La servidumbre


El sumiso de servicio es una tipología algo particular dentro de la FemDom. Al decir particular no quiero hacer hincapié en la acepción de raro o poco corriente, porque no es tan minoritario como podría parecer si tenemos en cuenta la imagen que nos trae el porno. Esta imagen fundamentalmente está basado en aspectos sexuales explícitos y este tipo de sumisión puede llegar a ser más sutil. Pareciera como si la única forma de interactuar con un sumiso sea con su cuerpo y no es la única, ni mucho menos. Hay sumisos que no ceden su cuerpo o no lo ceden únicamente, hay sumisos que su implicación es diferente y aunque puedan ceder su cuerpo no es lo prioritario, en absoluto, son los sumisos de servicio. Yo me he encontrado con cierta frecuencia con este tipo de sumiso y, en un principio, no llegaba a entender demasiado bien esa figura, aunque siempre me llamaron la atención. Tengo la sensación de que este rasgo de sumisión se da más entre la sumisión de género masculino que femenino, al menos, nunca escuché o leí el término de sumisa de servicio, si lo hay me disculpan por la ignorancia.

Este sumiso suele presentar el deseo de sentirse al servicio de una Dómina en diferentes aspectos. En principio podemos encontrar en ellos la particularidad de que se sienten dispuestos al servicio del hogar, de chófer, para arreglar cosas en el hogar con o sin feminización, hacer masajes, pedicuras, manicuras… Dentro del grupo de los que les gusta o les interesa la feminización encontramos a las Sissy-Maid, otro grupo bien interesante y quizás más numeroso que los que no se feminizan.

Sin feminización tienen una característica más de persona de confianza que se ocupa de las tareas del hogar o de la servidumbre en espectro más amplio como por ejemplo el acompañar y ocuparse de las compras facilitando y mejorando la vida de la Dómina, haciéndola más cómoda. Su deseo de complacerla en su vida cotidiana es de tal índole que con frecuencia rehuyen o relegan a un segundo plano su propio deseo físico sexual porque su satisfacción completa se encuentra en el propio servicio. Pueden ser aptos para la función de secretario. ¿Tienen sexualidad y deseo sexual? Por supuesto, pero si en un sumiso estándar queda ya, por sí mismo, en un segundo plano primando la satisfacción de Ella, en este tipo de sumiso de servicio queda más determinantemente antepuesto la satisfacción de Ella, satisfacción no necesariamente sexual, tampoco. La satisfacción del sumiso de servicio queda depositada en la utilidad que le da la Dómina, mientras más útil es para Ella más recompensado se siente, incluso en su sexualidad.

Con este tipo de sumiso se suele usar el cb o se puede controlar su castidad a fuerza de compromiso y voluntad. Suele ser una persona atenta y dispuesta a facilitar la vida, no a complicarla, de forma que queda alejado de su personalidad retos y desobediencias puesto que no se acomoda a su carácter de sumiso natural.

¿Pueden ser usados sexualmente? Eso dependerá de los acuerdos y de los límites. Su función debe de quedar aclarada puesto que estamos dentro del BDSM y todo se llega a través de acuerdos que satisfagan a las partes implicadas. Así que dependerá del sentido que se le dé al vínculo que se cree, porque, a mi juicio, se debe tener un vínculo para tener ese nivel de confianza con alguien a quien estás dispuesta a abrir las puertas de tu casa, las puertas de tu intimidad. Y vicerversa, porque, haciendo memoria, recuerdo una historia muy rocambolesca en la que casi me vi metida al principio de mi camino en la FemDom con un sumiso de servicio que quería dejar de limpiar la casa de unas Damas y temía que éstas en represalia por abandonar sus funciones de chacha del hogar no les devolviera la llave del cb que llevaba puesto. Por este motivo, tanto unas como otros deberían tener en cuenta este tipo de aspecto antes de lanzarse alegremente a determinadas situaciones que pueden ser incómodas, como poco. He de decir que a ese sumiso le devolvieron la llave de su cb pero pasó días de angustia por el miedo a encontrarse con ese problema y no es chico el problema.

A muchas mujeres la perspectiva de tener sumisos del hogar en casa unas horas que se ocupen de la limpieza y del mantenimiento de ciertos gastos, porque muchos de ellos corren con gastos de la Dómina, les hace precipitarse a la “caza” de este tipo de sumiso, así como ellos están dispuestos a consentir al principio de la relación temas que luego se les puede hacer espinosos e incómodos. Por ello pueden sentirse mal, incluso sentir que abusan de ellos, que ellos dan demasiado para lo que le devuelven, que son ninguneados, porque esa servidumbre que al principio les dejaba satisfechos se vuelve cuesta arriba y los coloca en su sitio que no es el que desean después de un tiempo de relación. Y al ser sumisos naturales pueden, incluso, tener dificultades a la hora de replantear o acabar relaciones en donde se haya establecido un vínculo fuerte de dependencia, puede que confundido, incluso, con el amor.

Lógicamente, todo evoluciona, y hay que estar atentos de que todos disfruten y se sientan cómodos en una relación en que ni siquiera todo es tan fácil como podría parecer en un primer momento. Cualquiera podría pensar que estas personas son chollos que caen del cielo, pero hay que atenderlas, como a cualquier persona de la FemDom. Necesitan una dedicación y una respuesta de la Dómina que los haga sentirse realmente útiles y con una función importante en la vida de Ellas. Son personas especiales con un gusto por la sumisión muy diferente a lo que vemos en las imágenes porno. Son personas complejas e interesantes.

Aquí les dejo un texto que me han escrito, creo que puede ser aclarador:

Señora, soy un lector de su blog. Excelente. Riguroso. Honesto y en donde se profundiza sobre la dominación y la sumisión. Efectivamente me siento y soy sumiso. Tengo algo más de 55 años y tengo este sentimiento desde que nació mi sexualidad, con conciencia plena. Pero fue antes. Quizá ya de pequeño, recuerdo la necesidad de que la profesora de primaría castigara o premiara mi atención o servicio. No era consciente de que era, lo descubrí luego. Incluso algunos recuerdos van más allá. Algo que no comprendí hasta más tarde.

Para mi la sumisión va unida a la sexualidad, pero de manera secundaria. No necesito el sexo, de hecho me gusta pero no de la forma que al común de los mortales le gusta. Valoro la castidad, la humildad, el servicio. No soy sumiso en mi vida personal, sólo salvo con alguna mujer -algunas a lo largo de mi vida- que por su carácter y confianza les he podido decir que sentía. He sido sumiso en el trabajo pues es un lugar natural en donde desarrollar este rol, cuando la “jefa” lo ha sabido. Curioso, pero olvidamos que a menudo es en la vida profesional donde quizá encontramos alguna opción.

Creo que ser sumiso es ser una persona servicial con una mujer, una sola mujer. No entiendo los que van volando de flor en flor buscando el paraíso de la sumisión. Ser atento, amable, respetuoso quizá como amigo, pero ser también un sumiso que sepa que la mujer puede usarte y tu deber es servirla, agasajarla y acompañarla como y cuando ella quiera -siempre con los límites pactados-. Reconozco que fundamentalmente soy un sumiso de servicio. No busco nada a cambio, porque para mi el simple hecho de estar allí, pendiente y servicial, y sentir que soy útil, me lo da todo. No necesito intercambio. Claro está, si, es preciso algo: si la Señora es fría y distante, dura y crítica permanentemente el servicio de sumiso es mucho más difícil, pero no imposible. Servir es una plena recompensa, por si misma. Esperar “algo” no casa para mi con un auténtico sumiso.No entiendo los sumisos que sólo buscan su placer sexual. Legítimo pero no es ser sumiso. Los masoquistas, eso es otra cosa, es una opción sexual pero no es ser sumiso.  Ser sumiso, serlo auténticamente significa aceptarse así, llevarlo con discreción, ser digno para evitar que un mal momento sea usado por cualquier mujer aprovechada o una situación de debilidad. Ser sumiso significa ser muy prudente, porque muchos somos fetichistas, y unas botas, un calzado, una determinada ropa, un tono de voz, nos pueden perder y crear estragos. Hay que ser sumiso pero mantener la prudencia, aunque el instinto nos reclame otras cosas. Reconozco haber sido víctima de algunos errores, aunque en último extremo siempre supe mantener la frontera. No crucé la línea roja. Por eso me gusta el blog de Sheherezade.

Nunca tuve una infancia difícil. Nunca se me maltrató. No tuve jamás dificultades en mi vida. Las teorías peregrinas al respecto, o que alguien se vuelve sumiso porque una niñera le daba palmadas en el trasero quizá sea una justificación psicológica. Pero creo que los verdaderos sumisos nacen. Ser sumiso es tan digno como ser homosexual. Quizá descubres la opción de mayor, pero algo hay genético.

Estoy convencido que hay un grupo de sumisos que lo somos genéticos. Me explico: hoy es -relativamente- fácil nacer hijo de un obrero y ser de mayor un reputado profesional, un juez, un ministro o incluso el presidente del gobierno. El nuevo presidente de EEUU su padre era vendedor de coches en un concesionario.  Pero durante cientos de años, siglos enteros de nuestra historia, el padre criado pasaba la condición al hijo, al nieto y así durante decenas de generaciones. Quien era siervo, sirviente, esclavo o criado en el siglo V muy posiblemente sus descendientes lo eran 10 siglos más tarde. Estoy convencido que ello deja unos genes específicos. ¿Por qué no un sumiso de hoy, auténtico, que nació así, no es el resultado de cientos de años de antepasados que asumieron el servicio y la obediencia como regla de vida, como algo natural, y se incorporó a sus genes, como algo profundo?

Nunca me arrepentí de mi tendencia, lo que es cierto que debe ser discreta y responsable. Claro que con 18 años en los años 80 era muy dificil. Las primeras Amas, como Domina Zara allí estaban y algunos periódicos que publicaban anuncios. No existía Internet. Algunas revistas que se vendían en quioscos. Comprarlas era una auténtica odisea. Luego ha sido más fácil. Internet, webs, chats, etc…Pero para los más jovenes que me lean ahora, con 20, 30 o 40 años…deben saber que ser sumiso en los 80 y 90 era muy-muy difícil. Y eso dio pie a muchas locuras de sumisos desquiciados y Amas igualmente desquiciadas. Hasta hoy, también.  En el blog de Sheherezade he encontrado sentido común, mucho sentido común. Frente a blogs o webs desnortadas, delirantes, absolutamente desquiciadas en donde Amas piden imposibles y en donde el sumiso más bien debe ser – o se quiere que sea- una especie de esclavo imposible, la web de Sheherezade rezuma honestidad y equilibrio.

Un sumiso es alguien que acepta con satisfacción estar al servicio y ser usado, como tal persona, por su dueña, que es a la vez el centro de su respeto y admiración. Y para ello se nace, o bien se comprende en el desarrollo en la juventud. Creo, sinceramente, que no hay nada más hermoso que servir en silencio y no esperar nada. Y si hay recompensa en forma de sonrisa, mirada o incluso desprecio envuelto en cariño, es un premio inalcanzable.

Finalizo: sí, creo que ser sumiso es mantener la castidad en la medida de lo posible, algo muy difícil cuando se tiene 20, 30 o 40 años. No tanto luego. La castidad ayuda. No creo en las teorías de Elise Sutton -quizá escritas por un hombre- pero si que yo he sido más féliz cuando he ahondado más en mi tendencia sumisa mental y he dejado, poco a poco, la necesidad sexual a un lado. Permanecer casto y “puro” ayuda muchísimo en la entrega. Llegará una edad para mi en que el sexo puro y duro será ya difícil de cumplir, pero no quiero perder en absoluto mi instinto de servicio. Ser un sirviente medieval actualizado al siglo XXI es posible, con tesón y sentido común.  Ojala algún día pueda ser el sirviente de alguien como Sheherezade. Llevo un camino de algo más de cuatro décadas. La paciencia es una virtud y puedo esperar. Le expreso todo mi respeto, Señora y le deseo que su blog siga adelante para el bien de todos aquellos y aquellas que sentimos la sumisión en nuestro más profundo ser, como mujeres sumisas u hombres sumisos, verdaderamente entregados a una finalidad: servir, callar y aceptar. Es una felicidad inenarrable.

Bufón.

Un texto maravilloso que nos permite a las Dóminas conocer un poco mejor la psique de este tipo de sumiso, el sumiso que se siente feliz con la servidumbre. Qué fascinante es la sexualidad humana.

13 comentarios sobre “La servidumbre

  1. Como bien sabe la autora de este blog, a quien Dios nos conserve muchos años, llevo algunos meses trabajando en un ensayo sobre filosofía del comportamiento en el que cada vez ido ganando más terreno el estudio del comportamiento sexual. En general, este proyecto de ensayo intenta delimitar en este tipo de conducta, aquellos que están determinados por la genética de otros que pueden ser perfectamente fruto de aspectos educacionales o de vivencias determinadas por el propio individuo.

    En este sentido, el texto enviado por este sumiso resulta muy ilustrativo y describe una gran verdad: el ser humano solo lleva alrededor de 200 años sin experimentar la sensación de seguridad y protección que ha brindado a millones de personas algo que hoy en día se considera tan aberrante, como es la esclavitud.

    Si determinados insectos, insertados por la globalización de mercancías en zonas de vientos constantes y casi huracanados, desconocidos para ellos han desarrollado en apenas decenas de años la capacidad de no tener que volar para no verse arrastrados al mar o a otras zonas lejos de su hábitat de supervivencia, ¿puede parecernos extraño que el ser humano tenga aun presente en su genética de supervivencia que el hecho de servir a otro ser humano más fuerte le garantice comida, cobijo y protección?

    ¿Puede parecernos extraño que los varones hayan llegado a asociar genéticamente placer sexual con servidumbre?

    Hoy en dia, todavía en zonas de la India, la semiesclavitud, el nacer sirviente, la existencia de castas, indica con claridad un comportamiento genético ancestral por el que un esclavo no encuentra razón a su existencia sin un Amo al que servir.

    Recomiento la visión de la película hindu “El tigre blanco”, para entender mejor este ultimo párrafo.

    En el contexto, que nos ocupa, el sumiso de servicio, aquel que experimenta satisfacción, no digo ya placer, por el hecho de realizar tareas domésticas y todo tipo de trabajos para alguien a quien decide servir, es la imagen más pura y sofisticada de lo que intento ilustrar.

    Lo que se da en llamar “el sumiso de servicio”, es posiblemente el que ha mantenido aún en su memoria genética de forma más perfecta, la asociación de servidumbre con la de supervivencia. No necesita placer sexual, y no exige más que cierta comprensión y “afecto” o valoración positiva de su Ama.

    Es un sumiso difícil de entender por las Dominantes, generalmente acostumbradas a que haya algún tipo de intercambio por la Dominación que ejercen. Y también son los más proclives a abusos más allá de lo que consideraríamos bdsm.

    Recuerdo una Ama con la que mantento cierta amistad que ella dividía a los sumisos en tres categorías: perros, putas y lacayos. Una división algo simple, pero no exenta de cierto grado de verosimilitud. En el perro, se dan generalmente aspectos genéticos, y pueden entrecruzarse situaciones vivenciales y educacionales que lo han impulsado hacia el fetichismo, la humillación o incluso el masoquismo. En la puta, se entrelazan los aspectos genéticos que destacaba en el sumiso de servicio pero hay aspectos sexuales que pueden derivar hacia la exploración de la homosexualidad. No podemos olvidar que la esclavitud y el uso sexual del esclavo varón por parte del Amo varón ha sido una constante no poco infrecuente en el devenir histórico.

    Y finalmente, tendríamos al lacayo. Un bonito término para describir al tipo de sumiso al que se acerca esta entrada.

    m

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  2. Buenas.
    Mmmm…. evidentemente la sexualidad de un sumiso (que no la de un masoquista, como bien diferencia el autor del escrito transcrito por ScheherezadeDom) se subordina a la de la Dómina, por definición. El placer del sumiso, es de la propia Ama. Él obtiene el placer a través de ella (podría decirse que al final actúa de catalizadora o canalizadora del placer del sumiso). El fin buscado del sumiso es poder servir, y ser útil sirviendo. Particularmente creo que es necesario que además tenga de un modo u otro la comunicación de que su utilidad no pasa desapercibida, aunque se suela decir que es sin esperar nada a cambio (yo ahí, matizaría un poco la cuestión con cierta dosis de realismo: en realidad se busca algo a cambio: aceptación de la entrega, sentirse útil).
    Servir. Qué verbo tan bonito…. los que tenemos sentimientos de sumisión enlazamos el verbo servir con amar, de una forma tan natural y sincera que no podemos disociar lo uno de lo otro.
    Y ahí entra un poco (perdón por avivar la llama del debate. Debate sano, me refiero) para mí aquello en lo que no estoy tan de acuerdo con el escrito y con el comentario de Miguel anterior al mío. Me refiero a eso de que los sentimientos de sumisión, de servilismo, tienen sus raíces (sino en todos sí en algunos) en condicionantes de tipo genético por vivencias de antepasados en contexto de servidumbre y traspasado a nosotros a través de la memoria genética. Evidentemente somos memoria genética más vivencias personales (experiencia de terceros y experiencia en primera persona), pero no olvidemos que estamos hablando de un modo de entender la sexualidad. No buscamos servir por servir, ni es la sumisión o el servicio en sí lo que nos motiva (por cierto, lo que nos motiva en este sentido son pulsiones sexuales, no podemos ni debemos negarlo, pues traicionaríamos la sinceridad, pilar fundamental que sostiene la coherencia de nuestros actos y pensamientos). Si así fuese, no nos importaría a quién servir o a quién someternos, y el mismo autor del escrito reconoce que no es servil nada más que con unas cuantas mujeres. Por ello la búsqueda del porqué de nuestra sumisión o servilismo no creo que pueda tener su explicación en que ha habido esclavitud en el pasado, y que con ello buscamos protección. Creo que el análisis (si es que en realidad merece la pena hacerlo) exige una mayor profundidad de estudio. Puede que tenga algo de ese componente, pero desde luego que no puede ser el factor determinante que lo explique ya que, como digo, entonces no buscaríamos una pareja afectiva con la que desarrollar ambos nuestros sentimiento de sumisión y dominación, sino que estos se verían satisfechos independientemente de la persona con quien lo desarrollamos.
    Y esto nos lleva a la conclusión de que siempre buscamos satisfacer nuestro deseo sexual, que es una necesidad básica que tenemos, aunque ese deseo sexual se mute en satisfacer el deseo sexual de la persona amada y/o servirla en su día a día.
    Aclaro que es mi opinión personal, y que por tanto es susceptible de estar equivocada.
    Saludos
    Blanco

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    1. No sé qué opinará Miguel, aunque creo imaginarlo, debe ser él el que dé esa réplica si le apetece. El tema genético es generalmente poco tenido en cuenta a pesar de que múltiples factores de nuestra personalidad, que creemos tan genuina, se debe a temas genéticos. De todas formas, como no soy genetista ni bióloga no voy a entrar en esas cuestiones. Me gusta que cada uno tenga su opinión y que se exponga con libertad dentro de nuestro ambiente cordial y selecto.
      Lo que sí deseaba comentar es que, a pesar de que el sumiso tenga esa necesidad imperiosa de servir, siempre espera algo a cambio. Todos damos por algún motivo, el altruismo en temas sexuales no existe. En otros ámbitos sociales, sí, evidentemente, pero aquí no.
      Muchísimas gracias por tan interesante y enriquecedor comentario

      ScheherezadeDom

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  3. Hola de nuevo. Para nosotros este tipo de sumiso es algo que, sin ponerle la etiqueta de “sumiso de servicio”, conforma una parte de nuestra relación.
    Qué quiero decir con esto, pues que mi sumiso/marido es, desde un principio, el encargado de realizar todas las tareas domésticas de la casa. Desde barrer, fregar el suelo, poner lavadora, recoger ropa, plancharla, realizar las compras, etc. Y no solo es el encargado, sino que yo como esposa/Ama suya me despreocupo de todo ello a sabiendas que todo lo he dejado en sus manos.
    Esto me permite, realizar una serie de actividades mías personales mientras el se encarga de lo demás. Me facilita mi desarrollo personal y yo el suyo. Todos sabemos el tiempo que lleva el, tras cumplir con nuestra jornada laboral, llegar a casa y pensar en lo que hace falta, lo que hay que comprar, los arreglos de algo que se ha roto y, en general, todas las tareas domésticas propias de una casa.
    Yo me siento muy feliz de ver como se encarga de ello y a la vez siento su felicidad de hacer de mi vida un hacer solo lo que me apetece y deseo.
    Nosotros respetamos, como siempre lo hacemos y lo haremos, cualquier tipo de relación Femdom, aunque como hemos expresado en otras ocasiones no concebimos esos tipos de “servicio” fuera de una relación, ya que en una relación Femdom es donde únicamente es posible desarrollarse como persona dominante o sumisa, al darse ese tipo de afectos, de “feelling” que toda relación conlleva y que tan necesarios son para mantener y avanzar en una relación que se precie y que tenga unos objetivos a largo plazo.
    Gracias y un saludo muy afectuoso. SEÑORA A

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    1. Yo creo que es un tipo de relación que siendo asumida con gusto por ambas partes se produce un enriquecimiento muy favorable para ambos roles. El sumiso sirve y es feliz y la Dominante lo hace feliz dejándose servir y aclarando el qué, el cómo y el cuándo de tareas o detalles. Es un complemento perfecto en donde ambos reciben mucho a la vez que dan.
      Los objetivos a largo plazo alejan las inquietudes y se convierten en un acicate para el mantenimiento del compromiso de ambos. Eso es fundamental para cualquier relación que tenga voluntad de permanencia.
      Gracias, como siempre, y besos, SEÑORA A

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    2. Admiro el trabajo filosófico del “ensayo” que realiza el sr. Miguel, que espero esté ya muy avanzado, y nos facilite dónde poder leerlo, porque el comentario es de los primeros de este año.
      Rebuscado y encubierto, encuentro el comentario dentro del estereotipo del machista, en los humanos no solo nos mueve el placer de servir, la autocomplacencia del que sirve a cambio de nada, se alivia con la mano.
      ¿Existe el varón que desea hacer feliz a su Ama, como doméstico?, yo he conocido alguno y aunque hay pocos, no son los genes los que lo marcan, es la educación que recibieron.
      Me intriga, ¿qué siente el que sirve a cambio de nada. qué placer recibe?
      Ese sí sería el auténtico un can.

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      1. Según el que tiene la necesidad de servir el placer lo experimenta del propio servicio. Lógicamente habrá de diferentes tipos, de la misma forma que cada persona experimenta placeres de distintas maneras. Un saludo y gracias por el comentario

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  4. Me gusta la definicion “sumiso de servicio”. Es una forma de sumision tipica de la dominacion hogareña en matrimonios Femdom. Aunque parezca desexualizada, lo que la sumision de servicio logra es justamente sexualizar la rutina domestica hogareña del matrimonio. Es mi caso con Mistress Roxy. Los hombres nos sentimos generalmente a gusto cuando estamos al servicio de la mujer que adoramos en formas concretas como limpiar, ordenar, etc…todo lo que contribuye a que ella tenga una vida mas relajada y agradable. Por otra parte, es verdad que en las sumisas no se da. Creo que el feminismo en boga hoy lo condenaria. Las sumisas suelen enrollarse en relaciones mas etereas y a idealizar su entrega de modo tal que no encontrarian ningun gusto es limpiar el inodoro de un master…

    cheshirecat de Mistress Roxy

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      1. Precisamente la relación Femdom permite llevar la sexualidad más allá de la cama. Es más, la parte más importante de la sexualidad, la esencia (la chicha, vaya), se desarrolla fuera de la cama. Es como estar haciendo el amor constantemente, a fuego lento, muy lento.
        Tener una vida sexual sana, plena y satisfactoria es fundamental para nuestra salud mental (y física en consecuencia).
        En esto en particular, una relación D/s tiene mucha más ventaja que una convencional. Sexualizar la vida hogareña del matrimonio. Como dice Sra. ScheherezadeDom, es una frase muy acertada, que describe bien esa maravillosa realidad. Y no solo es que se proyecte la sexualidad en la cotidianeidad, sino que la afianza, apuntala y enriquece.
        Un saludo
        blanco

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  5. Lo veo aún más simple. Miro como un niño. Como he sido sumiso siendo niño y he ejercido de sumiso siendo un niño, mantengo ese enfoque:

    Si uno juega a Ama y esclavo, cabe todo lo que una relación de poder puede desplegar. Todo es todo.

    Cuando yo hago las cosas de la casa para servir a mi Señora me excita enormemente que esa cosa o la otra no la tiene que hacer ella, para mí marca la jerarquía: el trabajo no deseado lo hace el esclavo para su Señora. El criado sirve, la Señora es servida.

    No es que sea un “sumiso de servicio”, es que el servicio va implícito en la jerarquía, como va el que de pronto me de un azote en el culo (como pasó el otro día mientras fregaba, que la pobre se hizo daño, igual otro día me lo da con una zapatilla) o que le apetezca darme unas bofetadas suaves como a veces por divertimento me da.

    Cualquier cosa que marque que yo estoy por debajo de ella y ella por encima de mí. Cualquier asimetría “yo sí, tú no” como me decía el otro día en la cama refiriéndose a que no me daba permiso para quitarme pantalón y calzoncillo pero ella sí podía desnudarse para que le diera su orgasmo, marca jerarquía y vale.

    Para la visión de un niño cabe todo. Yo tragué litros de pis directamente de la vulva, ella sentada en mí, durante un verano con una amiga con la que jugaba a Ama y esclavo, y era su pony. Ninguno jamás habíamos visto imágenes de ésto (no existía internet y éramos niños) Salía de forma natural. Cabía en el concepto Ama-esclavo.

    Veo inconcebible que una pareja que convive y practica este juego de poder en sus vidas, no implementen que el servicio doméstico sea obligación del esclavo. Es que cae de cajón. Otra cosa es que las circunstancias vitales, familiares, laborales no permitan desplegar todo el juego.

    (Aunque yo trabajo profesionalmente y mucho y también hago las labores domésticas casi yo solo)

    Para mí jugar a medias no es jugar. Deja de ser creíble. Y entiendo que para ella igual.

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