De una pareja vainilla a una 24/7


Hace un año estuve escribiendo un par de entradas sobre personas que deseaban que su pareja vainilla se transformara o evolucionara hacia una pareja FemDom. La mayoría de la veces esto ocurre porque alguno de los integrantes de la pareja ha sentido la necesidad de someter o de dominar desde tiempo atrás y, en otros casos, uno de los dos lo descubre mientras está con una pareja de la que está enamorado y desea que esa relación continúe. También ocurre bastantes casos de personas que habiendo pasado por el BDSM al final encuentran la estabilidad con alguien no perteneciente a este mundo. Algunos, tras años de relación, intentan evolucionarla contando sus fantasías a la pareja y pueden tener éxito o no. Pueden intentar algo o ni siquiera llegan a hacerlo cuando ven la cara del otro.

No es fácil escuchar de tu pareja ciertas inquietudes o deseos sexuales, especialmente si ya llevas tiempo con ella y tienes cierta edad. Sólo algunas personas sienten el valor y la curiosidad de querer experimentar con una pareja de toda la vida, con la que te relacionas a menudo a base de unos clichés de comportamiento sostenido sobre prejuicios. Crees conocerla porque llevas buena parte de tu vida con ella y luego te sorprende un día que se te sincera y te suelta que desea ser atado y vejado o lo opuesto, que desea azotarte y sodomizarte.

No todo el mundo está preparado para eso. Imagino que los jóvenes sí pueden tener menos prejuicios y la alargada sombra de Grey ha normalizado hasta cierto punto estos deseos, así como el porno al que llegan con facilidad ha podido hacer pensar que eso que se ve es algo más normal de lo que se cree y que a todos nos debe gustar. Pues no. No a todos nos tiene que gustar el BDSM y para buena parte de la gente sigue resultando incomprensible y es completamente lógico que resulte incluso inaceptable. No todos tenemos los mismos gustos ni los mismos principios. No todos somos iguales y el respeto es lo mejor que podemos emplear cuando no entendemos algo en la forma de relacionarse de algunas personas o nos crea conflicto algunas de estas formas de relación.

Cuando iba escribiendo estas entradas un sumiso me contó su experiencia que me pareció preciosa y que hoy he recordado:

Somos una pareja heterosexual  adulta (ambos 62 años).

Cuando nos conocimos, yo no tenía muy en claro  el tema BDSM, mucho el menos el tema D/s, sobre todo porque no tenía internet o era muy costoso tener (era a través de línea telefónica) y todavía no había mucha información. Nuestras relaciones sexuales nunca fueron 100% BDSM, pero tampoco fueron 100% vainilla. Eran algo híbridas, es decir, había alguna privación de sentido, por ejemplo de la visión, mediante una venda con un pañuelo de seda. A veces había alguna atadura, pero no mucho más. Habría que considerar que aún no vivíamos juntos. En un momento tuvimos una pelea y al reconciliarnos, en el día de mi cumpleaños, ella me regaló un par de esposas que usó conmigo. Sin embargo, no pasaba de ahí.

Con la llegada de internet y la información, fui interiorizándome y llenándome de imágenes y vivencias de otros. Videos, imágenes y hasta dibujos en formato de comics empezaron a abrir mi mente. Para este entonces, ya vivíamos juntos y teníamos nuestro “arsenal”; y las relaciones sexuales tenían un preludio bien BDSM. Amarras, vendas de ojos, facesitting estando atado, etc. Sin embargo, todo comenzaba con el juego previo y terminaba con mi eyaculación (que siempre fue una única y bien al final). Para colmo, un día, junto con la menopausia, comenzó la dilatarse el tiempo entre relación y relación hasta que un día se extinguió.

Planteado que fue el problema de mis necesidades (que parecían no ser las de ella), y habiendo ofrecido varias alternativas como por ejemplo ser masturbado ya que ella parecía no necesitar tener reelaciones; no hubo respuesta del otro lado.

Con el tiempo, comencé a frecuentar a una dómina de pago pero además, pude contactar (en una página de citas) a una mujer que gustaba del BDSM y la sodomización. Esta práctica mía no era lo que yo deseaba, por lo que, sin decirle exactamente qué hacía  ni con quién; le advertí que lo que no encontrara en casa, lo buscaría afuera.

Ella no hizo nada, pero “tomó nota mental”.

Un día (nada ocurre casualmente) me “pescó” en la página de citas chateando y se pudo muy celosa. Para este entonces, ella ya había visitado una ginecóloga que le había recetado unos óvulos que entre otras cosas, contenían estrógenos. La respuesta no se hizo esperar, tuvimos una charla en la cual le planteé que quería ser su sumiso. Le expliqué porqué nuestras relaciones (que habían sido muy buenas) no me satisfacían del todo e incluso le volví a explicar  (¡lo había hecho tantas veces cuando le pedía ser su sumiso!) que mi sometimiento a ella podía traerle beneficios como aliviarla de mucha tarea de la casa (o de toda).

Por celos, ella asumió el rol. Comenzó con mi feminización (moderada, por supuesto porque tengo un trabajo de exposicíon pública).

Uñas de los pies pintadas SIEMPRE, cambio de mis slips por bombachas, al principio, y luego por tangas y colaless. Mis slips fueron “secuestrados” y al día de hoy, los que quedan (porque me fue cortando varios en las previas de las relaciones sexuales, a mi vista cuando ya me tenía amarrado)

Depilación permanenete de la zona púbica y del sexo y en invierno, depilación de las piernas. Mi desodorante masculino fue reemplazado por uno femenino. Y coronamos el acuerdo con la firma de un contrato.

Hoy, la práctica del BDSM, la D/s y la feminización ha revitalizado a la pareja. El contrato no se cumple al pie de la letra, es cierto, pero todo es de mutuio acuerdo y forma parte del juego. Por mi parte, sabemos que podemos hablar lo que nos parezca que debemos mejorar. Y por supuesto que hay cosas que mejorar, de los dos lados, pero hemos dado un paso importantísimo, y de esto hace sólo un año.

Estamos en una relación 24/7 sui generis, ella todavía debe derrotar algunos prejuicios y yo debo aprender a ser un buen sumiso 24/7, pero ambos estamos en esta tarea, felices y más unidos que nunca.

J.O.

Por Twitter he observado lo controvertido que llega a ser el tema de la feminización, algo que aquí utiliza la mujer de este sumiso para someterlo. Son conscientes de que es una evolución, que es un proceso. Lógicamente de entre todas las prácticas FemDom eligen aquéllas que más le gusta a Ella, la que Ella quiere. Así debe ser. Más allá de los supuestos estándares es la Dominante la que debe decidir qué hacer, cuándo y cómo. Si debe hacerlo siempre, dentro de una relación FemDom (cosa que tampoco termina de quedar claro en las redes) en una relación de tiempo, como es este caso, debe ser más autoritaria, si cabe, en la prioridad de sus gustos y sus deseos. Lo que más me gusta de la FemDom es cómo una persona a partir de una serie de fantasías inicia un descubrimiento interior que le lleva a a un cambio más o menos permanente, prolongado o corto en el tiempo, pero es algo que siempre permanecerá como una experiencia, espero que enriquecedora. Más allá de la sexualidad, en algunos casos, también. Algo que abarca ámbitos más extensos. Creo que esta experiencia puede servir para humanizar el sinsentido que se ve cada día más por las redes.

Mi más sincero agradecimiento por tomarse el tiempo de compartir conmigo una experiencia tan íntima con su pareja.

2 comentarios sobre “De una pareja vainilla a una 24/7

  1. Hola, encantados de tenerle nuevamente con nosotros. En esta nueva entrada queda de manifiesto que las relaciones del tipo que sean han de estar en constante ebullición es decir, hay que estar alimentándolas día tras día, buscando nuevos incentivos.
    En el testimonio que se trata creemos que no surge de la noche a la mañana. Es algo que se ha de sentir, no se trata de que hoy se me ocurre, aunque respetamos el “cambio” si con él consiguen reavivar su relación.
    Como siempre diremos respetar para ser respetados.
    Un saludo muy afectuoso de ambos.

    jm{SEÑORA}

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    1. Este tipo de entradas basadas en experiencias a mí me encantan porque se ve cómo cada persona o cada pareja resuelve o transita por caminos afines y, sin embargo, distintos porque cada pareja necesita, desea, o requiere de aspectos singulares que le llevan a enriquecerse y a estimularse de forma diferente a otras. De ahí el valor tan grande en disponer de estas vivencias en donde uno puede verse reflejado y comprendido. Saludos y besos a ambos. Mis respetos a la Dama

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