Confusión de roles y ejemplo de sumiso auténtico


Cada Ama es distinta, cada Dómina puede tener gustos diferentes, cada sumiso también, qué duda cabe. Lo que parece que se está confundiendo por lo que percibo últimamente en las redes es que las definiciones de roles dentro del BDSM están navegando sobre un terreno pantanoso. Y esto induce a una tremenda confusión. Me explico. Hasta no hace mucho, a pesar de nuestra aparentes diferencias cada rol tenía un sustrato común, unas características que eran más o menos definitorias y que nos aclaraba a la hora de comunicarnos entre Nosotros. Que nos unificaban más allá de las particularidades de cada uno. De esta forma, más allá de prácticas, de gustos personales o de preferencias, las Amas teníamos sintonía en qué deseábamos, qué nos gustaba o qué necesitábamos de un sumiso, podíamos entendernos. A su vez los sumisos tenían unas características similares más allá de carácter, formas y comportamiento. Eso, lógicamente, nos facilitaba las cosas y nos permitía poder interactuar sin tanta dificultad como Yo veo en este momento.

Ahora tiene uno que aclarar qué es casi siguiendo un manual de instrucciones. Algo así como si tuviéramos que vivir con las pestañas de Fetlife en la frente, imagino que las conocerán y si no les invito a revisarlas (benditos aquéllos que leyendo inglés entiendan tantos calificativos), llegando a una cantidad de matices tal que la comunicación queda casi anulada. Si Yo cada vez que escribo sobre sumisión masculina debo tener en cuenta cada particularidad. que si se fijan son extensión de las prácticas, tenemos sumisos doméstico, fetichista de pies, sissy-maid, masoquista, sádico (que también), abdl, ruber doll, switch, medical, brat, financiero, cuckold, etc. etc. etc. ¿de verdad creen Uds. creen que es posible construir un discurso general que llegue al máximo de personas posibles? Porque lo que siente uno puede no sentirlo el otro, además de gustos propios: “no me gusta que me insulten”, “me encanta que me humillen”, “no me gustan marcas”, “me gustan pero no me las haga”, “no me gusta la sodomización pero la acepto como castigo”, “quiero verme con bragas y liguero”, suma y sigue… Imposible.

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¿Todo esto debe tenerse en cuenta? Por supuesto, pero los sumisos tienen algo en común, así como las Dóminas tenemos en común entre Nosotras. Y en esta afirmación aparece el primer anatema. ¿Es que ya no tienen/tenemos ni siquiera esto en común? Pues no, por lo que parece. Ya, la mayoría de ellos, ni siquiera saben si son o no son sumisos. Ni si una Dómina es Dómina si no es por dinero. Ahora hay Dóminas que piden ser castigadas llegado el caso o puede ocurrir que haya una mujer que se defina como Dómina que no someta porque no se sienta cómoda pero insista que ella vive el BDSM, ¿qué clase de Dómina es? Hay mujeres que vocean insultando pidiendo dinero denominándose Amas y nos quedamos todos tan panchos con cada elemento que se categoriza como grupo sin llegar a ser ni un triste conjunto. (Y perdón por el mal uso de mis ya olvidadas matemáticas) Sumisas a las que no les hace gracia obedecer y Amos cuya máxima dominación es que la sumisa se ponga a 4 y penetrarla. Seguro que ya mismo en Fetlife habrá algún calificativo para cada caso específico y Twitter aplaudirá a esa Dómina que no domina o que un sumiso no se someta y que el BDSM como máxima de autorrealización sea lo mismo que hacer un taller de pintura o un entrenamiento para la 101 de Ronda.

Hay voces que tratan de explicar el término comunidad y otros que tratan de expresar que esa comunidad no es la que ellos indican. Yo no voy a entrar en esto, de momento. Porque están tratando de construir la casa por el tejado. Lo que trato de expresar es que si tenemos que mirar con lupa cada particularidad ni el BDSM ni la FEMDOM avanza porque cada característica personal, cada anécdota, no puede ser elevada a categoría. Y para entrar, no, para estar en el BDSM al menos tiene uno que conocerse a sí mismo y saber qué desea, qué necesita, qué quiere conseguir y si estar en el BDSM le aporta algo a su vida o sólo es una pose cara a una galería que vete tú a saber quién mira.

Con esto, doy paso a un mail que me mandaron no hace mucho, verán que cuando lo lean lo que les viene a la cabeza es cómo siente un sumiso. Da gusto leerlo, seguir su razonamiento y su expresión. Esto es un sumiso. Punto. Y ante esto una Dómina se siente estimulada porque reconoce en el otro el anverso de la moneda:

Hace unos días me he tomado la libertad de dirigirme a Usted con una consulta sobre mi situación y Usted ha sido tan generosa como para contestar con gran amabilidad a este humilde sumiso y ofrecer su privilegiado punto de vista acerca de un mundo que desde siempre ha ejercido sobre mí una fascinación donde deseo y vergüenza se confunden.

Desde pequeño he sentido la llamada. No siendo más que un niño y no muy crecido, al acostarme, de noche, en la soledad de mi cuarto, me gustaba imaginar que una niña algo mayor que yo me ataba y me daba azotes y yo sentía placer a la vez que vergüenza. Con los años aquel borroso sueño infantil fue definiendo unos contornos cada vez más sensuales.

A veces me consume esta ansia como una llama. Aunque no siempre. Por temporadas me olvido, creo estar ‘curado’, pero tras unos meses vuelvo a sentir la atracción de la luna. Normalmente me hiere el deseo oscuro en otoño , aunque tampoco otras estaciones del año se ven libres del ‘mal’. Por otro lado, mi condición asumida, aunque secreta, de sumiso, que vive, debo reconocerlo, felizmente en su matrimonio color vainilla con una mujer a la que quiere y dos niños a los que adora, me hace navegar en un mar de escollos y de dudas constantes.

En mi vida he tenido tres experiencias que rozaron ‘el lado oscuro’, sin haber llegado nunca a consumarse del todo, la primera, recién salido de la infancia, cuando iniciaba yo mi pubertad a la vez que el instituto, con una muchacha unos dos años más joven que yo; otra con una novia que tuve a los 28 años y la última, hace apenas un año, quién iba a decirlo,con mi mujer, que, inteligente y comprensiva, se limitó a seguirme la corriente. Estrictamente hablando en ninguna de estas ocasiones pasó gran cosa, aunque siempre haya resultado algo muy sensual y sugerente.

Recuerdo, Señora, haber leído en su Blog el agudo comentario que hacía Usted acerca de la consulta de un sumiso que no sabía muy bien si lo era o qué quería realmente y que aseguraba que, de ser sumiso, siempre se imaginaba dominado por un ‘bombón’. A mí no me pasa eso. A mí lo que me gustaría es que una mujer ‘normal’ me dominase. Recuerdo haber leído con gran excitación el anuncio de una mujer que deseaba encontrar ‘un sumiso doméstico para sesiones en su domicilio y conocernos’. Algo tan simple y (dirán algunos) tan burdo tocó una fibra dentro de mí.

Por último, Señora, no quiero abusar más de su paciencia, tan solo agradecer la atención con que se ha dignado favorecerme

A sus pies, Señora, atentamente, J

Agradeciendo a la vida que sigan existiendo los sumisos que saben que son sumisos os dejo hasta la próxima.

6 comentarios sobre “Confusión de roles y ejemplo de sumiso auténtico

  1. Hola nuevamente. Trataremos de comentar su entrada desde dos puntos de vista: Ama y sumiso.
    Como sumiso estoy totalmente de acuerdo en el sentido de que hoy día se utiliza el término sumiso para enmascarar una serie de gustos o fetiches que se tienen y que se desean incorporar a la práctica sexual “vainilla” sin que eso suponga sumisión, obediencia, entrega etc. Se autodenomina sumiso sin llegar a entender que serlo implica un sentimiento, una condición y un modo de vida. Eso no le interesa, digamos que utiliza la D/s para tomar de ella una serie de prácticas elegidas a su gusto, sin más. No podemos caer en denominarlos como sumisos y quien lo haga desvirtúa este tipo de relación que tanto nos aporta a los que realmente entendemos lo que es ser sumiso: una persona que adora a su Ama, que vive por y para Ella, que le aporta tranquilidad y felicidad, que es capaz de conocerla y adelantarse a todo para así facilitarle su vida, que no solo su cuerpo es lo que le entrega sino su mente, sus pensamientos, sus gustos, sus deseos.
    Ahora, yo como Ama comentaré que coincido con mi sumiso y contigo en que al igual que hay sumisos que yo les llamo “sumisos a la carta” y que yo diría que no tienen nada de sumisos sino todo lo contrario, son “Amos” al imponer realizar a su pareja sus gustos particulares. Yo como Ama tengo muy claros mis objetivos: al poseer mi sumiso le exijo que me ame por encima de todo y de todos, me ha de hacer mi vida fácil y cómoda, libre de obligaciones y preocupaciones salvo las que yo desee tener, ha de obedecerme aunque eso no implique que no le escuche ni que no haya comunicación entre ambos, el nivel de control ejercido sobre él lo marcaré yo, me complacerá con las formas, modos y prácticas que yo desee, antepondrá siempre mis deseos, gustos y caprichos a los suyos, relegándolos a un segundo plano o simplemente los eliminará.
    Por todo ello ambos vivimos felizmente nuestra condición y con deseos de llevar nuestra relación a las cotas más altas y posibles, de forma siempre consensuada, de Dominación y sumisión.
    Gracias y saludos afectuosos de SEÑORA y jm{SEÑORA}

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    1. La sumisión y la Dominación está siendo muy desvirtuada por lo que se ve en las redes. Hasta el punto de que todo queda en una especie de sopa en donde ya no se distingue los garbanzos del tocino, quien manda de quien obedece. Las relaciones jerárquicas son las que a nosotros nos da placer, en donde el Ama manda y el sumiso obedece porque siente que eso es lo que le nace y lo que necesita sentir. En fin. Paciencia y constancia. Siempre habrá personas que piensen como nosotros,
      Saludos a ambos y mis respetos al Ama
      ScheherezadeDom

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  2. Hola Señora,le escribo por aquí pues en tw no me deja; le escribo con lágrimas en los ojos y algo de miedo. Usted representa todo aquello con lo que he soñado, y aspiro a poder esforzarme para conseguir a alguien como Usted a quién rendirme. Es capaz de poner en palabras lo que siento y dar luz a todo lo demás. He estado releyendo posts antiguos y el sentimiento de que alguien, desde el otro lado me entiende, se esfuerza en entenderme y me llena. Las palabras no me llegan para agradecer, para expresar lo que siento ahora mismo.
    Es capaz de poner en palabras lo que siento y dar luz a todo lo demás.
    Mi admiración, devoción y agradecimiendo hacia Usted, Señora, son inconmensurables

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