Femdom o la Dominación Femenina real

 

Si uno escribe la palabra Femdom en cualquier buscador de internet lo más probable es que aparezcan una enorme cantidad de enlaces a páginas porno. Muchas personas se quedan con esa imagen de Femdom asociada a un tipo de dominación muy intensa, en ocasiones extremas, probablemente de gran artificio, utilizando prácticas más o menos sádicas que hacen las delicias de muchos y llegan a distorsionar la imagen de Femdom que se encuentra bajo la estela del Bdsm.

El Femdom hace referencia a la Dominación Femenina. La mujer domina al hombre, no sólo en prácticas sexuales, que es lo que aparecen en esos vídeos, sino que hay mucho más que no se ve. A través de las páginas que iré escribiendo en este blog trataré de ir explicando esto que no se ve. El Femdom en el Bdsm. El Femdom real, no el proveniente de las fantasías de hombres y mujeres. La Dominación tal y como yo la concibo.

Al hombre se le puede dominar de muchas formas, no sólo en parcelas sexuales como nos demuestran los vídeos porno, sino en muchos más ámbitos de la vida. Someter puede abarcar muchas facetas de la vida del sumiso, desde que nos sirva ocupándose de asuntos que Nosotras detestamos, o que nos complazca estando a nuestra disposición para cuando deseemos o lo que se nos ocurra en cada momento siempre que todo esté acordado.

En el Bdsm existe un acuerdo básico y primordial que se explica de manera clara con las siglas SSC: sensato, seguro y consensuado. El Femdom no es más que una particularidad dentro del Bdsm luego debe atenerse a estos principios inamovibles para que una relación de Dominación/sumisión sea sana y permita que ambas partes, ambos roles puedan desarrollarse y crecer de forma coherente y sin riesgos por ninguna parte.

Sí, considero que el Femdom tiene particularidades propias debido a que, aunque las diferencias individuales de cada persona siempre deben de tenerse en cuenta, los hombres sumisos por educación, presión social, rasgos hormonales o prejuicios tienden a ser menos dóciles aunque sientan de forma intensa su deseo de ser sometidos, esto hace que, en líneas generales, la mujer Dominante tenga que desplegar más astucia y, en determinados momentos, se conduzca de forma más agresiva algo que suele llamar mucho la atención en las redes sociales. Pero si la imagen Femdom de internet ha quedado unida al término agresividad y dureza, una Dominante real debe utilizar muchos más recursos que estos. Con frecuencia nos encontramos que al haber quedado unido al imaginario y la fantasía de muchos hombres de los que pululan por las redes la relación directa entre Dómina = mala leche, muchos hombres que se dicen sumisos buscan sólo eso. Y para nada eso está de continuo en la Dominación real.

Una Dominante debe de hacer gala de buenas dosis de seducción, persuasión, comprensión, tolerancia, paciencia (mucha) junto a durezainflexibilidad, cuando sea necesaria, por destacar algunos aspectos generales que para mí son fundamentales dentro de la Dominación.

La Dominante debe conocerse muy bien a sí misma, saber qué necesita, qué desea y cómo es su estilo de Dominación. No se trata de desnaturalizarse en el rol sino potenciar su carácter natural de mujer, aumentar su conocimiento de ella misma. Extraer del propio carácter la riqueza de matices que la configurarán como Dómina. Una no debe “someterse” al rol de Dominante, no debe acomodarse a ningún arquetipo. No existe una única imagen de Dómina, cada Dómina tendrá su estilo que será tan bueno como cualquier otro siempre que sea eficaz y encuentre el sumiso adecuado a sus intereses.

Hay tantos estilos de Dominación como mujeres existen, habrá Dóminas que sean más cómplices, otras más inflexibles, otras sensibles y dulces y no por eso dejan de ser Dominantes. También la Dómina irá extendiendo su conocimiento conforme vaya evolucionando en la Dominación y en las prácticas que estas conllevan. Con los aciertos, fracasos o errores  irá puliendo su estilo de forma que Ella se sienta más a gusto y segura con lo que desea y lo que quiere conseguir. No debemos dejarnos llevar por las imágenes y eslóganes que pululan sobre el Femdom. Hay que formarse, leer, aprender, investigar, conversar.

No es un camino fácil el de llegar a ser Dómina. Debe existir una necesidad real de Dominación, los motivos que la lleven ahí serán, evidentemente individuales, pero esa necesidad de someter a un hombre o a una mujer no debe hacernos perder la perspectiva de que sometemos a personas, no debe faltar el respeto hacia esa persona que tenemos entre nuestras manos. El sumiso es una persona y hay que atenderlo, cuidarlo y estar pendiente de cómo se encuentra tanto psicológica como físicamente. Cada sumiso tiene unos gustos y unos intereses distintos, unas capacidades, unos deseos que lo individualizan. No todos son iguales y para eso hay que tomarse el tiempo necesario para conocerlos. Observar qué quieren o desean en realidad y si sus gustos corresponden a los nuestros.

Hay que tener muy claro que el sumiso por muy sumiso que sea siempre va a esperar algo a cambio de su entrega, lo que sea, pero siempre espera correspondencia. El complacer a una Ama, el entregarse, el ponerse a su servicio, no lo es todo por mucho que lo sientan con intensidad o se lo hayan aprendido de carrerilla. Todos buscan algo: satisfacer su morbo, su deseo, sus fantasías, su placer. La entrega a cambio de nada no existe. Y si parece que existe hay que estar muy atentas a las posibles y probables manipulaciones por parte de esos sumisos.

 

Scheherezade Dom

 

 

 

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