El vínculo D/s: errores más frecuentes


El otro día me di cuenta de que no tenía una entrada específica sobre el tipo de vínculo del que más hablo: las relaciones de Dominación/sumisión, así que me puse a pensar en ello. La mayoría de los que vivimos o hemos vivido una relación así somos conscientes de que lo que se muestra por internet apenas coincide con lo que se da en la realidad. Así que dejando mitos aparte, encontramos algunas relaciones que funcionan, las menos, y otras que tras un momento inicial de entusiasmo se deshacen como arena entre los dedos. Entonces ¿Qué falla cuando existe tanta energía puesta en conseguirlo?

Básicamente, para mí una D/s, stricto sensu,  es una relación vincular  y jerárquica que se establece entre un rol Dominante y un rol sumiso, asumiendo una serie de compromisos, obligaciones y deberes que requieren de revisiones por ambas partes sin perder de vista, por supuesto, que es el Ama la que guía, dictamina, ordena, controla, apoya… y en donde los puntos suspensivos son ampliaciones de lo que esa relación considere importante y determinante.

En mi revisión sobre aspectos del BDSM me voy alejando de la idea paternalista de las relaciones vinculares y de la influencia ejercida por el Ama. Si bien es cierto, que esto debe ser entendido únicamente en una relación entre adultos psíquicamente independientes y autónomos, lo que no se da siempre. Al BDSM llegan todo tipo de personas con diferentes carencias y necesidad de dependencia que necesitarían que esa función del Ama se extendiera hacia más ámbitos y más facetas de comportamiento. Si les sirve a los dos, espléndido. A mí me cansaría. Un ejemplo. Recuerdo conversaciones con un sumiso que pedía ser controlado desde su forma de vestir, a quién podía ver y a quién no, qué podía comer, control férreo de cada hora del día. El Ama, es Ama, no tiene por qué ser una madre, pero si a ambos eso les gusta, no hay más que decir.

Antes de pasar a comentar los errores que he organizado en diez epígrafes, sin por ello secuenciar por importancia, un inciso: en absoluto trato de dogmatizar ni querer imponer mi forma de entender las relaciones de Dominación/sumisión. Tampoco trato de señalar que aquellas personas que la vivan de otra forma estén en un modo erróneo de vivencia. Lo que para mí puede ser un error para otro puede ser un acierto y me congratulo si de esa forma se ha obtenido una relación satisfactoria. Cada pareja es un mundo y sólo los integrantes de la relación saben qué tipo de acuerdos y qué nivel de compromiso se tiene. Algo privado que sólo compete a los partícipes y si ellos están a gusto y les enriquece nada habría que objetar, aunque los demás desde fuera  podamos no entender la apariencia que vemos de ella.

Primer error: la precipitación de los collares

Para cimentar bien una relación D/s  deben quedar claros acuerdos, límites, miedos, deseos, fantasías…, por este motivo, para construir una relación de esta naturaleza se necesita tranquilidad y paciencia puesto que se ponen en juego ámbitos de la personalidad y de la sexualidad que no siempre salen a la luz al primer vistazo. La personalidad individual puede quedar sofocada por el rol o la apariencia del rol. Por este motivo, llegar a conocer a una persona como para saber si es la adecuada para una relación vincular es complejo. Complejo y lento. Sabemos que en el BDSM se realizan prácticas que pueden sacar a la luz algo que ni pensábamos posible cuando todo parecía aparentemente normal. Aspectos para los que puede que no estemos preparados, que no sepamos gestionar y que hubiéramos podido entrever si nos hubiéramos comportado con más cautela, sin la precipitación del triunfo personal y social de poner un collar.

Segundo error: la falta de flexibilidad.

Esta relación se basa en unos acuerdos alcanzados entre las personas integrantes de la relación. Acuerdos que satisfacen a todos basados en un consenso de prácticas y formas. Y estos acuerdos deben ser revisables cada cierto tiempo. A partir de ahí se establece la dinámica de la relación jerárquica en donde la Ama ejerce su autoridad y el sumiso obedece. Que existan acuerdos no significa que haya que ser inflexible. Ser inflexible no  hace ser mejor Ama. El Ama debe revisar y tener muy claro los conceptos de asumible e intolerable

Los sumisos tienen días buenos y malos y el Ama debe ponderar y ser consciente de todo esto. Escuchar y modificar acuerdos no la hace ser débil, sino ser humana. Siempre que considere que ser humana esté por encima del rol, que esto no parece estar tan claro en ocasiones.  Así que lo más importante es que el Ama sepa con calma qué desea, qué quiere y hasta dónde está dispuesta a llegar para conseguirlo. Nadie dijo que ser Ama sea algo fácil y si alguien tenía este concepto erróneo en la cabeza le aconsejo que lo revise.

Que el Ama sea flexible ¿implica necesariamente una falta de autoridad por su parte? Dependerá de como Ella actúe y cómo entienda las razones del sumiso. Pongo un ejemplo. Imaginemos que mi deseo es llegar con mi sumiso a la bisexualidad forzada (que como bien saben este término de forzar hay que entenderlo dentro del BDSM en donde todo se acuerda, hasta ese “forzar” es relativo) y que cuando él ve que el día de esa sesión se acerca se echa atrás. Si entendemos el BDSM como que el Amo/-a debe ser obedecido hasta sus últimas consecuencias este echarse atrás del sumiso sería entendido como desobediencia y traería repercusiones desagradables, probablemente para ambos, porque el Dominante podría sentirse cuestionado. A mí, francamente, este tipo de relación me parecen infantiles. Somos adultos, Yo hablaría con mi sumiso y vería el porqué se ha truncado su deseo de satisfacerme por miedo o vergüenza, por prejuicios, porque aún no está preparado. Puede haber muchos motivos para ese decir “no” a esa sesión acordada, no sólo una desobediencia, o un reto, o que intenten dominarnos desde abajo imponiendo su voluntad. La inteligencia y la empatía del Amo/-a debe dilucidar en qué posición le deja esa actitud y qué puede hacer a partir de ahí. Una D/s no es encorsetarnos es supuestos básicos que determinen una especie de acción/reacción directa y unívoca. Tenemos muchos matices y cada relación debe ser un mundo de opciones y acuerdos que sólo los integrantes deben conocer y respetar.

Tercer error: la falta de dirección de la relación.

Tanto el Ama como el sumiso deben partir de la base que saben lo que necesitan y desean como personas individuales, qué quieren conseguir de sus fantasías y hasta dónde pueden llegar al compartirlas. Sólo así se puede llegar a hacer un trabajo conjunto que merezca la pena para ambos. Si el Ama no tiene un profundo conocimiento de sí misma difícilmente podrá ejercer de guía de nadie. No hay nada más inquietante que el jefe de una empresa no sepa qué hacer o qué objetivos trazar a sus subordinados. Pues igual. El Ama es la que decide, si no sabe qué decidir es fácil que el sumiso se pierda porque detectará falta de autoridad y eso o les puede producir angustia o lo tomarán como invitación inconsciente a tomar las riendas ellos.

Cuarto error: el exceso de idealización de los roles.

Puede ocurrir a varios niveles: que el sumiso no sepa si es buen sumiso, si está a la altura de ese ideal de sumiso que tiene en la cabeza. Si el sumiso duda de que Ella sea buen Ama porque no se acopla a la imagen y al atrezzo visto a partir de los vídeos porno o de las imágenes de revistas.

El Ama que siente que ese sumiso no se entrega como Ella espera como sujeto pasivo que Ella cree que debe ser, extraído de un imaginario de buen sumiso masoquista y complaciente, que, como bien sabemos, no todos lo son. Que el Ama dude de su autoridad porque la imágenes FemDom da como resultados Amas eficaces, perfectas y despiadadas.

Esto genera fallos en la autoestima, de ambos, lo que da lugar a inseguridades, confusiones y desatinos. Nada hay mejor que la comunicación a este respecto y qué poca comunicación hay a veces en estas supuestas relaciones de entrega.

Ama y sumiso

Quinto error: recurrir continuamente a castigos agota la relación

Una cosa es que haya que corregir de vez en cuando, de tarde en tarde, otra cosa es que haya que estar de continuo corrigiendo o actuando sin descanso. Castigar continuamente es pesadísimo, además de innecesario, en realidad, a no ser que se tome como una especie de juego. Si es en serio, sólo lleva a desgastar a ambas partes cuando debieran tener un objetivo común, claro y aceptado por ambos. Si gustan las acciones de un brat o no, lo mejor es aclararlo desde un principio. El castigo no sirve si no es algo excepcional y con una intención clara.

A los sumisos les agota ser castigados de continuo y no entender el por qué de una excesiva dureza, aunque les pueda ser estimulante algo de “crueldad” por parte de Ella y agradecen ser guiados con firmeza y autoridad. Esto puede llevar a confusiones por parte de Amas inexpertas que creen que a más dureza mayor entrega. Ser Amas no significa que hagamos lo que nos dé la gana con esa persona sin atender a sus emociones, sin respetarla. Ser Ama no es sinónimo de ser narcisista, así que no demos esa imagen despiadada del porno cuando lo que queremos es otra cosa, especialmente cuando somos conscientes del rol que asumimos libremente.

Sexto error: la sensación de que no existe equiparación en la entrega

Es algo bastante frecuente aunque poco comentado más que en privado el hecho de que uno de los integrantes se esfuerza y entrega mucho y el otro apenas nada o poco. Suele ocurrir en relaciones en real, no en la fantasía de las redes en donde todo es maravilloso, que llevan ya algún tiempo porque en los inicios la sensación de emoción obnubila la mente. Y tanto hay de un rol como del otro. A mí me lo han relato tanto sumisos que narran malas relaciones en donde no se sentían recompensados en su entrega como Amas que pusieron mucha carne en el asador para no ver correspondida su dedicación más que cuando al sumiso le parecía. Esto es más frecuente en vínculos formalizados de personas que tienen el BDSM como una doble vida aparte de sus parejas vainilla. Encajar horarios no siempre es fácil y no es raro que este condicionante frustre encuentros y prácticas al no poder dejar marcas de ningún tipo, con lo que condiciona la libertad del Ama y la entrega del sumiso.

Séptimo error: el miedo a perder la D/s.

Cualquier persona que no sepa de las dificultades, las decepciones, las frustraciones que nos encontramos en el BDSM, es decir, cualquier persona que esté fuera de este ámbito, podría pensar que estamos todos majaras porque nos dé miedo o inquietud el perder una relación D/s. Las Amas sabemos que encontrar un sumiso con el que se conecte, con el que haya feeling, que nos retroalimente, es un tesoro de los gordos. Su pérdida, no seamos cínicos, nos inquieta, nos abruma y nos duele. Nos duele mucho. A los sumisos les pasa otro tanto. Así que la posibilidad de que aun siguiendo la relación desaparezca ese sumiso, es jodido… aunque siga siendo la pareja. ¿Paradójico? Puede ser y, sin embargo, real.

Este miedo a la pérdida nos lleva a una posible pérdida de la naturaleza de la relación y, con ella, su agotamiento.

Octavo error: los celos.

Como en cualquier pareja convencional, pueden aparecer independientemente de que surja el amor. El sentido o la necesidad de posesión del otro es algo bastante común. Reflejan inseguridad en realidad pero está a la orden del día. De forma controlada y a pequeñas dosis no tiene porqué hacer daño, de forma patológica se la cargan de cuajo. Uno de los pilares de una relación de Dominación/sumisión se basa en la confianza mutua. Los celos delatan fallos en esa confianza.

Sobre el amor. Las relaciones D/s con personas que se sienten de igual a igual fuera del rol, son las que tienen más dificultades a la hora de que aparezca el amor en la relación originariamente construida en la Dominación. Si aparece el amor, la necesidad de intimidad y de igualdad, complicidad y equilibrio en lo que aporta cada uno de los integrantes hace que la D/s pueda zozobrar o directamente haga aguas. La aparición del estatus de pareja curiosa y paradójicamente desestabiliza el vínculo de jerarquía que es la base sobre la que se establecieron los cimientos de esa relación.

Noveno error: creerse que la D/s es  una novela erótica rosa

Y no sólo pasa en las mujeres, ojo, que por las fotos en blanco y negro se ve que hay mucho romántico suelto en el BDSM y mucho que se hace pasar por romántico.  Personas que esperan la venida de ese Amo o Ama que les haga ver por fin el mundo de color azul o rosa, que los complemente y extraiga de ellos lo mejor de sí. Dejar su vida en sus manos sabedores de que Él o Ella dará, por fin, el sentido a sus vidas. Mal asunto. Nadie rescata a nadie si no desea ser rescatado y, ni aún así  puede que lo consiga. Los problemas van a seguir ahí, probablemente, y un Ama no es una psicóloga, no es una terapeuta, no es alguien divino ni tocado por una varita de dioses que hará ver lo que la otra persona no era capaz ni de vislumbrar. Sean realistas, por favor, y no se dejen engañar. Hay mucho zángano/-a pululando por las redes en todos los roles, ni son divinos y ni son casi humanos.

Décimo error: la mala praxis.

Que esté en último lugar no significa que no sea lo más básico. Una mala praxis puede llevar al garete a relaciones a priori estupendas, con todos los aspectos aclarados y acuerdos alcanzados. La hora de la verdad, se podría denominar a las sesiones. Porque, como el algodón, no engaña. Y un simple error de seguridad puede generar desconfianza e inseguridades difíciles de solventar a partir de ese momento.

Pensar que todo el mundo tiene en cuenta lo más básico a veces es un error por mi parte, de ahí que me haya acordado en último lugar de la mala praxis. Ponerse en manos de alguien que no controle técnicas y prácticas es un completo absurdo. Dejar toda esa responsabilidad en manos del Dominante, aunque sea responsabilidad suya, es un error. Parece como si el sumiso debiera ser ciego ante el Ama y no es así. El sumiso debe también estar informado de las prácticas y de las garantías de seguridad de cada una de ellas, no se trata de que con esa actitud esté cuestionando al Dominante sino que sepa si la persona ante la que se va a ceder tiene los conocimientos necesarios para su seguridad. Muchas prácticas son potencialmente peligrosas pero el mayor peligro es no saber en qué manos se está poniendo el sumiso. Un Dominante debe actualizarse continuamente, aprender, buscar información, observar las precauciones necesarias, ser escrupuloso en la seguridad del sumiso y no dejarse llevar por las pasiones, lo que no significa que deba ser frío. El Dominante es quien se domina a sí mismo ¿no? pues a veces no queda esto muy claro.

Como ven sacar adelante una relación de Dominación/sumisión parece tarea de titanes cuando es tan fácil o tan difícil como fluir con el rol y con la persona con la que se está, disfrutar y vivir con confianza y honestidad, con ganas. Con la misma dedicación con la que se pueda emplear las ganas en cualquier pareja, en realidad. Con altos y bajos y mucho esfuerzo se van solventando situaciones. El exceso de intensidad puede hacer quemar los cartuchos rápidos al igual que el aburrimiento y la monotonía puede hacerla languidecer. Pero eso, será otra historia

Gracias por leerme

ScheherezadeDom

5 comentarios sobre “El vínculo D/s: errores más frecuentes

  1. Excelente nota!!!
    Acuerdo en TODO.
    He visto reflejada (para bien y para mal) mi relación D/s con mi Ama (relación D/s de dos años y medio) que es mi pareja hace 20 años.
    Gracias Señora, por tanta claridad en sus conceptos.

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  2. Hola nuevamente y agradecerle como siempre sus comentarios sobre los distintos aspectos que conforman una relación D/s. Esperamos que la extensión en nuestra respuesta no suponga un aburrimiento al leerla.
    En una relación D/s, como en cualquier tipo de relación, nunca se debe asumir que todo ya se ha conseguido. Una relación es algo en permanente evolución y a la que también de forma continua hay que “alimentar”, de lo contrario se corre el riesgo de que se estanque y se caiga en una rutina sin más aliciente que andar sin rumbo y sin objetivos.
    En una relación D/s, el Ama debe sentirse “liberada” pues para ello dispone de su sumiso que es el que debe prestarle toda la atención con el fin de complacerla y contribuir a su felicidad. El sumiso obtendrá igualmente esa complacencia y esa felicidad desde el momento en que todo su pensamiento y toda acción estén siempre impregnados del sentimiento de pertenencia, obediencia y entrega a su Ama, no necesita más.
    Señalaré que en nuestra relación me siento pleno como persona al dedicar todo mi tiempo y todas mis acciones a mi Ama, es su felicidad la que me hace sentir la mía, su tranquilidad la que me motiva a entregarme más y más y sus deseos y caprichos los que llenan mi vida en mis acciones.
    Ahora nos gustaría pasar a analizar y opinar sobre esos diez errores que Usted manifiesta.
    1.- Precipitación de los collares: el otorgar un collar por parte del Ama a un sumiso no es un acto meramente fetichista. Significa algo muy importante y es la aceptación de ese sumiso como suyo por parte del Ama, con todo lo que ello conlleva en cuanto a aceptación de compromisos y obligaciones por parte de ambos. Señalar que al ser el Ama quien lo otorga debe asegurarse previamente el conocimiento del sumiso, la seriedad del mismo así como se debe dar una comunicación amplia entre ambos antes de otorgarlo. Y esto no es algo que se alcance en un momento, requiere de tiempo y conocimiento mutuo.
    2.- Falta de flexibilidad: hay que partir de la base que tanto Ama como sumiso son ante todo personas y como tales sus devenires diarios los condicionan. En una relación D/s esto también ha de estar muy presente. Igualmente los límites y los acuerdos deben ser revisados permanentemente entre ambos con el fin de que esa relación esté viva y avance. Huyamos de lo que vemos en internet donde se da una imagen del Ama en permanente dominación, con insultos, desprecios, etc.
    3.- Falta de dirección en la relación: en una relación D/s se debe tener muy claro que es el Ama quien ordena, manda, guía, controla, etc. Pero como en cualquier relación ambos deben manifestar sus deseos y sus objetivos para con la relación y hacerlos saber al otro. Sin objetivos claros la relación irá como una veleta sin rumbo fijo para ambos que dará al traste con la misma.
    4.- Exceso de idealización de los roles: el acoplamiento de ambos en una relación D/s ha de darse como fruto de la comunicación sincera y clara ya que solo de esta manera ambos podrán sentirse felices y gozosos en sus roles, sin dudas, ni temores ni indecisiones.
    5.- El recurrir a los castigos de una forma continua e incontrolada: todo castigo o correctivo para que surta el efecto deseado debe aplicarse de una forma precisa, informando al sumiso del porqué del mismo y también manifestando su necesidad para corregir una acción del sumiso. Un Ama que permanentemente use el castigo con su sumiso puede ser un indicador de insatisfacción por lo que es fácilmente deducible que algo falla en esa relación. La comunicación permanente entre ambos hará que se conozcan más y mejor alcanzando los objetivos consensuados entre ambos.
    Aquí nosotros lo relacionaríamos con el error de “la falta de flexibilidad”. Un castigo o correctivo puede darse de numerosas formas (como premio, como capricho o como correctivo). Totalmente de acuerdo con Usted en que el término Ama no es sinónimo de despiadada o de dureza. A veces un castigo o correctivo se puede llevar a cabo de una forma también dulce, sin insultos ni desprecios.
    También lo relacionamos con el error “de falta de dirección” en el sentido de que un castigo o correctivo no debe darse de una forma indiscriminada ya que de hacerlo perdería su efecto como tal.
    6.- Sensación de falta de equiparación en la entrega: la entrega es propia de ambos, Ama y sumiso. Una Ama no puede dejar de “atender” a su sumiso, ha de conocerlo, ha de moldearlo a su gusto. Es un trabajo de entrega.
    El sumiso por otra parte es consciente de su rol como parte de la relación en la que su objetivo es la obediencia, la entrega y la libertad de su Ama. Un sumiso no puede condicionar una relación D/s, instigando a su Ama a determinados comportamientos (si es así el sumiso pasa a ser la parte dominante). El sumiso obtiene su felicidad a través de su entrega, sin más, aceptando de su Ama todo aquello que desee darle y con ello le bastará.
    De ahí el error “exceso de idealización de los roles” en la que sin una previa comunicación cada uno se forja una fantasía y si no se lleva a cabo tal cual, sufre una decepción.
    7.- Miedo a perder la D/s: una relación D/s es al fin y al cabo una relación como cualquier otra. Hay respeto, cariño, apego, sentimientos, etc. entre ambos. La pérdida de uno de sus componentes supone el fin de la relación y los deja “tocados”, con dolor. Decir que el miedo puede provocar, tanto en el Ama como en el sumiso, una desviación en el sentido de una relación D/s, no se puede vivir si no es con el sentimiento de felicidad que ésta nos aporta.
    8.- Los celos: la aparición de celos en una relación D/s es síntoma de que existe una falta de confianza en el otro. A nuestro juicio los celos no tienen cabida en una relación D/s ya que la libertad de la que goza el Ama es la que se otorga Ella misma en connivencia con su sumiso que la acepta y la permite. Un sumiso que se precie de serlo ha de respetar las decisiones de su Ama con alegría por lo que le suponen a Ella como tal. La ausencia de celos es la forma más extrema de obediencia, entrega, confianza y respeto por el Ama. Por supuesto todo ha de ser hablado previamente con el fin de evitar “sorpresas”.
    9.- Creer que la D/s es una novela erótica rosa: una relación D/s conlleva un camino a recorrer de forma clara y sincera. Hay que, día a día, “alimentarla”, proporcionarle “fuego” para que se mantenga y se reavive ante momentos cotidianos que pueden surgir y que realmente surgen, no nos engañemos.
    10.- La mala praxis: las prácticas que se llevan a cabo en una relación D/s a veces, conllevan sus riesgos. De ahí que antes de llevarlas a cabo se debe uno informar ampliamente sobre sus posibles consecuencias y por la forma de llevarlas a cabo. No podemos dejarnos engañar por lo que vemos en internet (así por ejemplo la práctica de scat y copro es algo que conlleva riesgos para la salud, por mucho que podamos verlo en videos y nos pueda excitar y desear). Sin irnos tan al extremo el azotar conlleva saber cómo hacerlo para no producir daños irreparables en el sumiso (la intensidad, el lugar del cuerpo donde azotar es algo necesario e importante de saber previamente).

    Para terminar queremos resaltar desde nuestra vivencia como pareja que vive su día a día una relación D/s que como cualquier relación debe basarse en la sinceridad, en la comunicación, en el respeto, en la honestidad y en la fidelidad, manteniendo siempre los acuerdos y limitaciones previamente pactados.
    ¡No es fácil, pero tampoco imposible!, ¡vivamos nuestra D/s con alegría y afortunados de haber encontrado a esa persona con la que convivirla!.
    Un saludo afectuoso de SEÑORA A y jm{SEÑORA A}

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    1. Qué buen comentario me dejasteis, sensato y cabal, como siempre. He tardado algo en contestar porque no siempre se dispone del tiempo deseado para comentar o para aparecer por aquí. Agradezco vuestro interés en procurar enriquecer el blog con vuestras aportaciones, algo que me parece necesario y enriquecedor para mí y para el blog. Gracias por dedicar tanto tiempo a este proyecto. ScheherezadeDom

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  3. Yo soy una dómina que vive con su esclavo marido hace más de veinte años y te felicito por haber puesto en blanco sobre negro y de una forma tan sistemática y clara los errores que todas las que vivimos la dominación desde cero, sin saber en donde nos metíamos, hemos cometido alguna vez. En mi caso, el de la dómina casada con el marido sub me permitiría agregar a tu columna ..cuidado con el cukolding. Es una fantasía muy común, para las mujeres es muy fácil de concretar, no requiere castigos físicos ni técnicas BDSM pero puede herir si se lo hace desaprensivamente. En mi matrimonio lo practicamos mucho y alguna vez me ha salido mal. No todo es una gran fiesta de los sentidos, a veces hay que ir despacio y con mucho cuidado, sin perder jamás la comunicación y recordando que la fiesta es de los dos.

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    1. Tiene razón, Dama. No incluí el cuckolding porque al no ser una práctica que haya practicado hasta este momento sólo podría hablar de ella de lo que leo, no de mi propia experiencia. Me parece que tiene mucho riesgo y que quizás si no es algo absolutamente deseado por el sumiso no merezca la pena por los problemas que pudiera implicar a la pareja. Es mi opinión, claro. Gracias por tomarse el tiempo de dejar su comentario y así enriquecer mi blog con sus aportaciones. Mis respetos. ScheherezadeDom

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