La Dominación mental, ¿mito o realidad?

 

Uno de los puntos más controvertidos dentro del Bdsm es la Dominación mental, también denominada sumisión mental dependiendo de la elección del rol en el que se haga hincapié a la hora de explicarlo.

Leyendo debates y comentarios por las redes me sorprende que sea un tema bastante referido en el Maledom pero poco comentado en el Femdom, y creo tener alguna idea de porqué que más abajo expondré.

Es un tema complejo de explicar porque a veces los límites entre Dominación y manipulación parecen poco definidos y da lugar a malas interpretaciones.

Empecemos diciendo que no toda forma de Dominación es mental. Los integrantes de la relacion de D/s después de las conversaciones necesarias aceptan y asumen una relación bien parcial o puntual sin mayor compromiso. Se puede tener una relación únicamente de juegos o sesiones sin que implique nada más allá que un vínculo que se genera puntualmente en esos momentos previos y posteriores al juego pero que no compromete a nada más. Tras las conversaciones de acuerdos y límites, se juega, se realiza el aftercare y ahí acaba el vínculo.

En la Dominación o sumisión mental todo es bastante más lento. Lo primero y más básico es que el Dominante debe crear un clima de confianza con el sumiso que lleva bastante tiempo de conseguir. Si alguien confía a ciegas de repente hay que ser muy inocente o muy inconsciente para creerse algo así, ni por muy buenas vibraciones que nos lleguen.

La mayoría de los contactos suelen empezar por chat, y conocer a alguien lleva mucho tiempo. Así que lo fundamental es tomarse el tiempo necesario para que se vaya fraguando esa confianza. El Dominante poco a poco valora, a través de las conversaciones sin precipitación el tipo de sumiso con el que está entablando esa especie de amistad inicial, si ese sumiso puede ser un sumiso mental. Debe observar si como personas hay feeling y comodidad a la hora de conversar. Si hay intereses y gustos en común que los acerquen y los atraigan. Por tanto, el Dominante no tendrá ninguna prisa, e irá recabando información acerca del tipo de persona que es el sumiso/a, sus experiencias, sus fantasías, sus deseos, sus necesidades… hasta que el sumiso vaya confiando en esa persona y cree la necesidad de estar en contacto cada vez más permanente con Él o Ella. Por tanto, el Dominante debe tener una capacidad de escucha muy empática, que sea capaz no sólo de escuchar sino de prestar atención no sólo a las palabras dichas, sino a las rectificaciones, errores, etc., que le haga tener la máxima información de la otra persona y que entienda lo más posible su psique. Y viceversa. El sumiso también tiene que tener ese interés por el Dominante. Esta es una de las grandes dificultades de la Dominación mental.

No todos los Dominantes tienen la paciencia ni la empatía, ni el tiempo, ni la necesidad, de entender de forma muy íntima a la otra persona. Y nunca se tiene garantías de éxito. De ahí que no haya muchos Dominantes proclives a hacerlo. El Dominante debe ser consciente y entender muy bien las necesidades, deseos y fantasías de los sumisos, en general, para luego ocuparse de las particularidades de la persona que llega a ti. Si no comprendes la psicología de un sumiso dudo que se pueda ser un buen Amo/a.

Debe quedar muy claro que el ritmo lo va a imponer el Dominante, especialmente en este tipo de relaciones, es el Dominante el que sabe cuándo ir dando los pasos adecuados para que el sumiso empiece a sentir la necesidad de conocer en real a esa persona.

Queda claro, por tanto, que yo no hablo de Dominación mental como Dominación virtual. La virtual únicamente juega con las fantasías fundamentalmente y, para mí, la Dominación mental es algo real y palpable.

Con la Dominación mental se genera de forma paralela la idea de compromiso. Si el sumiso es desatendido una vez iniciado el vínculo, su angustia va a ser grande. El Dominante debe ser consciente de ello y estar para atenderlo, eso sólo se logra cuando la relación ha avanzado y existe el compromiso por parte del Dominante de ocuparse del sumiso. Es decir, lo ha aceptado. Y ese compromiso implica responsabilidad. El sumiso debe saber que el contacto con el Dominante es contínuo y que localizar a su Dominante es fácil porque para él/ella es accesible.
Entrar en la cabeza de una persona es algo muy complicado no sólo porque el sumiso debe sentir esa predisposición sino porque el Dominante debe tener cualidades psicológicas aptas para ello. Ni todos los sumisos desean que haya un Dominante que vaya introduciéndose en su cabeza y generando una dependencia ni todos los Dominantes desean la responsabilidad que conlleva esa dependencia tan fuerte que se genera en el sumiso.

Como fantasía, es un tipo de Dominación, que mucha gente tiene, pero pocas consiguen llevar a cabo porque los requisitos y exigencias para ambos son muchos y en esta sociedad actual donde prima el consumo acelerado de personas, este tipo de relación tan pausado no tiene demasiada cabida más que en la imaginación.

He leído en algún blog hasta directrices para meterse en la cabeza de una sumisa. A mí me parece absurdo. Creo que la manera más honesta es sentir interés por esa persona que se irá transformando en sumisa a fuerza de confianza y deseo.

Continuará… Objetivos de la Dominación mental

 

 

 

 

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