FEMDOM 3.0: sumisos con fotopollas de presentación y amas como niñatas

Yo entré no hace mucho en el BDSM, aunque ya haga algunos añitos, bien lo sabéis quien me venís siguiendo. Antes de intentar conocer a nadie de este mundo pasé bastante tiempo leyendo y buscando información. Me encontré con protocolos, normas de comportamiento, dresscode, ritos como el del collar o el de las rosas. Todo un mundo que parecía tenía sus propias normas, sus propios códigos de iniciados y conocedores y, lo confieso, me resultó fascinante. Parecía que entrar en el BDSM era entrar en un club selecto, distinto, selectivo y seductor.

Hablo, evidentemente del BDSM no sólo como un juego de prácticas más o menos complejas sino de un estilo de vida cuyos códigos me retrotraían hacia las novelas en donde la cortesía, la elegancia y el glamour parecía que eran las líneas maestras de las relaciones.

En un primer momento conseguí que me aceptaran en la página El Palacio del BDSM, con sus preciosas fotos y su marcado carácter protocolario. Me sentí cómoda y creí que el Dominante que parecía llevar esa página, Odin, era el garante y salvaguarda de la educación y de la rectitud. Después de unos meses observando y hablando con algunas personas de la página, donde encontré a algunos que fueron muy buenos amigos, decidí inscribirme a un Taller de Iniciación al BDSM que Odin iba a dar en la Pastelería en Madrid. Me animé a ir. Hablé con él por teléfono, pagué la inscripción de 70 euros y fui a Madrid cargada de ilusión por conocer en persona por fin a gente con mis mismas inquietudes y deseos. Ya en Madrid me llamaron para cancelar el evento y jamás me devolvieron el dinero.

¿Por qué cuento esto que sabe tan poca gente? Porque esperaba haber ido a la Pastelería Yo misma y decirle a Odin que me debía los 70 euros y que esperaba que los hubiera gastado en papel higiénico a la salud de las Mil y una Noches. No ha podido ser lo de ir, ya iré algún día. Nadie confió en que Yo siguiera de Dómina, hay tantas personas que vienen y van en el BDSM que puedo comprender que gente que me conoció en esa época no hubiera apostado ni una perra gorda (moneda antigua de otras tiempos) por que Yo siguiera en la FEMDOM y mucho menos que escribiera un blog que me da más alegrías quizás de las que Yo merezca.

Después de ese corte que me dieron, fue como desinflar un globo aerostático de manera brusca y, sin embargo, conseguí volver a meter presión y continuar volando, si bien, con los pies mejor apoyados me fuera a dar otro trompazo. Así que me puse a pensar: ¿Dónde queda la educación, la cortesía, la corrección en el trato?

Estaban en algunas personas, que de manera natural eran educadas, que habían investigado y habían leído como Yo. Que se habían tomado la molestia de formarse, de aprender. Personas que se tomaban el tiempo de ayudarte si tenías una duda y de animarte si tenías un tropiezo. Personas de una enorme generosidad y a quienes les estoy muy agradecida y a las que rindo homenaje con cada ayuda que Yo pueda dar.

Siguiendo con mi periplo, conforme fui adentrándome y localizando páginas en donde entrar ya en un ámbito BDSM vi que no había demasiadas diferencias entre una página de BDSM y una de contactos vainilla. Y poco a poco empecé a conocer a gente virtual y real en donde “lo más cómodo era no observar el protocolo ya que todos somos iguales”. Huelga decir que, efectivamente, todos somos iguales ante la ley, o deberíamos, y tenemos los mismos derechos y obligaciones y todas esas cosas tan chulas que vemos en los telediarios pero Yo esperaba estar en un ámbito BDSM. Y el BDSM es un ámbito de jerarquías.

Es posible que sea una romántica, no lo niego, o una idealista. Entre otras peripecias sufrí el acoso de uno que se decía dominante, chismes de todo tipo, sumisos avergonzados con su sumisión, Dominantes que tratan a todas las mujeres como sumisas, sumisas que buscaban sumisos, sumisos en una eterna búsqueda de Ama porque ninguna era perfecta, y viceversa. Amas frustradas como chiquillas y chiquillas entrando en el peligroso mundo de las fiestas de la mano de personas no demasiado fiables. Dominantes como sumisos y sumisos como Dominantes. Todas las permutaciones posibles de personas buscando y encontrando aderezado con algo o nulo glamour y con algo de sabiduría a la hora de colocar pinzas, además de los fetichistas de todo tipo a quienes el protocolo ni les va ni les viene, orientaciones sexuales variopintas y sinceridad mantenida a gala y golpes de pecho de personas casadas con doble vida. Grosso modo.

En el BDSM, como si tras una preciosa fachada de una casa solariega se tratara, se ocultan habitaciones que son auténticos estercoleros. Y sin duda el enorme estercolero son las RRSS.

Dentro del despropósito que viene siendo últimamente las presentaciones de los sumisos, el otro día me encuentro que uno me saluda mandándome una fotopolla y preguntándome si me gustaba. No sé si se refería si me gustaba la polla, las bragas o el conjunto. Las modas. (Parece necesario que por los comentarios absurdos que me están llegando debo aclarar que esta presentación se hizo en una página web de BDSM, así que era evidente que él había escrito o elegido el rol de sumiso y Yo aparecía con mi invariable rol de Dómina). No íbamos Nosotras las Amas a estar por encima del vulgo por mucho que nos traten de Diosas. ¿De verdad nos tratan como Diosas? No, aunque muchas lo pretenden Y, para ello insultan, humillan, se hacen cientos de fotos en tanga, fotos al escote, a los pies, al culo, mientras escriben, “venga cerdos a ver quién me paga el gimnasio hoy”, “dale al rt y pondré la foto en donde mi macho me llena de lefa mientras tú perdedor me pagas nuestra cena”, “paga mis caprichos loser y quítaselo a la desgraciada de tu mujer”, etc.

¿Pues qué quieren que les digan? ¿Todo vale? Imagino que para muchos sí. Este FEMDOM 3.0 no es para mí, porque ni es FEMDOM ni tenemos ningún tipo de avance de interacción humana. Seguimos igual, ellos mostrando la polla que a más tamaño más valor y ellas esperando ser mantenidas. ¿Y quiénes las mantienen? Pues ellos. Ahora díganme en qué hemos evolucionado.

La verdad es que tengo la inmensa fortuna de que apenas me “regalen” esas vistas que, por otra parte, como decía Oliverio Girondo “no se me importa un pito” lo que haya en la entrepierna de nadie

8 comentarios sobre “FEMDOM 3.0: sumisos con fotopollas de presentación y amas como niñatas

  1. Solo puedo que aplaudirte, no puede ser descrito mejor.
    Últimamente en vez de dominas parecen meretrices vendiendo sus carnes. Pero bueno cada cual es como es y supongo que para tener clientes es lo que hay que hacer, mostrar lo que está a la venta.
    Lo malo de todo es que, después creen que todas son iguales las de pago y las dominas vocacionales, vienen las confusiones.

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    1. Buenas tardes y muchas gracias por su comentario, Señora. Cada cual es como es y cada persona pone sus límites donde le place. Será por mi edad pero el todo vale sólo trae malas consecuencias. El relativismo es un arma de doble filo.
      Gracias por leerme y tomarse el tiempo de dejar su comentario.
      Un saludo y mis respetos.
      ScheherezadeDom

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    1. Buenas tardes, sí es tremendo. Y a todas nos afecta de alguna manera por mucho que no comulguemos con ciertas cosas. Pero bueno, al mal tiempo buena cara y a seguir remando.
      Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer y comentar.
      Un saludo
      ScheherezadeDom

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  2. Buenas noches Señora, compartimos su reflexión a cerca del Femdom. En este mundo hay de todo “como en botica”. No tenemos que sorprendernos de la existencia de personas que ven en “la moda” del femdom su medio de vida ante la proliferación de “sumisos fotopollas” que ni conocen ni les interesa lo que realmente significa Femdom en el marco de las relaciones entre personas. Son precisamente estas personas mal llamados Amas y sumisos los que hacen tanto daño al desvirtuar una auténtica relación Femdom basada en el amor mutuo, la entrega y la felicidad de saberse cada uno en su condición.
    SEÑORA y jm{SEÑORA}

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