Control, autocontrol y pérdida de control.


Reflexionando a propósito de algunos comentarios que he ido leyendo respecto a la acción de controlar a un sumiso me gustaría centrar algunas ideas que creo relevantes dentro del ámbito de este concepto.

En primer lugar, la acción de controlar puede ser más o menos restrictiva dependiendo del tipo de relación que se formalice. Los aspectos a controlar difieren en función de que se encuadre dentro de una relación D/s o al de una sesión con alguien del que no se tiene un profundo conocimiento.

Empecemos por esta última.

Controlar para una sesión no es únicamente que el sumiso te obedezca, sino garantizar que todo vaya bien, por este motivo lo primero y, fundamental, son las preguntas relativas a la salud psíquica y física de las personas, además de dejar perfectamente claros los límites. Dentro de la responsabilidad de ambos está abordar asuntos como: medicación, enfermedades crónicas, problemas respiratorios, musculares, articulares, coagulación, digestivos, intestinales, anales… fobias, miedos… No es lo mismo una sesión de foot con o sin trampling o una sesión de medical, o de pegging. Es de vital importancia que ambos tengan la mayor seguridad posible en los juegos que se vayan a realizar.

Tras la finalización de la sesión no debería concluir el control del/-a Dominante, sino que éste/-a debería informarse al día siguiente y algunos días más tarde de la evolución de la sesión, del estado de marcas y aspectos psicológicos del sumiso, si ambos lo creen necesario. Muchos sumisos no desean este control posterior una vez satisfecho el morbo del encuentro, pero creo que es algo que se debe tener en cuenta y debe ser ofrecido al sumiso. La responsabilidad del Dominante se demuestra en que es consciente de que un sumiso/-a tras una sesión quizás necesite del contacto con él/ella hasta que se disuelva el vínculo de la sesión con el paso de los días.

En las relaciones D/s, el control del Amo/-a sobre el sumiso es de los aspectos que requieren de mayor tiempo de conversación, forma parte de  los primeros acuerdos y debe ser susceptible de ser revisado y modificable según la evolución de la relación. Como pueden observar de hablar de Dominante paso a hablar de Amo/-a, puesto que entiendo que pertenece al ámbito del Amo/-a la dedicación que implica controlar a una persona. Se pueden controlar muchísimas facetas de la vida del sumiso/-a aunque la mayoría de las personas parece que limitan este interés y su dedicación a parámetros exclusivamente sexuales. Lo más fácil y rápido para conseguir unos cuantos calentones y a otra cosa mariposa.

Para mí controlar excede con mucho el ámbito sexual y era de las cosas que advertía desde las primeras conversaciones: “¿Te intereso como Dómina? Pues quiero que tengas en cuenta que a mí me gusta controlar la vida del sumiso respetando el espacio familiar y laboral. El resto, me pertenece “, les decía con estas o similares palabras. Aclarar este tipo de cosas es fundamental. Si Uno ejerce el control significa que puede interferir no que deba hacerlo continuamente, no se trata de fastidiar sino de mejorar la vida del sumiso. Si deseo saber dónde y con quién está mi sumiso porque es mi propiedad y él es consciente de ello, me mantendrá informada de lo que haga, aun sabiendo que Yo no voy a prohibirle o a exigirle nada mientras esté con su trabajo o con su familia. A no ser que en los acuerdos se decida que Yo elija si debe llevar braguitas, o cb al trabajo algún día, por poner un ejemplo. Si se decide que el Amo/-a no va a ordenar nada durante esos momentos, no significa que el sumiso desaparezca, sino que la persona necesita espacio y la sabiduría del Amo/-a está en respetar aquellas parcelas que el sumiso necesite. El Amo/-a, en ese caso, actuaría como observador, que es mucho y de tremenda importancia para conocer en profundidad la personalidad del sumiso/-a. Se podría pensar que en este caso habría un comportamiento cercano a una relación vainilla y no es exactamente así puesto que la opinión de un Amo tiene mucho peso para un sumiso.

Cuando Yo explicaba lo que quería y por qué lo quería, lógicamente muchos se asustaban o decían que no estaban dispuestos o me preguntaban qué era lo que Yo hacía y cómo lo hacía. Hasta dónde estaba dispuesta a llegar. Lógicamente necesitaban tiempo y Yo daba tiempo para que lo pensaran poniendo ejemplos o haciendo pequeñas pruebas. Poco a poco. Pasito a pasito. Ganándome la confianza. Como para todo, el secreto de un buen control es ganar la confianza del sumiso.

autocontrolarse

En segundo lugar: Una de las claves fundamentales de la Dominación es que el control ejercido no debe resultar atosigante para el sumiso ni extenuante para ninguno de los roles. Es en este terreno donde se puede tener conocimiento de si un Dominante puede ser un buen/a Amo/a o no. Sin duda creo que ejercer de manera inteligente el control es lo primordial a la hora de identificar a un buen Dominante. Ejercer y hacer buen uso de ese control. No todo Dominante puede ni desea ser Amo/-a porque no todos pueden dedicar tanto tiempo ni constancia a un sumiso/a. Tampoco todos tienen la necesidad de ejercer el control. Una cosa es Dominar y otra ser Amo/a.

El Amo/-a debe saber tener mano firme y manga ancha. Yo les ponía el ejemplo de pescar con caña, así me entendían los sumisos con los que conversaba. Controlar a una persona no se debe hacer usando únicamente amenazas como castigos, penitencias o  silencios. Controlar a una persona adulta debe hacerse con explicaciones, conversaciones, refuerzos positivos y valorando antes de castigar si hubo intención o no de errar. Analizar, será responsabilidad de ambos, percibir si los errores no puedan ser una manifestación de que no exista sintonía entre ambos, de que no exista un objetivo común y asumido de igual manera por las dos personas o las personas que integren esa relación.

¿En realidad cuáles son los objetivos de controlar? ¿Para qué se controla? En primera instancia por la pura satisfacción del deseo de Dominar del Amo/-a y de ser controlado en el sumiso. Controlar aporta placer a ambos roles, un placer muy intenso. Ejercer y sentir el control implica la creación de un vínculo de dependencia que puede ser muy potente, de ahí que la responsabilidad del Amo/a sea inmensa.

En tercer lugar: Para saber controlar hay que autocontrolarse. Un sumiso poco va a respetar a alguien que pierda el control fuera o dentro de una sesión, tenga pataletas, cambios de ánimos frecuentes, cambios en la manera de dirigir o un nivel de frustración muy bajo. Un sumiso no lo puede hacer todo mal constantemente y/o un Dominante tampoco puede cambiar de opinión a cada poco tiempo. El Dominante debe saber por qué quiere tal o cual comportamiento y saber explicarlo para que el sumiso lo interiorice, de este modo el sumiso sabrá la finalidad de ese control, qué quiere obtener el Dominante que actuando como guía indica el camino adecuado y el comportamiento que espera de él. Si cada orden se fundamenta en un capricho, el sumiso llegará a pensar que como se sienta él importa muy poco y se distanciará. Si el sumiso tiene interiorizado que esa guía no es buena para él/-la, no lo ve lógico o necesario, es absurdo continuar.

Siempre se lee que el autocontrol es condición sine qua non del Dominante pero Yo tampoco aceptaría a un sumiso que tuviera un comportamiento infantil o desequilibrado. Ambos debemos ser conscientes de que el BDSM no es un juego de niños, que se corren riesgos y que esos riesgos pueden ser tanto físicos como psíquicos. Malos juegos pueden dejar heridas, malas relaciones pueden pasar facturas a largo plazo. Prevenirse no es ser desconfiado, sino ser sensato.

Así que para mí es fundamental que el sumiso dé muestras de que es capaz de ejerce su propio autocontrol, como persona adulta que es, y que conforme me vaya conociendo y confiando en mí, ese autocontrol me sea ofrecido y lo deposite a mis pies en el momento en que tenga la seguridad de que conmigo está a salvo, cuidado y respaldado. No antes. No por un calentón. Debe ceder el control de manera responsable y siendo consecuente de hasta donde es capaz de llegar en esa cesión y hasta donde no.

Así que, desde su consciencia cede el control para que el Dominante lo ejerza, para que, una vez entregado este control le ayude a perderlo y liberarse de ese peso, de esa responsabilidad. El Amo es el que decide, el que hace, el que vigila, el que observa, el que seduce y guía.

Ceder el control

Si la mayoría de las personas sueñan o fantasean con encontrar a alguien que les haga perder el control, que saquen lo mejor de ellos, que les hagan vivir un momento loco y lleno de pasión, los Dominantes, en cambio, disfrutamos de no perderlo sino de ser capaces de hacer que el sumiso lo pierda con y para nosotros. Que lo pierda bajo nuestras condiciones, bajo nuestra mirada, bajo nuestra perversión. Nuestro placer radica en especial en ese momento en que escuchamos súplicas, ruegos, gemidos, gritos y nuestro sumiso se retuerce de placer/dolor sabiendo que bajo nuestra mirada está a salvo y seguro.

A los Dominantes no nos gusta ni perdemos el control. Ese es nuestro poder.

4 comentarios sobre “Control, autocontrol y pérdida de control.

  1. ¡¡Bienvenida a éste, su blog!!
    Un artículo muy sugerente que a nuestro juicio se prestaba a ser tratado desde varios puntos de vista. Por un lado el autocontrol de las personas participantes (Ama y sumiso), sinónimo de sensatas, buenas conocedoras de este tipo de relación, serias y responsables para si y para el otro; por otro lado el control que se ejerce por parte del Ama sobre el sumiso que forma parte de los principios que deben regir estas relaciones.
    Como pareja que vive en su día a día la relación D/s respetamos el ámbito profesional y no concebimos que se pueda dar ese control auténtico y eficaz más allá de una interpretación durante un tiempo determinado y previamente pactado. Para nosotros es un pilar de las relaciones D/s el control que debe ejercer el Ama sobre su sumiso, de la misma forma que lo es la obediencia, la entrega, el respeto y la comunicación entre ambos como único medio de construir una relación.
    Ese control.no es absoluto desde el inicio sino que debe ir ampliándose conforme se consolida la misma. Es imprescindible que ambos expongan de una manera sincera sus deseos, sus objetivos para así alcanzarlos de una forma satisfactoria para los dos. Como ejemplo diremos que en nuestra relación Yo le mando llevar siempre el móvil consigo a mi sumiso y de esa manera controlarle todos sus movimientos cuando no estamos juntos.
    Ese control se ha ido extendiendo conforme ha ido avanzando y consolidándose la relación hasta el punto, a día de hoy, de no decidir nada sin previamente consultarlo o en algunas ocasiones por conocerme bien negárselo sin necesidad de compartirlo conmigo.
    Yo como Ama deseo, necesito y le he ido imponiendo poco a poco ese control como forma de que sienta que me pertenece y que cada día es más mío, algo que ambos nos hace sentirnos mejor cada día. En cuanto a la vestimenta soy yo quien determina lo que ha de ponerse, incluida la ropa interior que desde hace tiempo son sólo braguitas que yo le elijo y compro. En el terreno sexual su “actuación” gira siempre en torno a mí y solo cuando Yo estoy satisfecha le autorizo, no siempre, que lo esté él también ya que se lo permita o no me muestra felicidad y satisfacción y complacencia.
    Y yo como sumiso de su propiedad necesito sentir que ejerce ese control sobre mi, es una forma más de demostrarle mi sumisión.
    Dicho todo esto se puede entender la diferencia entre el control que debe darse en las personas participantes respetando al otro, haciendo uso del sumiso tras conocerle bien para evitar daños tanto físicos como psicológicos, sin que a ninguno, como vulgarmente se dice, “se le vaya la olla” en ningún momento. La confianza ciega de uno hacia el otro ha de ser ciega y plena. Ambos nos debemos autocontrolar: Yo como Ama dirijo la relación controlo dentro de mis deseos y objetivos cuando y cómo desarrollarlos y él ha de aprender a controlar sus impulsos, formas y maneras en todo momento para así complacerme, a veces por indicación mia y otras simplemente, por conocerme bien, saber si se ha de hacer o no.
    Por otro lado está la acepción de la palabra control, como la acción que ejerce una persona sobre otra limitando las acciones de uno de ellos.
    Son una misma palabra con dos acepciones completamente distintas y a la vez complementarías y necesarias en una relación D/s.
    Saludos cordiales Señora y jm{SEÑORA}

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    1. ¿Qué sentido tiene el vocablo “control” en el seno de una relación D/s?
      Al igual que otros vocablos como obediencia, sumisión, humillación etc adquieren un sentido concreto en las relaciones femdom, distinto al habitual. “Control” también lo adquiere en estas. Pa quien lo lea ha de tener en cuenta nuestra perspectiva que no es otra que ser un matrimonio que vivimos el femdom de una forma real, sensata y consciente de todo lo que supone y conlleva.
      Como Ama y Dueña de jm le controlo en numerosas facetas de su vida: en su vestimenta en la obligación que tiene de consultarme previamente a la toma de cualquier decisión, en sus. obligaciones para conmigo, y todoello tras constantes charlas en las que le he dejado muy claros mis objetivos, el control total de su mente, que tenga siempre presente dejó de ser “libre” por decisión propia y siendo aceptado por mí como sumiso en principio y como esclavo ya de mi propiedad.
      Todo este control ha sido progresivo, no de la noche a la mañana y con un permanente intercambio de información entre ambos, hablando y haciendo saber al otro de nuevos gustos y nuevas necesidades.
      Esta acepción del vocablo “control” no lo hemos alcanzado si antes nos hubiéramos dado a entender que poseemos un “control” y un “autocontrol” que permita alcanzar esa confianza ciega en el otro.
      Bien, espero haber contribuido a esclarecer lo que es “control y autocontrol” en las relaciones D/s.
      SEÑORA

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