Confesiones de una Dominante


Reflexiones a raíz de una cena

Un título algo rimbombante, lo reconozco. Confesar algo tan sencillo como lo que quiero decir es mucho más simple que ese aura de secretismo con el que se lleva a cabo una confesión pero es el que se me ha ocurrido. Quizás no he leído sobre esto porque es algo muy trivial, la verdad, algo muy de andar por casa, algo que no necesita ni cuero, ni látex, ni tacones, pero algo que es mucho más necesario que todo eso porque el BDSM se nutre de personas reales. Se nutre de personas reales aunque luego se fantasee con lo irreal y nos llevemos por ilusiones.

Trato de compartir con los quienes me leen comentarios de una cena en donde estábamos reunidos tres dominantes amigos. Una charla informal entre cervezas y confidencias, entre personas que ya nos conocemos desde hace un tiempo, que no tenemos nada que demostrarnos ni nada que demostrar cara a una galería. Tras esta cena me quedé pensando en que lo que decíamos era lo normal de lo que se espera de una relación con otra persona pero que parece que en el mundo Bedesemero en donde transcurren tantas leyendas, tantas historias, tantos cuentos, no tuviera cabida necesidades tan sencillas y tan básicas como esta enumeración que voy a realizar. Desgranando pensamientos y necesidades que me gustaría compartir con los que me leen, quizás, en un intento de hacernos humanos, dejarnos de endiosamientos ni bobadas.

Si nos alejamos de los rollos que vemos escritos sobre el perfecto Dominante y el perfecto sumiso, aunque Yo haya formulado consejos y desbrozado características que he creído importantes a la hora de autodescubrirse en este camino, nos damos cuenta que la persona que vive el rol no solo de vez en cuando o a salto de mata, tiene unas necesidades muy comunes, muy normales, muy “vainillas” a la hora de tener una relación. Así que, sin más preámbulo, enumero no por importancia sino tal y como se me ocurren los comentarios y los adapto a la recurrida forma del decálogo. Seguramente hay muchas más confesiones que se pueden hacer o que Yo podría hacer pero no me apetece hacer una entrada larguísima sino lanzar unas ideas breves, no de quejas, sino de invitación a la reflexión del que me lee.

Para muchos estas confesiones puedan ser perogrulladas, para otros, espero, pueda ser una invitación a mirar al Dominante de otra forma y, quizás, formularle o formularse alguna pregunta bienintencionada de si algo de eso le pudiera estar ocurriendo. Ya sabemos que nadie nos obliga a ser Dominantes, lo somos porque disfrutamos con ello o si no lo disfrutamos plenamente, al menos, sentimos que eso es lo que deseamos. Deseamos Dominar, sentir el poder, sentir que podemos desplegar nuestra autoridad en otra persona que necesita que lo hagamos. El deseo de sumisión de la otra persona me estimula, y hablo en primera persona dejando las generalidades, me invita a la Dominación. Hay sumisos/-as que me despiertan ese deseo y otros que no. Hay sumisos que no me despiertan el más mínimo interés y entiendo que eso puede ser recíproco porque más allá de roles somos personas con nuestros gustos, apetencias e intereses y esto debe primar por encima del rol.

Vayamos con las confesiones:

Primera confesión: un Dominante no está las 24 horas del día mandando ni ordenando a toda persona que se cruza a su alrededor. Está tranquilamente en su vida con sus problemas, sus ilusiones y sus proyectos, como una persona normal. Así que si esperas que el Dominante esté las 24 horas pendiente absolutamente de ti, significa que o no tiene vida propia (malo) o la tiene muy condicionada a su/sus sumisos (más malo). Si es profesional, es lógico, le va en ello llegar a final de mes o no, pero si no habría que desconfiar de tantísima dedicación. Lo que no significa que un Dominante no esté para conversar, charlar o atender cuando pueda con sumisos, como haría cualquier persona con amigos.

Segunda confesión: un Dominante desea ser atendido no por el rol únicamente. He observado que muchos sumisos/-as carecen de iniciativa a la hora de atender al Señor/-a, no se preocupan de mimarlos si no es bajo alguna orden, no los cuidan porque esa parece labor del Dominante. He visto tras esta falta de iniciativa cómo subyace un enorme egoísmo por parte del sumiso que cree que con cederse en sesión ya “cumplen” con el Dominante. Ser sumiso no implica carecer de iniciativa o de empatía. Tampoco implica carecer de simpatía, que algunos parecen llevaran una ortodoncia mental.

Tercera confesión: queremos que nos escuchen. Hay sumisos que no escuchan al Amo/-a, rebelan su rollo, cuentan su historia y como si el Dominante fuera un psicólogo, esperan de él la atención y los consejos oportunos que, generalmente, no se salgan, por si fuera poco, fuera de lo que ellos esperan escuchar que si no se descolocan. Si se desmarca de lo que ellos esperan escuchar ya no interesa ese Dominante.

Cuarta confesión: el Dominante se cansa y tiene días malos. Tiene, incluso, días muy malos, y le gustaría sentir el apoyo del sumiso. Tengo la sensación que en esos días el sumiso suele desconcertarse y perderse un poco. He visto sumisos que por malas rachas del Dominante se ponen a la fuga y empiezan a buscar “cobijo” bajo otras faldas u otros látigos. Los he leído juzgando y cuestionando que se les desatendiera.

Quinta confesión: el Dominante es como es no como deseas que sea. Comprendo que todos tenemos fantasías y que nos gustaría alcanzarlas, es así. A mí también me encantaría encontrar al sumiso de mis sueños pero esto no implica que no sea capaz de mirar y escuchar a la persona que tengo delante, y si le beneficia y me beneficia interactuar con ella a un nivel de Dominación Femenina, más allá de unas cervezas o unas charlas. Hay sumisos/-as que esperan de ese Dominante lo que no le va a poder dar nunca y, aún así, creen que es el Amo/-a de sus sueños, lo contrario también, evidentemente. Después se quejan de decepción, de que les han mentido y los ponen de vuelta y media.

Sexta confesión: nos equivocamos. Es una realidad. Y metemos la pata y pareciera que hay en un error de un Dominante un peso mucho mayor que una posible metedura de pata de un sumiso. Una extraña vara de medir que descubre un hábito algo nocivo de pensar en el Dominante en un rol paternalista o maternalista, ojo, que aquí no nos salvamos nadie. Hablaré por mí porque Yo me equivoco, a veces emito juicios de forma algo precipitada y si lo hago y meto la pata pues me disculpo. Porque los Dominantes tenemos también la capacidad de pedir perdón y de reconocer errores. Otra cosa es que me recuerden que un error en una práctica puede ser potencialmente peligroso para un sumiso, y tienen razón. Para subsanar ese tema es responsabilidad de ambos ver si se tienen todas las garantías de seguridad en los juegos. Accidentes puede haber, lógicamente, minimizarlos es responsabilidad del Dominante y eso asumimos todos, me parece.

Séptima confesión: no lo sabemos todo. Pues no, no lo sabemos. Así que incluso los debatidores profesionales tampoco saben qué puede ocurrir en un momento dado o con un determinado tipo de persona. A mí me formulan algunas cuestiones sobre las que no sé y lo confieso. Hay muchas cosas que aún no alcanzo no sólo a controlar, sino a comprender. Esto es un camino que va transcurriendo conforme uno va aprendiendo y equivocándose, forma parte del transcurso de una vida. No nos pidan que sepamos de todas las técnicas, de todos los juegos, con todos los roles. Déjennos aprender y formarnos. Todo llega en su momento.

Octava confesión: necesitamos tiempo para aprender. Es obvio. Tenemos que aprender, encontrar cómo aprender y de quién aprender. Todo esto lleva tiempo y no siempre disponemos de tiempo. El aprendizaje en algunos temas lleva tiempo y es más fácil aprender técnicas que aprender a guiar o llevar a algunos roles o perfiles. No solemos tener a nuestras espaldas, tampoco, un máster en psicología ni en sexología pero si nos interesa una persona nos ponemos las pilas e investigamos con auténtico entusiasmo. A mí me gusta tomarme mi tiempo para aprender y me gusta hacerlo a mi ritmo, no al ritmo de ningún sumiso. Si me meten prisas dejaré de interesarme.

Novena confesión: a veces necesitamos que nos estimulen. Pues sí. Especialmente cuando estamos cansados o faltos de ideas. Es maravilloso una sugerencia, un comentario, una incitación, un ofrecimiento, una foto, un vídeo, un relato. Una fantasía, lo que sea. No somos máquinas, Yo sé que muchos no sentirán que a ellos les falten ideas pero todo llega y les suele llegar a todos tarde o temprano.

Décima confesión: nos gusta nuestro rol aunque a veces estemos hasta el gorro. Y esto lo señalo con una sonrisa. Una sonrisa de complicidad a los Dominantes que me puedan estar leyendo que sé que me entienden. Una media sonrisa porque sabemos de nuestra bromas de cansancio, esas que ni siquiera aquí voy a confesar porque hay mucho ofendidito tratando de hacer leña de algo que no tiene importancia porque lo único importante es que somos humanos y que a veces nos encontramos con personas pesadas, igual que Nosotros que también podemos serlo, lo sé. Pero que desde nuestro rol encontramos muchas historias también que no cuento por pura pereza pero que nos cansan hasta el infinito. Y aún así seguimos acompañando y ayudando a quienes podemos. Abriendo caminos para los que llegan con toda la ilusión del mundo a este mundo fascinante del BDSM.

Gracias por leerme

ScheherezadeDom

18 comentarios sobre “Confesiones de una Dominante

  1. Me encanto mucho el articulo, a veces los sumisos no tenemos las cosas tan claras como deberíamos, por ejemplo que el dominante se cansa o no tiene un buen dia, olvidamos que somos mas que solamente nuestros roles, aunque para mi ser sumiso es mas que solo un rol

    Muchas gracias señora Sherezade Dom, Ustedsiempre me hace reflexionar para serun mejor sumiso

    Gracias

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  2. Buenos días, una reflexión maravillosa, concreta y muy acertada en todos sus puntos.
    Dicho esto considero que cada una de sus confesiones merece un comentario. Así pues y si me lo permite haré esto, un comentario para cada una de sus confesiones.
    Gracias por adelantado.

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  3. En cuanto a su primera confesión:
    Ante todo, los que vivimos el Femdom como una forma de vida, que nos llena, nos hace felices y lo llevamos dentro somos personas, tanto los Dominantes como los sumisos. Partiendo de esta afirmación, que considero fundamental se entenderá que nuestras vidas tanto personales como profesionales nos traen multitud de situaciones que influyen en nuestro ánimo y nuestro estar.
    Nosotros vivimos una relación Femdom y en ella hay días mejores y otros menos mejores por lo que yo, como sumiso, estoy pendiente de mi Ama, de su estado de ánimo, de sus preocupaciones etc. y sé cuando necesita una buena conversación, un desfogar en mi cuerpo o simplemente estar a su lado.
    No pretendamos ser “máquinas Femdom” durante todo el tiempo, sería cansino y al final creo que terminaría por destruir la relación.
    Gracias siempre
    jm{SEÑORA A}

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  4. En cuanto a su segunda confesión:
    En una auténtica relación Femdom el Ama impone, ordena, decide, etc. Sin embargo el sumiso no puede ser un ser pasivo que espera las palabras de su Ama para realizar sus tareas o acciones. Un sumiso, al igual que un Ama, se preocupa por conocerla, por saberlo todo de Ella y a partir de aquí anticiparse, proponer, ofrecerse y en definitiva por hacerle su vida más placentera exenta de obligaciones, preocupaciones, etc. en la medida de lo posible.
    Lo contrario considero que sería un “cargo” para el Ama tener un sumiso así, ya que viviría en constante tensión y preocupación por ordenar lo que se debe hacer y se invertirían los roles.
    Como sumiso procuro que mi Ama se despreocupe de todo aquello que le pueda originar una preocupación, una obligación, etc. anticipándome siempre a ello. De esta manera mi felicidad junto a Ella es plena con solo verle sonreír al encontrarse con mi anticipación ante determinadas situaciones u obligaciones.
    Ser sumiso es estar entregado en cuerpo y alma a tu Ama, admirándola, protegiéndola, animándola, escuchándola y todo ello con un amor infinito.

    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  5. En cuanto a su tercera confesión:
    En una relación Femdom el comunicarse, el hablar, el escuchar, el respetar, etc. es fundamental para la supervivencia de la relación.
    Un sumiso que se preste no puede pretender imponer sus deseos, sí puede manifestarlos, comunicarlos, pero nada más. Debe tener muy claro que la prioridad por encima de todo es su Ama y ha de saber escucharla para saber y poder actuar solucionando, comprendiendo, sabiendo estar ante Ella en todo momento, etc.
    El Ama, por su condición escucha al sumiso, le atiende pero es Ella la que lo marca todo, en la comunicación también.
    Por otro lado diré que un sumiso puede y tiene sus deseos y fantasías pero además de hacerle partícipe a su Ama no puede pretender que Ella se dedique a cumplirlos y satisfacerlos. Esto solo lo hará si lo considera placentero para Ella, si le apetece en ese momento y cuando lo decida por sí misma.

    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  6. En cuanto a su cuarta confesión:
    Como dice el refrán “hay que saber estar a las buenas y a las maduras” y en una relación Femdom el sumiso ha de comprender que no todos los momentos ni todos los días se prestan a satisfacer sus propios deseos. Bien por situaciones diarias que se presenten, porque se ha tenido un día malo en el trabajo, por problemas familiares, etc.
    Cuando el Ama, como persona que es, atraviesa esos malos momentos o días, es cuando el sumiso más ha de demostrarle que lo es sabiendo estar, sabiendo escuchar, sabiendo apoyar, sabiendo mimar, etc.
    Como sumiso y en mi relación hemos atravesado muchos de estos momentos, como cualquier pareja, y es cuando más me he sentido su sumiso, de su propiedad. Al ver su estado de ánimo, su preocupación o su impedimento por enfermedad es cuando más he sentido la necesidad de hacerle ver que me tiene a su entero servicio haciéndole más llevaderos esos momentos.
    Es muy fácil y me atrevería a decir que “de inmadurez” el salir corriendo cuando las cosas no atraviesan por sus mejores momentos. Precisamente es ese saber estar y esa entrega en esos momentos cuando realmente se consolida la relación y la condición de sumiso.

    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  7. En cuanto a su quinta confesión:
    Todos, Amas y sumisos, tenemos deseos, proyectos, fantasías, etc. Cuando entablamos una relación no podemos pretender que todos se realicen. Se trata de compatibilizar, de escuchar, de hablar, para conocer mejor al otro.
    Es muy positivo para la relación Femdom y para la que no lo es, que exista una plena y sincera comunicación entre ambos ya que será la única forma de avanzar en ella. Pero hay que tener muy en cuenta que en una relación Femdom no por comunicarlos se van a llevar a cabo. El sumiso ha de tener muy presente que es su Ama la que decidirá, la que marcará el ritmo, la que por propio deseo ampliará los límites, y él debe sentirse con eso plenamente realizado y feliz.
    Tengamos en cuenta que el Ama busca cumplir sus objetivos, hacer de su sumiso “su ideal de sumiso” y avanzará para cumplirlos o acercarse lo más a ellos. Esto lo ha de tener en cuenta el sumiso consolidando en su interior cada uno de los pasos que le irá marcando su Ama. Así, ambos aportarán lo necesario para que la relación avance.

    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  8. En cuanto a su sexta confesión:
    ¡¡¡¡Por favor!!!!, Amas y sumisos son personas, como tú. ¡Cómo no se van a equivocar alguna vez!. Por supuesto que sí se equivocan.
    En las relaciones Femdom se da una particularidad, a mi juicio, y es que en el proceso de reeducación del sumiso, sus equivocaciones pueden ser corregidas por el Ama a su gusto y de la manera que considere en ese momento.
    Pero no olvidemos que no se vive en Femdom 24 horas al día, y las equivocaciones son algo normal en una relación.
    Para mí lo importante es dejar a un lado el orgullo y saber reconocer el error o la equivocación. No se es menos por pedir perdón, excusarse o simplemente reconocerlo ante el otro. No se pierde en ningún momento la condición de Ama ni de sumiso, por supuesto que no.

    Gracias

    jm{SEÑORA A}

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  9. En cuanto a la séptima confesión:
    “Nadie nace sabiendo”, la vida y el transcurso de la relación Femdom es un camino de aprendizaje, de descubrimiento, de “ensayo/error”. Precisamente ese aprendizaje continuo es lo que nos va a hacer ser mejores y más responsables.
    En una relación Femdom y en base a los objetivos propuestos se va avanzando, se va explorando con el fin de “exprimir” y obtener lo más de ella.
    Se trata de acercarse a lo deseado, aunque no se llegue nunca, pues una vez situado en un estadio, se busca el siguiente y así engrandecemos nuestra relación.

    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  10. En cuanto a su séptima confesión:
    Totalmente de acuerdo. Aprender y explorar no es algo que se lleve a cabo en un día.
    Como personas que somos, Amas y sumisos, deseamos avanzar y para ello tenemos que aprender, conocer, explorara, investigar, etc. El hacerlo nos posibilitará el no cometer errores insalvables.
    Las prácticas Femdom se caracterizan por la seguridad, la responsabilidad y el conocimiento de ellas.
    No podemos “tirarnos a la aventura” por haber visto videos o viajado por internet.
    En mi relación así lo hemos llevado a cabo y nos ha permitido llegar donde estamos.
    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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    1. Un auténtico placer encontrar esta página. Gracias por sus reflexiones ante todo. Como sumisa siempre he entendido tal como un servicio a mi Señora. En todos los sentidos. Las confesiones me parecen muy apropiadas. Y me ayudan en mi camino para servir de forma más entregada y completa a mi Señora. Tengo en cuenta sus necesidades cotidianas pero intento estar atenta. Muchísimas gracias por tan valiosos consejos.

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  11. En cuanto a la novena confesión (perdón, en la anterior me refería a la octava confesión):
    Todos atravesamos momentos y rachas en las que nos encontramos bajos de todo. Es fundamental en la relación el conocimiento profundo mutuo que es el que nos llevará a saber actuar en esos momentos con el otro.
    Una relación Femdom debe ser algo vivo, sorprendente, que nos haga desear más y más. Para ello es necesario que exista esa “chispa” que todo lo mueve. Si no es uno debe ser el otro quien la mantenga.
    Aquí juega un papel muy importante el sumiso ya que es quien se ocupa del bienestar de su Ama, de apoyarle y hacer de sus “días bajos” un instante solo aportando ideas y ofreciéndose a partir del conocimiento de Ella.
    En nuestro caso y ante el stress que pueda presentar mi Ama, al conocerla, se que una forma de bajarlo y disminuir la tensión del trabajo es ofrecerle uno de los látigos para que descargue en mi cuerpo todo y así relajarse más.
    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  12. En cuanto a su décima confesión:
    Quien se abre al cyber espacio con una página web, un blog, etc. comparte sus opiniones y sus pensamientos que pueden ser leídos por multitud de personas de toda índole. Esto lleva a que no siempre los receptores tienen “la cabeza bien amueblada” y vierten opiniones fruto de ese amueblamiento.
    Sin embargo y como dice un refrán “la opinión de mi conciencia vale más que la opinión de todo el mundo” y no nos puede hacer cambiar nuestra visión y nuestra línea de actuación. Es cierto que a veces, y como a todos nos pasa, no nos encontramos en nuestros mejores momentos y solemos desear aparcarlo todo. Pero en el fondo los que sentimos realmente el Femdom lo mantenemos porque es nuestra forma y condición de vida.
    Gracias
    jm{SEÑORA A}

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  13. Somos Femdom porque antes somos mujeres.
    Esposas, hijas, madres. Con proyectos y vida propia.
    Es una pena que no pasemos todas la noches paseando en limousinas, látigo en mano y tomando champagne con cinco esclavos africanos a nuestros pies o de compras por las más exclusivas tiendas.
    Nos gusta esta forma de sexo, nada más simple que eso. Lo demás es fantasía.

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