Conversando con Placer y Dolor acerca del Shibari

Placer y Dolor es un Amo de Málaga conocedor y apasionado del Shibari. Yo tuve el placer de verle atar un día de un calor de infierno en unas condiciones poco propicias y pude presenciar mi primera atadura de Shibari. Quedé profundamente impactada por lo que vi y lo que sentí. Un momento que para mí, mera observadora, quedó grabado en mi memoria como una de las experiencias más alucinantes que haya podido ver dentro del BDSM.

 

¿Cuánto hace que descubriste el Shibari y cómo aprendiste?

Hace unos 15 años se me cruzaron unas imágenes, cuando ya empezó internet, de una página que mostraba unos abanicos y en cada uno había una escena que representaba  a una mujer atada. Me pareció curiosísimo y a partir de ahí empecé a ver cosas de ataduras. En aquel momento yo no conocía a nadie en absoluto que me pudiera guiar y menos aquí en el sur,  teníamos noticias de Barcelona, de Madrid pero no en Andalucía. Entonces comencé a buscar y ver vídeos intentando imitar lo que hay en esos vídeos, con todos sus problemas, evidentemente. Cuando ves un vídeo, puedes ver el proceso de la atadura, cosa que no permite una foto, pero no puedes comprender qué está pasando. Por ejemplo, en el triangular de Madrid vi en directo una atadura de Akira Naka y luego vi el vídeo, en el vídeo yo comprendí más cosas que las que vi en persona, yo vi temblar a la modelo nada más salir el atador al escenario y eso es muy difícil de comprender. ¿Por qué tiembla? ¿Tiene miedo, angustia? Para nada. Es una excitación, se conocen, sabe lo que va a ocurrir y  desea que ocurra eso. El Shibari es comunicación, shibari es tortura, shibari es una relación de Dominación y de sumisión pero con un respeto tremendo, con una ritualización de la escena muy fuerte. Poco a poco te vas metiendo en esas imágenes y en esa filosofía y de esos rituales que existe. Así que aprendí viendo por internet. Algo que está muy mal visto.

¿Por qué?

Cuando te reúnes con atadores lo primero que te preguntan es quién es tu maestro. Esa es una tradición que proviene del Japón en donde había doce casas que eran los doce maestros del Shibari y si tú no pertenecías a una de esas doce ocurría igual que con las artes marciales, tú no eres nadie porque no tienes una referencia.

A mí me ocurrió una vez en Madrid. Empecé a atar en El garaje en medio de unas 50 personas y gente atando a la vez y automáticamente acercarse el promotor del tema a preguntar quién era mi maestro, Alberto NoShibari contestó que no tenía, que había aprendido en internet. Hice mi atadura y se aceptó, pero es un lastre, por así decirlo. Tienes que tener una referencia.

He recibido cursos con Alberto, con Azu Atarix, que es una atadora, con Jordi Lucena, etc. Por supuesto que se aprende más con una persona al lado, siempre y cuando que esa persona te quiera enseñar

Ese es un detalle muy importante

Sí, se nota una barbaridad. Si yo viviera en otro sitio claro que haría talleres y talleres pero de personas que te quieran enseñar. Ahora, no sé si te has fijado, la moda es que todos los talleres son de iniciación, no hay una continuidad, no hay un desarrollo y tampoco quieren que haya ese desarrollo.

Un alumno si tiene un maestro que se vuelca con él y no le enseña a medias puede aprender mucho. Yo cuando doy un taller lo que menos doy son las técnicas y los nudos. Yo intento que sepan ver que hay más allá, que debe existir comunicación porque la técnica en el Shibari te puede comer. Tienes que pasar por ella, por supuesto, como decía Nureki, sin corazón no se puede atar pero sin técnica tampoco.

Lo que yo intento enseñar es que la cuerda si se pone bien, si se pone con intención, va a tocar más profundamente que cualquier otra cosa. Con una caricia nos vamos a quedar en la piel, para tocar más adentro está la cuerda. Y eso lo vistes tú.

Así es. Tuve el placer de verte atar a una sumisa que llevaba años apartada del BDSM. Recuerdo las reacciones de ella mientras la atabas. De estar tensa, poco receptiva, con resistencias, fue poco a poco  dejándose hasta que se abandonó y se permitió sentir. Pude presenciar una experiencia tan intensa y tan íntima de comunicación entre ambos que me conmovió. A mí me parece de las experiencias más bellas que yo haya presenciado entre dos personas

No es entre nosotros dos, ella y yo, es entre los tres. Eso es fundamental. El Shibari es entre tres. Es un triángulo. Siempre lo digo: la modelo, el que mira y el atador y, casi, en ese orden. La modelo tiene que sentir porque si no la persona que está mirando no lo va a ver y en ese caso el atador no está haciendo bien su trabajo. De hecho, el Shibari empezó a fomentarse en clubs de alterne en Japón y está concebido para ser exhibido y para que la gente lo vea. Si haces semenawa, una parte del shibari, tortura con cuerdas, eso es para atador y modelo aunque también se pueda convertir en espectáculo, porque en realidad todo se puede convertir en espectáculo. Pero volviendo al Shibari, éste funciona de esa forma: yo ato a la modelo, la modelo siente y el que mira vuelve a sentir y, a su vez, me devuelve esas emociones porque yo también veo todas las reacciones que se están produciendo. Esa retroalimentación tiene que existir, si no, no lo estoy haciendo bien. El Shibari que yo practico no lo fundamento tanto en la técnica como en el corazón aunque tenga que dominar, evidentemente, ciertas cosas.

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Atador: Placer y Dolor

Estuve viendo un vídeo de Shibari antes de venir a charlar contigo y me llamó la atención que aparecía una chica muy tatuada comentando que ella sentía mucho sufrimiento psíquico, que había pasado por distintos psicólogos y psiquiatras en diferentes momentos y que lo que mejor le sentaba eran las cuerdas.

Eso ocurre porque una vez que te prestas a ser atada tú tienes que rendirte, con esa persona te vas a dejar llevar, así que con esa persona te vas a sentir libre de aceptar y sentir eso sin ningún prejuicio, te vas a liberar de un montón de cosas.

¿Lo de “atame para ser libre es verdad”?

Lo es. Las cuerdas quitan un montón de prejuicios. Eso fue lo que tú viste en esa ocasión. Cuando la solté, esa mujer que estaba confundida con su sumisión y que por eso le había dado la espalda, después del Shibari me dijo, sé lo que soy con claridad: soy sumisa.

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Atador: Placer y Dolor. Modelo: Siomara

 

¿Te ha ocurrido alguna vez empezar a atar y pensar no, mejor no te ato?

A mí me ha pasado al terminar. Le pregunté que qué había sentido y me dijo: “presión”. Procuraré no volver a atar a esa persona más. No conseguí romper la barrera que tenía, al no hacerlo, lo único que había sentido era presión.

Se relaciona mucho al Shibari con la vistosidad de las suspensiones

El Shibari es algo más que las suspensiones. Yukimura que murió en 2016 hizo más de 2500 películas porno en las que se incluían las ataduras y es un gran maestro, prácticamente nunca hizo suspensiones y yo le he visto con una avanzada edad a chicas de veintitantos años derritiéndose con él, así que hay algo más en el Shibari que las suspensiones.

¿Es igual el Shibari en Japón que en Europa?

Posiblemente nadie haga Shibari en Europa. Lo que hacemos es una reinterpretación del Shibari que pertenece a una cultura diferente y que tiene muchos siglos de historia. El Shibari japonés es su erotismo, es su sexualidad también, no es raro que haya penetración, que haya un oral, etc. Está mal visto por la cultura occidental pero el Shibari es eso también. Se ataba para usar, para torturar, para castigar, todo eso existía y existe. ¿Que se ha ido convirtiendo en un espectáculo y se ha ido edulcorando? Por supuesto.

El japonés no tiene miedo a la repetición. Ellos repiten miles de veces para alcanzar la perfección y llegan a una excelencia que nosotros no somos capaces de comprender pero sí se ve. Que los nudos estén bien hechos, que el propio nudo tenga una estética muy concreta y que ese nudo vaya en conjunto y equilibrio con el resto. Esto requiere la repetición pausada y sistemática de cada una de las partes y eso no lo tenemos los europeos. Nosotros queremos innovar. Por ejemplo,  Alberto NoShibari aquí en España fue un innovador que sorprendió en su momento porque se salía de los cánones convencionales y, aunque al principio fue criticado, ahora se le considera uno de los mejores de España y de Europa.

¿Se ha convertido en un espectáculo exclusivamente estético carente de sexualidad?

No, la sexualidad es tremenda

Pero no es lo que trasluce las fotos de Shibari que se suelen ver

¿Sabes las fotos de Shibari que están teniendo más éxito ahora? La de una suspensión que en la cara de la modelo haya sufrimiento. Esas son las que triunfan ahora mismo. Te hablo como hombre. Nosotros queremos tener a una mujer bella sometida a nuestros caprichos que podría ser la simbología de la cuerda, nos gusta su indefensión, disponer de esa persona y el sufrimiento atrae. “Es bello”

Sí, nutre la parte sádica de ese hombre

Hay una iconografía en nuestra religión tremenda de sufrimiento, santos, vírgenes, cristos, etc. Esa iconografía nos ha impregnado. Nos han hecho que la admiremos, respetemos y la consideremos arte pero no refleja más que una tortura. Llevando esto al Shibari, a mi entender, se está abusando de esa imagen de sufrimiento tan extendida como algo normal e incluso bello.

¿Por qué?

Porque el Shibari, si no estás torturando, tiene que ser la comunicación entre dos personas y la que ve. Ahora se está focalizando mucho en la persona que mira más que en la comunicación entre el atador y la modelo. En esa fotografía el atador no importa porque, además, no debe de importar. Tiene que verse su trabajo pero él no. Sin embargo está pesando mucho en la estética occidental un cuerpo bonito combinado con sufrimiento y eso es nuestra cultura, es nuestra traducción del Shibari japonés. Así que ahora lo que veo es que se hace Shibari a través de la suspensión y que la modelo tiene que aguantar. De esta forma el que tenga la modelo que mejor aguante es el que mejor foto hace, el que mejor Shibari hace. A mi entender estás haciendo algo que es vendible pero esa no es la esencia del Shibari. El Shibari viene del Japón y nosotros hacemos una traducción y esa traducción del sufrimiento a mí no me agrada porque lo que se le pide a la modelo es que aguante, que resista y que sufra. Si la modelo es profesional y pesa 40 k se le van a poder hacer barbaridades y va a poder aguantar si tiene buena condición física pero en el Shibari quien se tiene que lucir y el que tiene que hacer las cosas bien es el atador sea con el tipo de modelo que sea.

¿Esas modelos cobran?

Claro que cobran, algunas, como Gorgone, han dado la vuelta al mundo y ahora es ella la que ata.

¿Qué diferencia ves tú entre el Bondage y el Shibari?

El Bondage es una atadura americana principalmente que sirve para preparar a la modelo para ser usada. Esa es la filosofía del Bondage. El Shibari se queda en la atadura

Aunque pueda haber algo más

Sí, pero para el Shibari es suficiente que con eso. Ahí acaba. Esa es la principal diferencia.

¿Y entre Shibari y Kinbaku?

Shibari es atar y Kinbaku es atar fuerte.  Yo no veo tan claro que sean cosas distintas.

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Atador: Placer y Dolor. Modelo: Mamen
Fotógrafos: Marian Fernández Herrera y Daniel Torres Serralvo

¿Qué sientes tú a la hora de atar?

Yo estoy convencido que cuando atas te enamoras momentáneamente de esa persona, así es como la energía fluye. Tienes que ser capaz en 20 minutos de enamorarte de esa persona y luego dejarla como estaba antes de empezar con ella. Mucha gente se olvida de eso. Tú tienes que devolver a esa persona a su sitio de nuevo. Yo me he tirado más de diez minutos con una persona después de desatarla para que se fuera recuperando. Esa persona necesita su tiempo, respirar tranquilamente y darte las gracias, evidentemente. Tú tienes que crear ese vínculo y luego lo tienes que deshacer y dejar a la persona “no tocada” de la cabeza. Si tiene Amo, antes de que ella tenga alguna reacción hacia mí, la pongo a los pies del Amo para que esa primera salida de agradecimiento sea hacia él que le ha permitido que se ate. Después se vienen a mí casi siempre. Ese es el gesto correcto hacia el Amo porque mientras yo la he atado ha sido mía, por eso hay que recuperarla y volver a ponerla en su sitio. Esto es importante.

Cuando tú atas a alguien potencias tu carácter. Y lo primero es dominar tu propio deseo si no no eres capaz de dominar.  Veo que cierta gente se abandona a su deseo, consigue una atadura bonita o una foto bonita y ya se recrea en sí mismo y olvida a la otra persona. Eso no debe de ocurrir. Hay que recuperar a esa persona que ha experimentado una enorme descarga hormonal mientras ha estado atada. Por eso centrar la atadura sólo en la imagen que refleja el dolor para la foto y no recuperar a esa persona que ha estado sufriendo no me parece correcto.

Hay una cosa que me asombra continuamente: ver cómo la mujer al ser atada cambia durante la atadura, es increíble. Exteriorizan una belleza impresionante, será por la relajación de las cuerdas, pero irradian belleza. Llegar a eso es lo que a mí me gusta. Por supuesto que también me gusta forzar posturas para que reflejen un sufrimiento o un agobio pero hay más sentimientos que se pueden sacar.

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Atador: Placer y Dolor. Modelo: Mamen
Fotógrafos: Marian Fernández Herrera y Daniel Torres Serralvo

Yo he tenido a chicas atándolas y llorando no por dolor y dando las gracias a la vez, se estaba liberando. Por eso hay personas que dicen: yo necesito que me aten para liberarme. Créetelo.

¿Tú crees que el Shibari está dentro del BDSM? ¿Que un buen atador es como un Amo?

Yo siempre digo que dentro de las ataduras no hay roles y, evidentemente sí hay, pero empiezan y acaban en ese momento. Yo domino con las cuerdas y la persona que es atada es mía durante la duración de la atadura. No sólo es, por tanto, cuestión únicamente de hacer unos nudos, es algo más. Si la técnica importantísima, el corazón también lo es. 

 

Mi inmenso agradecimiento a Placer y Dolor y a su sumisa Siomara por su calidez y su generosa amistad.

 

 

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