La feminización

Cuando escribo una entrada de blog intento expresar de forma lógica elementos que quedan muchas veces fuera del ámbito de la razón. Esto complica sobremanera lo que quiero hacer. En el BDSM deseo, sexualidad, fantasías y sentimientos difuminan sus límites tanto que en ocasiones da la sensación de una profunda ambigüedad. Las personas que intentamos explicar o razonar respecto a los distintos ámbitos del BDSM andamos en arenas movedizas pudiendo ser cuestionados, con razón, al hablar de temas tan complejos y tan fuera de la lógica.

Lo que vale para uno puede no valer para otro. Ni hay dos sumisos iguales ni dos Dóminas tampoco, extensible a masoquistas, sádicos, switch… Cada persona vive el BDSM de forma individual y válida sólo para ella. Aunque algunos axiomas deben ser ineludibles y respetados para no salirnos del ámbito del BDSM y de la falacia que se ve en las redes del “todo vale” sí que es cierto que los tres pilares: emociones, deseos y fantasías que se ponen en juego ante los mismos hechos son distintos y, en muchísimos casos inefables, no se pueden expresar con palabras.

Una de las prácticas más complejas de entender es la feminización del sumiso. A mí misma me costó entenderlo de la misma manera que me ha costado encontrar la manera de explicarlo. No me parecía lógico escribir una entrada con la argumentación de “a mí me gusta”. Quería poder entenderlo bien para ser capaz de escribir sobre ello.

He leído de todo tipo de argumentos a favor y en contra de esta práctica. Desde mujeres que se definen feministas descalificando la feminización hasta auténticas convencidas de la legitimidad de esta práctica. Quién puede invadir o cuestionar el derecho de la práctica de la feminización siendo esta consensuada. Nadie. Por qué lo hacemos y disfrutamos con ello es el objetivo de esta entrada.

Como primera instancia habría que señalar que existen dos tipos de feminización, una es la de los crossdresser, hombres que disfrutan con el transformismo, los conocidos fuera del ámbito BDSM como travestis, que se abordará en una entrada posterior en la que tiene cabida la sissyficaciónLa Sissy Maid. Entrevista a Luna De CLOE, y, en segunda instancia, la feminización forzada. Dependiendo de cómo vivan esa feminización, si es una necesidad o si por el contrario le resulta humillante, son las claves para poder saber qué tipo de sumiso es y, de esa forma, poder actuar con ellos.

Un crossdresser no va a sentir humillación al ser feminizado, aunque sea heterosexual. Una inmensa mayoría son heterosexuales. Necesita sentirse y vestirse de mujer. Un sumiso no crossdresser sí. Empecemos por estos últimos.

Los sumisos no crossdresser suelen sentir con la feminización un tipo muy concreto de humillación, Entrevista a un sumiso no crossdresser respecto a la Feminización forzadaAlgunos rechazan esta práctica y es un límite infranqueable. Los que no lo tienen como límite absoluto son los que más me gustan. Es decir, que exista cierto rechazo. Eso me resulta francamente estimulante.

Cuando el sumiso varón y heterosexual, consigue transgredir su educación y sus prejuicios, es capaz de no estar condicionado por su sexo biológico, apartar los condicionamientos sociales, se olvida del sí aprendido desde la infancia y se entrega, puede convertirse en objeto, perro, mujer, caballo, o lo que se desee hacer con él. Deja de pensar, la razón queda fuera, los prejuicios se disuelven y cede su cuerpo y su mente para el placer del Dominante.

A muchas Dominantes, no a todas, muchas no le ven ningún estímulo ni sentido a la feminización, nos gusta que ellos sientan de otra forma. Bien hacerlos mujer poco a poco, o emputecerlos, o que nos sirvan. Hay muchos recursos en este ámbito. Mi consejo, si me permiten, es hacerlo muy despacio en el caso de que él no haya tenido experiencias anteriores en este tema. El sumiso está para complacernos, sí, pero es una persona.

Una vez que salga de rol hay que estar muy atentas al aftercare al empezar con la feminización porque ese hombre va a recuperar todo lo aprendido en relación de su sexo, toda la carga social que lleva ser hombre varón, sus prejuicios. Si en sesión él ha reaccionado bien, lo hemos visto cómodo e incluso con un nivel de excitación alto o muy alto, no tenemos que olvidar que la sesión es un paréntesis en su vida. Un espacio paralelo en donde puede ser completamente libre, donde puede experimentar y sentir, depositando la culpa, si la hubiera, en la Dómina. La Dómina es la garante de su placer y asimismo somos responsables y gestoras de la culpa que tras la sesión pudiera sentir. Nuestra obligación como Amas es sostenerlo, minimizar esos sentimientos y ayudarlos a evolucionar.

Podemos pensar que feminización y sodomización puede estar emparentados, Yo lo veo relacionado, y muchos ven que son cosas distintas. Admiten la segunda y no la primera por el hecho de que el placer sexual del sexo anal en los varones es incuestionable. Otros viven la sodomización como pura humillación sin placer anal. Sea como sea todo depende del deseo, la fantasía y el placer. La combinación de ambas prácticas lógicamente potenciará mucho más la experiencia para ambas partes del rol si es deseo de la Dómina.

Al estar tan relacionado con La humillación, insisto en la conveniencia de, primero, conocer muy bien al hombre y sus prejuicios, sus miedos, sus deseos, su autoestima, si podemos tocar sin querer algo no resuelto de su pasado que podamos herir, segundo, conocer al sumiso, sus prácticas anteriores, si ha sido feminizado con anterioridad o jamás lo ha hecho antes. Indagar en el caso de que lo haya hecho cómo se ha sentido. Un sumiso con bagaje no va a plantear problemas, en principio, si es sincero. El sumiso con experiencia antes de la sesión te dará la pautas de cómo debes plantear la sesión con él. Cada sumiso es un mundo y Nosotras estamos para disfrutar sacando el mejor partido de ellos en cada momento.

Por último, añadir que, si en principio Yo misma no veía lo erótico de esta práctica de la feminización, fue una sorpresa inmensa descubrir mi propia diversión, mi sadismo, mi placer al feminizar. Mi placer al sentir el placer del sumiso, un placer vivido desde la libertad de la sumisión.

 

5 Comments

  1. Como siempre, tus artículos muy interesante. En esta ocasión me quiero salir de la postura D/s y quedarme solo con el clásico SM, mi caso, y como tal, la feminización no me atrae para nada. Pero… sí le encuentro la erótica al intercambio de prendas, algo muy diferente, pero que tiene su no sé qué y qué se yo 😉 Insisto, muy interesante tu post.

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  2. Antes de comentar darle efusivamente la bienvenida a este su blog tras ese paréntesis forzoso.
    Es interesante este comentario por todo lo que conlleva en una relación BDSM. Por un lado y desde el punto de vista del sumiso es algo a la vez que humillante muy placentero por lo que tiene de obediencia y complacencia a su Ama en sus deseos y mandatos. Para nosotros, que lo practicamos, la feminización por parte del Ama hacia su sumiso es traducir su poder y su dominio en la aceptación de ser transformado en lo que Ella desea: una criada, una “puta muy viciosa” etc. Se trata de complacerla y excitarla, objetivo principal de él hacia Ella. Como otras prácticas del BDSM el fin no siempre es la humillación sino el dejar patente el dominio y el poder de Ella sobre el, quien manda y para quien es el placer primero.
    Ahora trataré el tema de la sodomizacion. Para nosotros que también la practicamos supone la culminación de la feminización. Una vez el sumiso es feminizado deja de ser “hombre” y por tanto es tratado de forma diferente pudiendo el Ama usarlo a su gusto y como tal puede ser penetrado para así sentir como “mujer”. El Ama adquiere un poder sublime cuando deja entrever su arnés y acercándose a su sumiso lo va preparando para que sienta como “mujer”.
    El poder absoluto del Ama radica en ser complacida en sus deseos, en sus fantasías y sus caprichos. A la vez la obediencia del sumiso a sus demandas le aporta su mayor felicidad y dicha.

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    1. Buenos días, sí, por fin de vuelta. La sodomización puede estar unida a la feminización o no. Por supuesto todo radica en el placer que experimenta el Ama y cómo llegar a obtener ese placer. En un Ama experimentar el Poder frente al sumiso es algo ya de por sí muy estimulante, si ese Poder mental se erotiza y sexualiza, lo haga con la práctica que lo haga, ya la sensación se multiplica.
      Gracias por tu interesante comentario. Siempre aportas buenos puntos de vistas enriquecedores. Mis respetos a tu Ama.

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