Altibajos en los roles


Cuando uno descubre el BDSM, si está buscando respuestas a una evolución personal insatisfactoria, siente momentos de auténtica euforia con lo que ve para dejar paso, en ocasiones, al desconcierto. Euforia porque encuentra a gente con la que se puede coincidir en una visión más acorde a los sentimientos y a la sexualidad más allá de la convencional. Es un momento en donde se realizan muchos descubrimientos que provocan asombro. Y deambula uno por las webs y las redes con una curiosidad insaciable y toda la esperanza puesta en poder vivir esa forma de vida tan deseada. Con todo este estímulo, es lógico que uno tarde en hacerse una opinión mesurada y crítica sobre algo que es novedoso y en lo que está empezando, de ahí la importancia, en esos primeros momentos, de dar con gente que tenga tiempo para conversar, que tenga un criterio sensato y coherente. Encontrar a personas que sean razonables y lleven algún tiempo en esto, sepan guiar e informar, sugerir lecturas y que puedan dar referencias de personas capaces más allá de perfiles de bonitas fotos. Todo esto es muy importante para el que se inicia porque al principio todo es un torbellino de imágenes, deseos y fantasías que pueden tener una realización en un futuro, porque si otros lo consiguen por qué no yo, se preguntan.

Ese motor primero del descubrimiento ajeno y propio hace que, entre otras cosas, nos encontremos con mucha gente que más o menos controle siglas, prácticas, protocolos, vínculos, ceremonias, collares, humillación, ceras… que aparenten ser personas muy solventes y capacitadas que abrillantan sus comentarios con la humildad de frases como: nadie nace sabiendo, todos empezamos alguna vez o aquí no hay ningún manual, lo que es cierto, pero yo recomiendo como gesto primordial ante todo la paciencia para ver más allá de esas frases bienintencionadas porque en muchas de ellas la condescendencia se destila sola y muchos de esos perfiles lo que tienen, en realidad es a un depredador que espera con tranquilidad a su presa.

Después de las primeras semanas o meses de euforia suele llegar el desconcierto. Uno se da cuenta de que hay muchas cosas que no cuadran ni virtual ni realmente, y que, entre otras cosas, empieza a notar que hay temas de los que apenas se habla o se habla menos. Si se analizan los blog o las webs de BDSM, por ejemplo, de lo que apenas hay referencias es de los temores, miedos, inseguridades porque cara a la galería expositiva en la que se muestran los perfiles en las webs y redes, e incluso en las fiestas, intentan mantener el tipo y resolver los problemas en silencio y lo más privadamente posible. Cómo puede no haber dudas cuando uno entra en un ámbito en el que lo desconoce casi todo. En donde la persona sólo sabe de su propio deseo que debe, o intenta en un principio, acoplar al del resto de personas que, parece, sienten como ella. Y, en muchas ocasiones, ni el propio deseo queda absolutamente claro con tanto estímulo como llega a las retinas y tanta información como hay dispersa por distintos medios. De este modo, el que se inicia puede descubrir que, bajo las siglas del BDSM, incluso bajo la más amplia denominación del Kink, no acaba de acoplarse y ni siquiera sabe si es o no es alguna de las casi infinitas denominaciones de este tipo de sexualidad alternativa, a pesar de que pueda tener claro en dónde deposita su deseo y qué es exactamente lo que le mueve y despierta su fantasía poniendo en marcha su cuerpo. A pesar de que intuya más o menos por dónde se encuentra su interés hay muchas personas que encuentran muchas dificultades a la hora de expresar ese deseo. De darle forma, de entenderlo para aceptarse no como creían alguna vez que eran sino como son realmente en la intimidad de sus alcoba. Quizás ni siquiera son/fuimos capaces de contarlo y no saben si una vez descubierta su fantasía serán aceptados.

Es por esto por lo que me gustaría hacer una reflexión acerca algunos de los motivos por el que muchas personas que, habiendo dado el paso del autodescubrimiento, tienen dificultades con la aceptación o con la manifestación en real de ese deseo. Como si sexualidad y personalidad junto a los convencionalismos educativos y sociales sufrieran cada cierto tiempo un choque, una especie de chispazo que impidiera la natural comunicación entre todos los ámbitos de la vida privada del individuo. Porque no hablo de salir del armario. No hablo de hacer vox populi nuestro rol. Muy pocas personas están dispuestas a quedar expuestas a los ojos censores de la sociedad. Hablo de que esos choques o desajustes se viven en la propia intimidad, a veces solo comunicada con alguien de mucha confianza o ni tan siquiera. A veces no hay nadie para ese tipo de confesiones, saberse Dominante o sumiso y ni siquiera poder aceptarse a sí mismo cada cierto tiempo o incluso nunca es algo que provoca malestar y sufrimiento a muchas personas que intentan dar la espalda a este tipo de inclinaciones anómalas según el común de los mortales. A esto se le añade las numerosas dudas propias de cada rol a las que es difícil encontrar respuestas válidas para todo el mundo porque cada persona tiene dificultades propias.

Si se echa un vistazo a revistas de divulgación y entretenimiento digitales, revistas de sexología, artículos de periódicos, a las redes o a las webs de BDSM con su proliferación casi exponencial de perfiles y los blogs que existen sobre ese tema, podría dar la sensación de que con la divulgación y el fácil acceso a artículos, libros, relatos, porno… hay una más que relativa creciente aceptación social respecto muchas prácticas y roles BDSM. Da la apariencia de que el BDSM está más normalizado que nunca y que algunas de sus juegos no sólo no causan tanto rechazo, sino que hay muchísimas personas dispuestas a experimentar, a probar y a vivir alguno de los innumerables roles. Hay roles para todos los gustos y juegos más o menos específicos entre ellos que dan cabida a todo tipo de inclinaciones vitales más cercano al Kink que al BDSM pero no voy a entrar en ese debate. Da igual. No me interesan estos conceptos sino las personas que se acercan a mí o que me rodean y sus dificultades o sus logros.

Como decía, a pesar de la apariencia de que todo eso ya está aceptado y que todo el mundo que entra en estos ámbitos tienen la libertad de definirse o de sentirse como desee en un buen número de roles, qué curioso que cuando uno pone una lupa y mira individualmente, nada es ni tan sencillo ni tan automático, ni tan aceptado, ni para sí ni para el otro. A veces tratamos con más comprensión al de fuera que a los deseos propios y lo que nos resulta aceptable en el otro puede ser inaceptable en uno mismo porque ese comportamiento o ese deseo viene adosado a prejuicios que ni se saben de dónde vienen ni se tiene el control para desecharlos, aunque se vean.

Así que hay que conocerse mucho uno mismo para transitar por estos terrenos que, en ocasiones, se trasforman en arenas movedizas al adherirse de forma tan íntima sexualidad/prejuicios/sentimientos/comportamientos, sin tener claro dónde empieza uno y acaba el otro. El caso es que distorsiona los roles y se ponen límites y fronteras incapacitando, a veces, la vivencia sana del rol. Y, la verdad, es que si estamos por aquí es porque este mundo nos interesa, no sólo como algo anecdótico en nuestra vida, algo que se pueda dar de lado sino como algo que forma parte de nuestra estructura psíquica y que nos hace ser como somos. Si no ¿Qué hace leyendo este blog FemDom? ¿Por gusto por la antropología? ¿Por la sexología? ¿Por la curiosidad de haber dado con el blog de un Ama? ¿Por casualidad? Sabemos que no.

Si analizamos algunos de los altibajos de los roles básicos de la FemDom, Dominante y sumiso, podemos ver unas particularidades propias en cada rol y otra comunes a todos. Lógicamente no es lo mismo encontrar tu rol con un bagaje de vida que haya dejado detrás la juventud, o que esté inmerso en ella. Los primeros suelen tener más prejuicios, como es normal, porque han pasado mucho tiempo con una visión de ellos mismos que tras el descubrimiento del rol puede hacer tambalear lo que piensan de sí cara a un supuesto censor externo. Esto no es tan evidente en las Dóminas y más ahora en que todos sitios nos encontramos artículos sobre empoderamiento de la mujer, con lo cual, socialmente solemos estar algo mejor aceptadas. Aunque en esto hay matices que por no extenderme demasiado, no voy a entrar. Será, quizás, para otra entrada.

Básicamente ambos roles sufrimos por cosas en común: las decepciones provocadas fundamentalmente por ruptura de confianza. Eso le mina la autoestima a cualquiera. Sentirse traicionados o ninguneados por el otro rol hace que nos replanteemos muchas cosas y el rol haga aguas, en esos casos es muy común dar la espalda al BDSM y que se quite uno de en medio, al menos, por un tiempo. Si no se tiene bien la autoestima el rol se resiente y tiene altibajos y por las redes que se resienta es lo más habitual.

Las Dóminas tenemos bastantes dificultades en el BDSM social o virtual que lleva a cuestionarnos un montón de cosas. Nos exigen mucho, aunque no lo parezca y hay una solapada especie de competición a veces muda, a veces a voces como si de un corralón se tratara, que nos lleva a desear salir de lo público o lo virtual y olvidarnos de todo. Nos decepcionan los perfiles de sumisos, los que desean quedar y no quedan, los que desparecen de repente, los guadianas, los que sólo contactan para quejarse de otras Amas o de no encontrar Ama, los que tratan de manipularte, etc. Nos decepciona lo que vemos sobre FemDom, en lo que se está convirtiendo y en lo poco que en realidad queda de Dominación Femenina en muchas ocasiones.

Aparte de los conflictos en la asunción del rol. Uno puede asumirse como Dominante pero ¿hasta qué punto soy Dominante? ¿Debo serlo a tiempo completo? ¿Me excedo en mis atribuciones? ¿Puedo dejar de ser Dominante y relajarme? ¿Si me relajo y me comporto como igual me seguirá respetando? ¿Debo seguir siempre una actividad sexual relacionada con mi rol? ¿Soy Dominante si deseo ser penetrada por mi sumiso? ¿Si no me gusta alguna práctica soy menos capaz como Dominante? ¿Si me río en una sesión y hago bromas el sumiso me verá como a una igual y perderé su devoción? ¿Puedo contarle un problema a mi sumiso? ¿Puedo sentirme vulnerable ante alguna práctica que no controlo y hacerlo saber? ¿Y si me enamoro de mi sumiso dejaré de desear Dominarlo? ¿Podré ser firme, autoritaria, podré castigarlo si lo veo como mi pareja? ¿Qué hago si no me obedece? ¿Cómo me comporto si lo castigo una y otra vez y sigue cometiendo el mismo error? ¿Seré una buena Ama? ¿Dónde puedo aprender? ¿Podré ganar dinero con esto? ¿Por qué Mistress X tiene tantos seguidores y a mí no me contesta nadie al buenos días? Miles de preguntas. Miles de dudas. A veces, tantas, que Una se puede desanimar con tantas dudas, todas absolutamente razonables. El rol no se debe imponer a la persona pero entender esto a veces cuesta mucho y estar expuesto en las webs y redes es poco gratificante para las personas que lo viven en real y en la intimidad de sus parejas. De ahí que muchas de ellas se mantengan en el anonimato. Cada mujer es diferente y el carácter distinto. Muchas podemos salirnos temporal o definitivamente por una mala experiencia, una desilusión, un fracaso afectivo. ¿Se deja de ser Dominante? No creo. Una vez descubierto y vivido es difícil renunciar a algo que pertenece a nuestra sexualidad aceptada como normal en Nosotras, aunque sean denominadas sexualidades alternativas, para Nosotras ser Dominantes es lo normal.

Los sumisos también tienen altibajos, me atrevo a decir que bastante más que las Dóminas. Pueden tener claro que son sumisos, necesitar entregarse a un tipo de mujer, desear servirla de muchas maneras posibles, y, sin embargo, no dar el paso. Ponerse mil y una excusa para no lanzarse al vacío que le implicaría la sumisión. Siempre falta algo o hay inconvenientes, o Ella está muy lejos, o está muy ocupada, o tiene una vida familiar muy complicada, uno o los dos. No encuentran Amas porque todas piden dinero, o no responden, o no les hacen caso o nos les escuchan. Otros se definen como sumisos pero a tiempo parcial, nada de a tiempo completo que ellos abogan por la igualdad, que Ella no se crea que lo va a someter todo el día aunque, según ellos, de puertas para adentro, son los más sumisos y entregados. Otros creen que la mayoría de las Amas no saben qué hacen, otras están mal de la cabeza y no se van a poner en manos de nadie así. Otros esperan descubrir el santo grial que les haga olvidar su vida y depositar sus ilusiones, sus ganas de vivir y su revitalización al Ama perfecta, atractiva, buena conversadora, inteligente, con gusto por todo tipo de fetichismos y que tenga todo tipo de atrezzo para tal fin. Muchos temen que ser sumiso y posicionarse así en fiestas y quedadas demuestre una debilidad de carácter que les resulta ajena e incómoda. Que se sientan despreciados y humillados públicamente por todos por el mero hecho de decir su rol. Si están bajo de ánimos rechazan la sumisión como si de algo ajenos a ellos se tratara e intenta renunciar a todo contacto con la FemDom procurando una vida más convencional que los suele mantener insatisfechos y melancólicos.

No me extiendo más. Somos lo que somos. Renunciar a lo que somos también nos trae consecuencias. No por alejarnos, por no querer ver o por dar la espalda a esto dejamos de tener esta forma de relacionarnos, de sentir o de expresarnos sexualmente. Sé que los inconvenientes son muchos, Yo también paso por algunos o muchos de ellos pero tenemos que seguir adelante intentando conciliar nuestra sexualidad con nuestra vida familiar o social o nuestros prejuicios lo mejor que podamos. Saber que podemos acudir a alguien y depositar nuestros pensamientos es un tesoro. Por eso desde aquí os agradezco que estéis leyendo mis reflexiones y que juntos hagamos de nuestra vida alternativa algo extraordinario no algo de lo que sintamos vergüenza o que nos haga sentir que no somos normales. Somos tal como somos, ni más ni menos.

16 comentarios sobre “Altibajos en los roles

  1. Voy a reconocer que el artículo, interesante, me parece excesivo, asi que gracias por la negrita¡
    Esos altibajos….que no cesen¡ O no es emocionante andar por un suelo inseguro, cambiante….un inconsistente sustrato de lava o un mar agitado….
    Y si desistimos de seguridades, de dogmas….? de tierra firme¡
    Y si, con independencia del rol, huímos de lo conocido y nos adentramos en lo que podemos descubrir?
    Personas con tendencia a….. y esa tendencia es evidente que marca deseos, aspiraciones….pero no delimita.
    Prefiero pensar en sensaciones que hay que liberar y que pueden sorprender, a una y otra parte.
    Y por favor…., neguemos la existencia de estereotipos.
    Somos cambiantes, ….y?
    Hay días, momentos….y reposos¡¡¡¡ Socabones, curvas, y a veces una recta ¡
    Comodidad y comprensión, y aceptación.
    Yo si, sumiso. Por ello se me supone….buaggg Pq puedo transmitir firmeza y seguridad, y Ella, Ama, duda, inseguridad….lo que no hace cambiar nada, no modifica el rol.
    Enriquece.
    Y si no lo hace será por que esa relación es meramente superficial, lo cual es una opción, claro.
    Ah, pero es mera opinión, que sin creer en dogmas no los voy a dar¡
    Felicidades por ese blog.
    max

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    1. Hay roles que no son tendencias ni son cambiantes. Puede que para muchas personas lo puedan ser pero para otros no y no poder desarrollarlo con libertad o no dar con la persona con la que se puede realizar ese rol produce insatisfacción y se crean esos momentos de dejarlo en stand-by. Una especie de deseo de olvido por insatisfacción. A veces ese olvido no es por completo porque en cualquier momento se activa y sale a la luz o pide paso o empieza a expresarse incluso contra la voluntad de uno. Hay muchas situaciones y muchas experiencias diferentes. Son momentos que ocurren en la vida de todos. Gracias por tu comentario y por la felicitación. Saludos de ScheherezadeDom

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  2. Hola, muy buenos días. Nos parece su opinión muy acertada describiendo las distintas fases por las que suele pasar una persona que se adentra por vez primera en el BDSM. Igualmente los riesgos que se corren ante tanta euforia y avalancha de imágenes, videos, fetiches, etc.
    Los que estamos inmersos y hemos elegido este estilo de vida no estamos exentos de todos estos altibajos, reflexiones, “parones”, etc. No olvidemos que desde que iniciamos la relación es un continuo devenir de descubrimientos, experiencias, etc. unido a todo lo que el día a día nos proporciona. Por ello es fundamental esa permanente comunicación con el fin de ir analizando el camino tanto el recorrido como el que queda por recorrer.
    Al hilo del comentario de Max, participamos de su opinión en el sentido de que estos “parones” y altibajos no son síntoma de desencanto, de dar “marcha atrás” o de modificar el rol de cada uno. Creemos que son enriquecedores para ambos, tanto para el Ama como para el sumiso. El día a día nos proporciona nuevos conocimientos, nuevos objetivos, nuevas superaciones y como no el poder desechar algo que impide el avance de la relación.
    El que se produzcan todos estos “veleteos” son positivos porque denotan que la relación está viva, que tanto Ama como sumiso muestran deseos de avanzar hacia ese objetivo del control total por parte de Ella.
    Y, por último, resaltar su frase de que todos estos altibajos no significan el cuestionarse el rol de cada uno. Quien se sienta dominante lo es independientemente de todo lo demás, al igual que la persona sumisa lo será siempre. Otra cosa muy diferente es que se pueda manifestar, si no se encuentra a la “otra” persona con la que hacerlo.

    Gracias y saludos muy cordiales.

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    1. Hay bastantes personas que en esos “parones” siguen analizando si el rol en el que se pensaban instalados eran los adecuados y tras un tiempo lo cambian bien por necesidad al entender mejor su deseo o bien porque piensan que al equivocar el rol no se comen una rosca. Hay gente de todo tipo buscando no precisamente un autoconocimiento sino un saber por dónde tener algún éxito sexual. Allá cada uno.
      Como siempre gracias por tu acertado comentario y saludos a ambos.

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  3. Yo creo que las mujeres somos esencialmente cíclicas. Y las Dóminas somos mujeres. Hoy puede que nos mostremos como sádicas altaneras látigo en mano y mañana buscamos a nuestro sumiso (pareja o no) para acurrucarnos a su lado porque necesitamos sentirnos protegidas.
    Incoherencia? Nada de eso. Somos humanas y reales.
    Un beso, Bella Scheherezade, sigue encantándonos con tus escritos.

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  4. Este blog es fantástico, nada que ver, precisamente, con lo que hay en las redes. Por favor no te desmotives, es necesaria la humanización de la Dominación Femenina tal y como tú la planteas. Muchas gracias por tu labor que, ten por seguro, es de gran ayuda para los hombres que sentimos la necesidad de someternos a una Mujer pero no encontramos en la red la elegancia y la inteligencia que muestras en tus escritos. Ánimo y gracias de nuevo

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  5. Buenas tardes! Jamas escribo en blogs, jamas opino, pero verdaderamente este en particular es genial, diferente, HONESTO y HUMANO. Si bien uno tiene muchas fantasías, hay detras seres humanos con dudas, gustos, estados de ánimo que logicamente cambian depende del momento, pero sobre todo las dudas que enumera. Este tipo de preguntas o dudas es lo que permite a los sumisos poder “ponerse” en el lugar del otro para verdaderamente poder satisfacerlas, o sea satisfacer a la persona más que al rol de dominadora. Desestructurar los “Roles” y sus “mandatos” a veces casi estrictos para adaptarlos a los gustos o fantasias de ambos sin perder la esencia. La felicito.

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    1. Muchas gracias. A veces me parece necesario recordar que la humanidad en los roles existen porque se leen tantas cosas que Una se queda abrumada de tanto exhibicionismo de perfecciones.
      Saludos y… puedes seguir comentando ¿eh?
      ScheherezadeDom

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  6. Esta entrada daría para muchas, es un compendio de diversas cuestiones, pero todas parten de un mismo denominador común: no somos roles, somos personas.
    Esta entrada resume un poco lo que me atrajo desde un primer momento de este Blog: el tratar la Femdom (o el BDSM, o el D/s, que cualquiera elija lo que más le guste) desde un punto de vista humanista y existencial. Las dudas y cuestiones vertidas a lo largo del texto demuestran una profundidad de calado alejándose de la superficialidad con la que a menudo, mucho más de lo que debería, se trata de un tema que para algunos de nosotros es tan vital.
    Creo que los que tenemos sentimientos de Dominación o sumisión (en mi caso, esto último) nos vemos abocados a sufrir muchas fuerzas tensoras internas y externas, fruto de los prejuicios. Con prejuicios me refiero no solo a los externos (y ojo que no solo son los vainillas) sino a los nuestros propios.
    Es la nuestra una lucha constante por tratar de hacer frente a todos ellos. Los del mundo vainilla, porque somos raros y enfermos, que gozamos de vernos humillados y maltratados o de hacer daño ajeno por puro sadismo, que estamos mal de la cabeza y somos una especie de degenerados, desviados, inadaptados, perturbados, y en el mejor de los casos tenemos el concepto de la sexualidad desajustado por traumas infantiles, pero que vamos, que haríamos bien en tratarnos.
    También hay prejuicios desde dentro del propio BDSM: los que no nos sujetamos a reglas, normas y protocolos escritos con sangre en las sagradas tablas del Lord Sagrado, no somos auténticos sumisos o Doms. Tenemos mucho que aprender de los que llevan eones instruyéndose en las mil y una técnicas de aplicación de castigos, de aplicación de dolor y de los mil y un protocolos necesarios para ser un sumiso que se precie. Parece que haya que sacarse el cinturón negro tercer dan en D/s para poder ser tenido en cuenta. Curioso que reivindicándose por el BDSM tolerancia y respeto desde lo que ellos llaman el mundo vainilla, resulte que desde dentro se fomente el convencionalismo y la alienación de los sentimientos de dominación y sumisión y la forma de vivirlos.
    Luego ya, nuestros propios prejuicios, que son los de la sociedad interiorizados y asumidos, y los cuales son los más difíciles de extirpar porque creemos en ellos. A ello hay que añadir nuestras dudas y miedos internos.
    No somos solo sumisos o Dominantes, somos muchísimo más que eso. La vida no es una película o una novela, no somos personajes planos que solo tienen una cara. Somos complejos. E incluso diría que los que así nos consideramos tenemos muchísima vida interior, con miles de reflexiones y dudas bullendo en nuestra cabeza, con contradicciones en nuestros deseos y anhelos.
    Normal que tengamos altibajos, Lo raro sería no tenerlos.
    Respecto a la batería de preguntas que Ud. formula en uno de los párrafos Sra. ScheherezadeDom, mi opinión es que una Dominante claro que puede reír y bromear durante una sesión, sentirse vulnerable, contarle los problemas a su sumiso, rebajar la jerarquía en un momento dado y llevar un trato de igualdad, y por supuesto puede enamorarse de él. Somos personas, personas con sentimientos, no meros roles por mucho que desde un BDSM protocolario nos diga que debemos encasillarnos y no salirnos del papel. Precisamente somos lo que somos, a pesar de ser otras muchas cosas. Yo seré sumiso por mucho que mi pareja se ría y bromee mientras me fustiga, por mucho que me cuente sus confidencias, problemas y se muestre vulnerable, por mucho que tengamos una relación de igualdad en algunos momentos (en realidad nunca la habrá, pero me refiero a no estar todo el rato materializando esa jerarquía de forma expresa). Y por mi parte, cuanto más enamorado estoy, más sumiso me vuelvo, más ganas de obedecer me entran y más ganas de estar a sus pies y a su servicio tengo.
    Exigimos que la sociedad nos acoja y no nos trate como su fuésemos de otro planeta, si como eso fuese lo que realmente importase. Para mí lo que de verdad importa es que seamos nosotros mismos los que nos concedamos esa aceptación de nuestra condición sexual sin merma del resto de nuestras condiciones que también nos definen, no menos que aquella. Debemos ser nosotros, y no los demás, los que naturalicemos desde dentro de nosotros nuestra condición de Dominantes y sumisos y la casemos con todo aquello que somos. Nuestra rica sexualidad debe enriquecernos como personas, no empobrecernos arrinconándonos a un mero rol que debemos interpretar todo el tiempo conforme a un guion impuesto. Debemos reivindicar, no ante los demás, sino ante nosotros mismos, lo que somos. Sentirnos orgullosos de nuestro génesis y esencia, no renunciar a ella. Ser, en definitiva, nosotros. No perder de vista ese niño que llevamos dentro. Aprendemos prejuicios. Creo que es hora de deshacernos de ellos.
    Un saludo

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    1. Magnífico comentario. EL tema de los prejuicios es muy espinoso porque, incluso, creyendo que no existen, nos asisten de manera inconsciente de manera casi continua dificultando nuestro comportamiento, nuestra aceptación o la aceptación del otro. Y, además de los prejuicios la culpa puede campar a sus anchas enmascarada bajo mil y un subterfugios. Todo en este mundo puede ser o tremendamente complicado o fácil dependiendo de como se lo tome cada uno. Es evidente que para nadie es fácil y, si lo es, es que falta algo de introspección porque salirse de la norma sexual, aunque exista una apariencia de normalización de casi todo, no es baladí. Claro que siempre habrá alguien que nos indique que entró en el BDSM sin problema y que se asume perfectamente con todos sus matices, pues genial! bravo! aunque Yo me quede dudando. Porque Yo dudo de todo.
      Esperar que la sociedad nos respete es absurdo, entre otras cosas porque aquí llega personas de mucha índole, muchas de ellas arrastradas por motivaciones espurias que contaminan muchísimo el ambiente y los contextos. En fin, por no extenderme. Muchísimas gracias por esta espléndida disertación, te felicito por tu claridad expositiva y mental. Saludos
      ScheherezadeDom

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  7. He echado en falta la palabra COMPROMISO

    Si uno es sumiso, primero debe asegurarse que lo es, que le hace realmente feliz el sentirse abajo en la jerarquía, el sentirse dominado. Una vez descubre que la respuesta es sí, probablemente coincida en que la aventura de compartir eso con una persona valdrá la pena. Con una persona que le cuadre. Yo lo he hecho con la que ya me cuadró hace mucho tiempo en lo vainilla, mi propia mujer.

    A partir de ahí hay que preguntarse si uno está dispuesto por ejemplo a asumir que hará el servicio doméstico de la casa para el resto de su vida o asumir que obedecerá en todo a su pareja por el resto de su vida. Es una buena pregunta porque da buena idea de la dimensión de en lo que se está metiendo. Una vez comprende que vale la pena, está preparado para ofrecérselo a su chica: ofrecer su sumisión y COMPROMETERSE a ello.

    Primero comprometerse con uno mismo, luego comprometerse con la que quieres que sea tu Señora.

    Es importante el compromiso, precisamente para salvar esos altibajos (cuando uno está en bajo agarrarse a ese compromiso y ser fiel a tu promesa, que el alto ya llegará de nuevo por añadidura) y sobre todo porque es una faena hacer una promesa así, hacer probar las mieles de la dominación y la buena vida a tu Señora y luego más adelante dejarla sin ese poder.

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