto, porque el resto se desprende de ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El gui\u00f3n que llega antes que la relaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una diferencia entre querer llegar a ser parte fundamental en la vida de alguien \u2014y que esa persona lo sea en la m\u00eda\u2014 y que me conduzcan a una posici\u00f3n elegida de antemano, bajo una intensidad y una forma ya prescritas. Lo primero es leg\u00edtimo y natural; lo segundo ya no es entrega sino un gui\u00f3n, y <strong>el gui\u00f3n llega antes que la relaci\u00f3n<\/strong> que podr\u00eda justificarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien trae ese gui\u00f3n no pregunta qui\u00e9n soy. Da por hecho qui\u00e9n debo ser. Trae un ideal ya montado \u2014la Dominante que lo es todo\u2014 y espera que yo encaje en \u00e9l. El v\u00ednculo, si empieza as\u00ed, nace cerrado: no hay nada que descubrir, solo un molde que cumplir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esto, que parece un asunto del FemDom, no lo es. Ocurre en las parejas que se enamoran de una idea y piden a la persona que la sostenga. En las amistades que reclaman un papel que nunca se acord\u00f3. Hay quien conoce individuos y hay quien busca actores para un personaje que ya existe en su cabeza. La diferencia entre ocupar un lugar en la imaginaci\u00f3n de alguien y ocuparlo en su realidad es una de las l\u00edneas que separan una relaci\u00f3n de su simulacro.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Valor y derecho<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno no decide ser importante para alguien; lo comprueba despu\u00e9s, cuando mira atr\u00e1s y advierte que algo cambi\u00f3 por el camino. <strong>Ser importante se construye a base de tiempo y de confianza<\/strong>, y por eso no pertenece al terreno de la fantas\u00eda sino al de la historia, al recorrido que uno hace con otra persona. Es un resultado, y como todo resultado, solo se conoce con el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La prioridad que estos mensajes reclaman funciona al rev\u00e9s. Se plantea al principio, como condici\u00f3n, antes de que exista historia alguna, sin saber siquiera si encajamos, si compartimos deseos y gustos, si hay entre los dos esa retroalimentaci\u00f3n que sostiene un v\u00ednculo. No pertenece a lo vivido sino al proyecto: al plan que alguien trae escrito y en el que me ha asignado un papel sin haberme conocido. Me atribuye un valor \u2014el de ser lo primero\u2014 y lo convierte en un derecho suyo: el derecho a que yo lo ocupe. Se disfraza de generosidad cuando en realidad es una manera de decidir por m\u00ed qu\u00e9 lugar tengo que tener.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La inversi\u00f3n silenciosa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando alguien decide de antemano que yo debo ser prioritaria, aparenta ceder. Se ofrece, habla de entrega. Pero antes de ceder nada ha fijado las condiciones bajo las cuales su entrega tiene sentido: me someto, siempre que la relaci\u00f3n tenga esta forma. Y ese \u00absiempre que\u00bb lo cambia todo, porque quien pone las condiciones dirige, aunque las formule de rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El objeto lo ha elegido \u00e9l. El ritmo, el desenlace, la imagen m\u00eda que necesita. Yo solo tengo que habitarlo, como se viste a un maniqu\u00ed y se lo coloca en una postura concreta en el escaparate: la ropa la elige otro, la pose la decide otro, y a nadie se le ocurre preguntarle al maniqu\u00ed. Est\u00e1 ah\u00ed para que quien pasa por delante vea lo que quer\u00eda ver. En ese intercambio no ejerzo ninguna autoridad; sostengo una fantas\u00eda que no escrib\u00ed. Se ve con claridad en quienes insisten: escriben \u00abanoche so\u00f1\u00e9 con usted\u00bb y vuelven, aunque yo no conteste. No es persistencia hacia m\u00ed, sino hacia la escena. Podr\u00eda ser cualquier otra mientras cumpla la funci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso no es sumisi\u00f3n. Es <strong>una demanda que ha aprendido a vestirse de sumisi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El coste<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si alguien alcanza a imaginar lo que cuesta tener respuesta para tanta demanda. No se trata de dejar de contestar, ni de ser descort\u00e9s, ni de convertirse en una borde a secas. Se trata de leer una y otra vez el mismo reclamo de pavo real que, en el fondo, esconde un grajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es un drama tampoco, lo s\u00e9. Pero es un desgaste peque\u00f1o y continuo, a la manera de esa gota que cae siempre en el mismo punto de la conocida tortura china: no hace da\u00f1o una vez, lo hace de tanto repetirse. Cuando alguien ya ha decidido qu\u00e9 lugar debo ocupar, todo lo que hago se mide contra ese ideal: un silencio se lee como distancia, una respuesta breve como frialdad que hay que reconquistar, una ausencia como prueba de que el v\u00ednculo flaquea. Dejo de ser una persona con sus tiempos y paso a ser una figura a la que se vigila para comprobar si cumple. Ese desgaste tiene su forma m\u00e1s n\u00edtida en <strong>quien ofrece un v\u00ednculo a ratos, <a href=\"https:\/\/scheherezadedom.com\/index.php\/2026\/06\/28\/sumiso-casado-femdom\/\">encajado entre los huecos de otra vida<\/a><\/strong>. Sin deseo real de por medio, solo una cortes\u00eda que se va gastando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El envoltorio cambia y el peso es el mismo. Hay quien escribe para m\u00ed, y su texto vale por s\u00ed solo, fuera para quien fuera. Y hay quien escribe para obligarme a recibir: el verso no es un regalo sino un cobro, una forma educada de reclamar mi atenci\u00f3n y mi respuesta a la altura de lo dedicado. Lo segundo cansa aunque venga en verso, porque el verso no cambia la naturaleza de lo que pide.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen que circula del FemDom es la de una mujer servida. La real, muchas veces, es la de una mujer trabajando: sosteniendo el anhelo ajeno, a la altura de un ideal que otro mont\u00f3 sin preguntarle. Ese esfuerzo no se ve porque no encaja con lo que se supone que es el poder, y sin embargo es una de las razones por las que tantas Dominantes, con el tiempo, <a href=\"https:\/\/scheherezadedom.com\/index.php\/2026\/06\/13\/que-quiere-una-dominante-el-reconocimiento\/\">se cansan de ciertas din\u00e1micas.<\/a> No por falta de deseo, sino porque han pasado, sin darse cuenta, de dirigir a servir. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Lo que s\u00ed quiero<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda f\u00e1cil cerrar aqu\u00ed, con la queja ordenada y el culpable se\u00f1alado. Pero hay una vuelta que me obliga, porque esto no es un defecto del rol sumiso. Es lo que ocurre siempre que alguien reclama un lugar que todav\u00eda no existe, y una Dominante puede hacerlo exactamente igual: exigir ser el centro desde el primer d\u00eda, confundir el mando con el derecho a ocuparlo todo, colocar su gui\u00f3n sobre alguien a quien a\u00fan no ha conocido. El mecanismo es id\u00e9ntico y no mejora por venir del lado que dirige.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y existe incluso lo contrario: mujeres que disfrutan de que las coloquen, que se reconocen a gusto en esa imagen fijada de antemano, en el espejo que les devuelve exactamente la Dominante que quieren proyectar. Tampoco lo juzgo, y ser\u00eda otra entrada. Solo apunto que una posici\u00f3n construida sobre la fantas\u00eda, y no sobre una historia, rara vez llega muy lejos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda entonces la pregunta que de verdad importa. Si no quiero que me asignen un lugar, \u00bfqu\u00e9 quiero?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No que me nieguen la prioridad. La diferencia no est\u00e1 en el deseo sino en el origen: una cosa es querer llegar a ser importante, algo que se gana en el trato, y otra creer que ese lugar te corresponde de entrada, reclamado antes de empezar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conviene aclararlo, porque es f\u00e1cil leer todo esto como un reproche a quien escribe, a quien desea, a quien se ofrece. No lo es: tambi\u00e9n llega, de vez en cuando, quien dice lo que le mueve, se pone a disposici\u00f3n sin dar nada por hecho, y cuando le respondo que no busco a nadie lo recoge a la primera y se retira con la misma cortes\u00eda con que lleg\u00f3. Ese no pesa, por mucho que desee. Lo que distingue un caso de otro no es cu\u00e1nto se desea, sino si se respeta que al otro lado hay alguien que a\u00fan no ha dicho que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lo que quiero, en el fondo, es lo contrario de que me coloquen.<\/strong> Que me miren: que alguien tenga la paciencia de averiguar qui\u00e9n soy antes de decidir qu\u00e9 lugar debo tener, en vez de traer el lugar ya decidido y pedirme que quepa. Porque se puede ocupar un puesto enorme en la imaginaci\u00f3n de alguien y no existir en su realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No me est\u00e1 viendo. Me est\u00e1 colocando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\"><strong><em>ScheherezadeDom<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay quien conoce personas y hay quien busca actores para un personaje que ya existe en su cabeza. 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