La dificultad de la humillación

La humillación para mí ha sido un caballo de batalla y de las grandes sorpresas que he tenido en mi experiencia en real. En una primera instancia no la entendía. No comprendía por qué a los sumisos les gustaba la humillación. Leía y conversaba con ellos, lo aceptaba, pero no lo lograba entender. A mí, particularmente no me sirve el pensar: les gusta porque son sumisos. No. Yo quiero saber el por qué o lo más que me aproxime al por qué, de ahí mi entrada respecto a La humillación puesto que ellos mismos la mayoría de las veces tampoco saben. Pueden expresar lo que sienten pero no razonarlo.

La sumisión queda fuera de la razón.

A mi juicio la humillación es de las prácticas más complicadas porque el Dominante debe extraer el conocimiento de sí mismo y de su experiencia personal. A azotar se puede aprender, el bondage, la momificación, la privación sensorial, el médical, etc también. Puedes ver textos en donde se inflija la humillación, ver imágenes, pero nada de eso vale en realidad por completo puesto que cada sumiso siente la humillación de forma distinta. Las claves de la humillación las tiene el sumiso, en realidad, y eso se va descubriendo poco a poco. Por ejemplo, para un sumiso ser feminizado puede ser humillante y para otro puede ser absurdo y hacerle salir de rol.

Entonces ¿cómo se hace? Conversando mucho y yendo poco a poco. Los sumisos que plantean que para ellos la base de la sumisión es la humillación y no dan pistas de qué les resulta humillante porque creen que la Dómina debe tener un talento natural para eso es, a mi juicio, tramposo para Ella. Puede quedarse corta o puede pasarse. El sumiso debe tener paciencia y confianza, dejarla indagar e investigarle. Mientras más experiencia tenga Ella más rápido sabrá cómo enfocarlo y sentirá qué necesita el sumiso. Si es inexperta deberá ir con prudencia y cuidado.

La Dómina con naturaleza sádica lo va a tener menos complicado, resultará más imaginativa y eficaz. Lo que ocurre es que no todas las Dóminas son sádicas. Una mujer puede tener un talante y un deseo de Dominación Femenina y no ser sádica. Le puede gustar doblegar al hombre pero no disfruta de hacerle sufrir, en ese caso, tendrán dificultades con la humillación o serán poco convincentes.

La Dómina sádica disfruta mental y sexualmente de la humillación tanto verbal como física. Es una manifestación muy clara de su poder respecto al sumiso. Insultarlo, ordenarle realizar cosas que sabe le desagradan o le molestan como la bisexualidad forzada, burlarse de él, vestirle con la intención de ridiculizarle o modificar sus atributos sexuales, puede ser de una enorme eficacia a la hora de someterle. Despojarle de sus protecciones sociales, desnudarlo psicológicamente es poderoso. Realizado con inteligencia es liberador.

Una auténtica Dómina durante todo el proceso de la humillación se mantendrá alerta a cualquier signo, gesto, palabra, que demuestre que el sumiso no se está encontrando bien psíquicamente y modificará o cambiará las formas. La Dómina está para ayudar al sumiso en el proceso de su sometimiento en la sesión, cualquier malestar que detecte debe hacerle reconducir la sesión.

Debería ser fácil notar el malestar del sumiso y debe de haber quedado acordada y clara la palabra de seguridad que él debe tener la libertad de decir en cualquier momento. Sabemos muy claramente que se usa en el spank o en el bondage. Vemos recomendaciones del uso de esta palabra en cualquier texto de BDSM, excepto en los que usan el Metaconsenso. Sin embargo, nada se lee respecto a la humillación o, al menos, no lo he visto. No he visto que ningún sumiso haya parado una sesión por exceso de humillación aunque imagino que pasa, estoy convencida.

La dificultad de saber cuándo parar la humillación está en que en el sumiso en rol se está produciendo una buena cantidad de sentimientos encontrados. Movido por la liberación hormonal y el deseo de sometimiento pasan por una gama de emociones de distinta índole tanto sexual como mental que le hace sentir una especie de enajenación. Algunos lo expresan como estar en otro lado, estar dentro de ellos, estar en el limbo, estar en el subspace… estando en ese “lugar incierto” a veces tienen dificultades para decir la palabra de seguridad. Si estamos azotando un dolor demasiado agudo puede hacerles reaccionar, por poner un ejemplo básico, pero si estamos humillando es complicado que reaccionen y si reaccionan quizás no lo hagan como Nosotras esperamos.

Las reacciones ante una humillación pueden ser muy variadas: desconcierto, atontamiento, ira, excitación, provocación, orgullo, frialdad… La lectura de todas estas emociones que ya pueden ser complejas en la vida cotidiana más lo serán en sesión FEMDOM. En función de su reacción, si hay algo en sus gestos que no nos cuadra, debemos preguntar directamente cómo se sienten y a partir de eso seguir, modificar o, incluso, parar.

Yo considero que debe usarse la palabra de seguridad para la humillación también. Si el sumiso no tiene un buen día anímico, está estresado, tiene problemas personales, malestar físico, todo esto debe de estar en conocimiento de la Dómina. No sólo para las prácticas físicas sino para la humillación también. Antes de tener un fuerte desencuentro, una situación difícil de manejar o problemas posteriores a la sesión es mejor tener precaución. Un sumiso enfurecido en sesión es un individuo difícil de manejar. Tengamos sensatez y no perdamos jamás la observación atenta ante la humillación. Y, por supuesto, no olvidar el cuidado tras la sesión, el cuidado anímico en este caso.

Para acabar deseo compartir que durante meses vi a un hombre que se decía sumiso acusar en las redes a una Dómina por daños psicológicos debido a la humillación. Según él la había denunciado. ¿Que fuera cierto? Ya saben lo que pienso de las redes, pero aquí os lo digo para andar con cuidado en este tema.

12 comentarios sobre “La dificultad de la humillación

  1. No hay dos personas que experimenten la humillación de igual forma, por eso quien mejor te puede humillar es a quién te has entregado con total convicción y sin dobleces, a quien entregas todos tus misterios, toda tu valía, todos tus miedos, todos tus deseos.

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  2. Hola nuevamente y como siempre encantados de contribuir y compartir nuevamente en este su blog. Efectivamente la humillación es algo muy delicado y a la vez muy difícil de definir. La humillación, a diferencia de otras prácticas, no se rige por unos patrones comunes y generales (por ejemplo, fustigar es el uso de la fusta del Ama sobre su sumiso, solo es cuestión de aprender su uso y los efectos son dolor/placer). Sin embargo, el uso de esta práctica ha de ser siempre posterior a una total comunicación entre Ama/sumiso que conlleve el conocimiento más exhaustivo posible entre ambos. Como muy bien señala usted cualquier sumiso no es humillable de la misma forma ya que depende de formas de ser, de condición, etc. Ese es el trabajo del Ama, el saber cómo humillarlo para conseguir dos cosas muy importantes: por un lado el hacer sentir al sumiso su condición ante su Ama y por otro el obtener placer Ella al poder tratarlo como lo que en cada momento desee.
    Es muy importante que el sumiso se “abra en canal” ante su Ama para hacerle ver lo que supone para él la humillación, sus formas y sus prácticas. Por supuesto que con toda esta información es, como no puede ser de otra forma, su Ama la que adoptará las formas más satisfactorias para Ella sin “dañar psicológicamente” a su sumiso puesto que también una de sus funciones es su cuidado, tanto mental como fisico. En este sentido nos parece muy buena su afirmación “¿cómo se hace? Conversando mucho y yendo poco a poco. Puede quedarse corta o puede pasarse. El sumiso debe tener paciencia y confianza, dejarla indagar e investigarle”.
    Hay una afirmación suya en la que no estamos totalmente de acuerdo y es “La Domina con naturaleza sádica lo va a tener menos complicado, resultará más imaginativa y eficaz”. Para nosotros el control y el dominio lo tiene siempre el Ama y es Ella la que tras el conocimiento de su sumiso se plantea como hacer de él un más y mejor persona a su servicio. El sadismo es una característica más en el Ama, que puede tener o no tener, pero lo que realmente va a hacer del sumiso un ser obediente, servil, humillable, etc. no es otra cosa que la condición de ambos de disfrutar cada uno en su rol. Visto “desde fuera” cualquier sometimiento de uno al otro es una forma de humillación. Todo es cuestión del grado de dicha práctica. Nunca un sumiso verá en su Ama una forma de humillarlo y degradarlo porque si, sino que obedecerá, al ser humillado por su Ama como una forma más de agradarle, de hacerla feliz y complacerle.
    Un hombre sumiso al servicio de su Ama es un ser que tiene el gusto y el convencimiento personal de dedicar su vida a Ella. Como persona que es, el sumiso tiene sus limitaciones pero ha de estar abierto y dispuesto a superarlas y a que no lo sean por el simple hecho de que son deseos, gustos y criterios de su Ama a la que pertenece y se ha entregado libremente. Como en cualquier tipo de relación se tiende siempre a la utopía aunque nunca se llegue, es una forma de estar siempre en deseos de avanzar y construir más y mejor dicha relación.
    En nuestro caso particular todo avance en nuestra relación ha sido antes hablado entre ambos, hemos podido dar a conocer al otro nuestros gustos y todo eso ha posibilitado que la humillación a la que puedo ser sometido siempre ha supuesto una felicidad por el hecho simple de provenir de su boca y de su deseo. Todo esto se agranda más y más cuando al ser humillado su sonrisa de felicidad al ser complacida y su excitación se hacen patentes.
    Bien, esperamos no habernos extendido en demasía, si es así solo ha de decírnoslo.
    Un saludo muy afectuoso

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    1. Buenos días, siempre son interesantes vuestros comentarios. No importa la extensión porque son cabales y fruto de vuestra realidad. Respecto a que discrepas en algo me parece lógico. Es cierto que un Ama puede no ser sádica. Muchas se dicen sádicas como si fuera un galón militar y luego no lo son. Cada mujer es distinta y no por eso deja de ser buena Ama para algún/os sumisos.
      Saludos y espero estéis bien.

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  3. La humillación siempre va acompañada de sentimientos, hay una gran mezcla de sentimientos pero al final son placenteros si hay filing entre ambos, y obviamente la Domina tiene que saber que la humillación la cual no tiene por que que gustarle del todo, ya que creo que es cuando realmente al sumiso le da placer y le hace sentir lo que es, o en mi caso es así, nunca tiene que llegar a hacerle daño psicológicamente, y eso algo que mucha gente no comprende. Pero en mi caso la humillación es placentera, es una forma disimulada de indicarte cosas, ya sea tu lugar, quien manda, o que quiere en ese caso.

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